El acoso sexual en el trabajo, un silencio a voces

Tan solo el 1% de las investigaciones acaba en condena.

“Era mi primer cliente importante y cuando encendí el móvil después de la reunión de trabajo vi que me había mandado mensajes de contenido sexual durante el encuentro”. Berta -nombre ficticio, porque desea mantener su anonimato- tenía 27 años y llevaba un año trabajando en la consultoría cuando un alto directivo de una de las empresas más notables de España la a cosó con mensajes y llamadas.

El caso de Berta no es aislado y tiene nombre: se llama acoso sexual en el ámbito laboral. Y cada vez se habla más de ello. El escándalo del productor Harvey Weinstein, que utilizó su poder en la industria del cine para acosar sexualmente a más una cincuentena de actrices, o la dimisión de Michael Fallon como Ministro de Defensa británico por haber puesto la mano sobre la rodilla de una periodista durante un encuentro hace 15 años, son casos que han mediatizado una realidad que vive al margen de la esfera pública. Una realidad que pervive como un secreto a voces. En Estados Unidos, en Reino Unido, y también en España.

El 14% de las mujeres que han sufrido acosos graves han decidido informar a la empresa.

“Entonces me sentí idiota y culpable”, cuenta Berta. Ella informó a su jefa y se enfrentó al agresor. Sin embargo, la mitad de las mujeres que sufren esta situación evitan al acosador antes de enfrentarse. Es el caso de Clara Martínez -también quiere mantener su anonimato-. Ella llevaba un poco más de un año trabajando en un periódico estatal cuando un alto directivo de la empresa aprovechó su posición de poder para acercarse a ella, hacerle bromas de contenido sexual y persuadirla para conseguir una cita.

Según una investigación realizada por el Ministerio de Trabajo, tan solo el 14% de las mujeres que han sufrido acosos graves -como abrazos y acorralamientos- han decidido denunciarlo a la empresa. “El acoso sexual en el trabajo es muy delicado y complicado de demostrar”, explican fuentes de Inspección de Trabajo.

Desde 2005 hasta 2015, este organismo ha realizado más de 5.600 actuaciones para intervenir en casos donde existía una sospecha de acoso sexual. Éstas se realizan por iniciativa propia de la agencia cuando reciben una denuncia anónima a través del buzón de su web. Aún así, solo el 1% de ellas han terminado con una sanción o condena. En otras palabras, se han impuesto un total de 64 infracciones con multas que ascienden a un total de 237.000 euros.

Durante esta década el número de actuaciones no ha dejado de aumentar. Se ha multiplicado por diez al pasar de un centenar en 2005 a casi 1.000 en 2015. Pero mientras estas intervenciones sí son cuantificables, es imposible establecer que haya habido un aumento o disminución de los acosos, ya que no existen datos sobre qué porcentaje de las trabajadoras ha sufrido acosos en su ambiente laboral en España.

Aumenta el número de denuncias pero no el de agresiones.

Fuente: La Vanguardia

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