¡Abran «Cancha» que canta Arp…!

Había transcurrido apenas un año de la consagración de Juan Carlos Corso, el primer artista pampeano que triunfó en Cosquín, cuando otro exponente piquense del tango revivió esa emoción. Oscar Cancha Arp, al igual que Corso, también acompañado por Alberto Pellizari y sus músicos, vivía hace tres décadas su noche inolvidable en el escenario mayor del emblemático festival.

Ese 11 de enero de 1990, previo a la actuación del inmenso Atahualpa Yupanqui, en el escenario que lleva justamente el nombre de quien fue el mayor referente de la música folclórica argentina, Arp se lució ante miles de personas interpretando los tangos En la vía (Nicolás Vaccaro-Eduardo Escaris Méndez) y A la luz del candil (Carlos Geroni Flores-Julio Navarrine), canciones con las que logró ganar en el Pre Cosquín, y obtener ese boleto para ser protagonista en una de las lunas coscoínas.

«Oscar me venía pidiendo de ir a presentarnos a Cosquín, quería probar, se tenía mucha fe, y yo por ahí le decía que lo veía difícil teniendo en cuenta que hacía apenas un año había ganado un piquense, y acompañado por integrantes de la misma orquesta. Pero insistió tanto que me convenció y fuimos. Bueno, una vez allá, los «mató con su vozarrón». Hacía tres años que cantaba conmigo, lo venía haciendo en algunas peñas u otros eventos, pero nunca con una orquesta», recordó Alberto Pellizari, director de la agrupción que transitó el camino del tango durante 25 años.

Pellizari había incursionado otras veces en Cosquín, acompañando a Oscar Cornú y Tito Herrera, ambos finalistas en distintas ediciones. Y ese primer mojón inolvidable en 1989, con Corso prevaleciendo con su impronta vocal, acompañado por Pellizari, Juan Venturucci (guitarra) y Lito Rodríguez (piano). En cuanto a la velada consagratoria de Arp, los músicos fueron Humberto Bicho Somoza (piano), Juan Pérez Medina y Arnoldo Molina (bandoneones), Fernando Chango Moiraghi (contrabajo) y el citado Pellizari (violín).

«Preparamos esos dos tangos, que fueron interpretados en ambas ocasiones. También habíamos ensayado Destellos, pero no hizo falta. La actuación fue alrededor de la una de la mañana, en General Pico y la zona estaban todos expectantes, esperando la hora para prenderse al televisor. Estuvimos compartiendo un buen rato detrás de la escena junto a Atahualpa, estaba solito, sentado y callado, como meditando. Y la vez con Corso, tuvimos que salir al escenario una vez que terminaron Los Quilla Huasi, y fue entonces que nos cruzamos con Roberto Paglia, un amigo de toda la vida», recordó Pellizari, en el transcurso de la charla con El Lobo Estepario.

Arp se lucía interpretando tangos reos, en su repertorio eran mayoría. En un breve período de tiempo dejó traslucir su estilo. En las reuniones de ensayo observaba y escuchaba atentamente a Osvaldo Borthiry, uno de los referentes. «El tango En la vía ya tenía los arreglos, y A la luz del candil era el caballito de batalla de Borthiry. Durante tres meses, estuvimos ensayando todas las siestas en el salón de casa. Oscar tenía un registro de bajo muy bueno, y a esa voz grave le sumaba su prestancia. Le gustaba mucho lo que hacía Alfredo Belusi, que tenía también un color de voz emparentado con el tango recio. Lo imitaba muy bien», concluyó Pellizari. Luego de Cosquín, Arp continuó con la orquesta durante dos o tres años. Falleció trágicamente el 16 de noviembre de 1996.

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Autor

Raúl Bertone