Multaron en Japón a la “artista de la vagina”

Un tribunal japonés impuso una multa de 400.000 yenes (unos 52.700 pesos) a la pintora y escultora Megumi Igarashi, conocida como la «artista de la vagina», tras declararla culpable de distribuir material considerado obsceno.

Igarashi estaba acusada por las autoridades del país asiático de distribuir datos para imprimir réplicas en 3D de su vagina a través de Internet a cambio de dinero en octubre de 2013 y marzo de 2014.

La artista ya había sido detenida en diciembre de 2014 por exhibir en una muestra realizada en Tokio obras que reproducían genitales femeninos, detención que desató la condena de colectivos culturales de distintas partes del mundo que lo consideran una grave violación de la libertad de expresión.

La Corte del Distrito de Tokio consideró que los datos distribuidos a través de Internet por Igarashi “reproducían de forma realista la forma de los genitales, lo que podría estimular el deseo sexual del público”, según la sentencia que hoy tomó estado público y reproduce la agencia EFE.

Según la acusación, Igarashi llevó a cabo una campaña de micromecenazgo y envió a aquellos que realizaron aportaciones datos que permitían imprimir una réplica en 3D de sus genitales.

De este modo recaudó un millón de yenes (casi 132.000 pesos) de más de un centenar de donantes y financió la construcción de un kayak con la forma de su vulva.

De todas maneras, el tribunal absolvió a la “artista de la vagina” de los cargos de obscenidad relacionados con la antes mencionada exposición, ya que en la muestra se exhibían obras en los que los genitales femeninos “aparecen decorados y pintados con colores distintos a los de la piel humana”.

Igarashi, que trabaja bajo el seudónimo “Rokudenashi-ko” (“Chica mala”), siempre defendió que uno de los objetivos de sus creaciones es “desafiar los tabúes” y “luchar contra la discriminación” sobre la sexualidad femenina en la sociedad japonesa, y no inducir a la excitación sexual.

La artista había sido arrestada y encarcelada en 2014, y su detención desató un debate acerca de los derechos de las mujeres y la libertad artística en Japón, país que si bien cuenta con una considerable industria pornográfica, está regulada por el código penal por leyes que se remontan a 1907.

Además, mientras las representaciones de los genitales femeninos siguen siendo tabú, las de los masculinos se muestran en algunos festivales, a través de falos gigantes que desfilan abiertamente por las calles como símbolos de la fertilidad y la salud sexual.

Nota: Diario de Cultura

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