A 3 años de la muerte de Cerati ¿Cuál es la conexión entre Borges y Cerati?

MIRÁ EL VIDEO. Una artista plástica estudió las obras del escritor y del músico y encontró en ellas coincidencias profundas. El análisis del contenido artístico y las pinturas resultantes, está expuesto en Barcelona.

Si bien crecieron en mundos diferentes y se desarrollaron artísticamente en áreas distintas, el escritor Jorge Luis Borges y el músico Gustavo Cerati comparten características en la esencia de sus obras. Desde temáticas en común, hasta palabras y conceptos que los atraían constantemente a crear. Tanto en los cuentos como en las canciones, pueden encontrarte símbolos que se repiten y búsquedas que se asemejan.

Para explicar la relación entre los universos simbólicos del músico y del escritor se debe analizar en profundidad su historia, el contexto de creación de sus obras y el contenido de las mismas. Cecilia Mendoza (CEZ), artista plástica argentina, se puso esta tarea al hombro y llegó a la siguiente conclusión: Borges y Cerati asumieron un rol pedagógico a la hora de componer para retransmitir a las nuevas generaciones las obras predecesoras que los maravillaban.

“Encuentro en los dos artistas el mismo afán por representar en símbolos a las cuestiones que los apasionaban y que a la vez compartían: el infinito, la circularidad del tiempo, los paralelos, las secuencias, la creación, la autoría, la dialéctica, la cosmología…”, explica CEZ. Y el mismo Borges lo decía allí por 1976: “La tarea del arte es transformar lo que sentimos en símbolos, en música, en algo que pueda perdurar en la memoria de los hombres”[1].

De esta forma, la artista encontró en las metáforas de los cuentos de Borges y en las letras de Cerati símbolos que representan la devoción a la circularidad y el infinito: el uróboros, el pentagrama, el déjà vu, el aleph, los laberintos, el patrón cuadriculado, el rayo, el #… “No se trata de una casualidad el hecho de que utilizasen los mismos símbolos: éstos tienen fuerza propia, buscan ser representados, y los artistas somos sus canales”, asegura CEZ.

Un ejemplo es la canción Aquí y ahora de Cerati, en la que hace clara referencia al cuento de Borges El jardín de senderos que se bifurcan: “Sé pequeño / Sé una gota en el jardín / Sigue el curso de agua / Que nos lleve donde nunca fuimos / Por senderos que se bifurcan / Por mundos paralelos”.

A su vez, el literato escribió en el relato Tlön, Uqbar, Orbis Tertius: “No existe el concepto del plagio: se ha establecido que todas las obras son obra de un solo autor, que es intemporal y es anónimo”, haciendo referencia a la creación, a la circularidad y al infinito; mientras que el músico canta “Esta canción ya se escribió hasta el mínimo detalle” en Déjà vu, aludiendo a la misma idea.

Tomando como punto de partida este exhaustivo estudio, CEZ creó la serie “Un maestro, una causa, un efecto”. En la misma, la artista juega a continuar con la secuencia de la que los autores hablan y a la que se alude con el título de la misma. “Se refiere a la circularidad que disuelve los conceptos de principio y final en el infinito. De este modo, tampoco sabemos dónde una obra comienza y dónde termina”, describe CEZ.

La obra fue exhibida por primera vez en el Centro Cultural Borges de Buenos Aires hace un año. Su magnitud fue tal que fue declarada de Interés Cultural por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, lo cual la llevó a exponerse en el Consulado Argentino de Barcelona hasta el 31 de agosto [2].

Así es como CEZ entra en este círculo pedagógico y, a través de sus obras, renombra las mismas ideas de sus antecesores para una nueva generación, despertándole el interés por Borges y por sus ideas, así como también por las bellas artes. “Creo que tanto la obra de Gustavo como la Borges todavía tienen mucho para darnos a los argentinos en particular y a los latinos en general. Siento que los símbolos se están multiplicando y que, si los atendemos, pueden ser inspiradores para enfrentar estos tiempos difíciles”, concluye la artista.

Sobre CEZ
La artista Cecilia Mendoza (CEZ) comenzó a pintar hace solo tres años y de forma autodidacta. Fue cuando la diagnosticaron con síndrome de Asperger (una extraña condición que forma parte del espectro autista) que decidió cambiar la carrera de Derecho por los pinceles a modo de terapia y por insistencia de quien es hoy su esposo, quien encontró un gran talento en sus manos. Así formaron CEZ (simbiosis de CE-cilia y EZ-equiel), nombre con el cual Cecilia logró derribar algunos prejuicios relacionados al síndrome de Asperger, como por ejemplo que quienes lo padecen no poseen capacidad creativa. Muy contrariamente, CEZ demostró una gran versatilidad en el dominio de las diferentes técnicas de las cuales se sirvió gracias a su vasta capacidad de memorizar (propio del síndrome) y a las que combin&oacut e; con un destacable talento a la hora de aplicarlas. Esto le permitió, en poco tiempo, realizar exposiciones de gran importancia, tanto en Argentina como en Barcelona y Paris. Finalmente, gracias a todo lo acontecido, CEZ obtuvo una beca para realizar sus estudios en la Universidad de Paris, por lo que se trasladará a la capital francesa el próximo septiembre.

Nota Diario de cultura

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