“Actualmente no se emplea el verdadero lenguaje fotográfico”

Todo fotógrafo, si de verdad lo es, se hace a un código moral y a unas exigencias despiadadas y nada atenta contra uno y otras como la facilidad o la confianza desmedida en su talento. Acto solitario, fotografía simultáneas, la concepción de una imagen, o un foto-ensayo es el producto de un largo conflicto interno, una lucha a brazo partido contra el lugar común. La fotografía se diferencia de las demás manifestaciones artísticas en un hecho fundamental y distintivo. El hecho de hacer una foto implica haber estado ahí. Manifiesta la existencia del referente, como dirá Barthes. Man Ray lo aclaró todo cuando expresó “pinto lo que no puede ser fotografiado, algo surgido de la imaginación, o un sueño, o un impulso subconsciente. Fotografío las cosas que no quiero pintar, cosas que ya existen”.
El azar es más emocionante que la certeza, y para sorprender a los demás, tienes que sorprenderte a ti mismo. La fotografía tiene un componente de magia, que hace de lo cotidiano algo extraordinario. Ese es el fascinante reto. Que al ver la imagen cosas que, aparentemente no tienen interés, cobren otra dimensión. La fotografía tiene tanta fuerza que cuando existe, es prueba irrefutable de verdad.
Raúl Genovesio nació en Buenos Aires en 1949 y desde 1955 reside en General Pico. Cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel de Quilmes, y con los pintores Hugo Griffoi y Ricardo Rutkauskas. Integrante de la Asociación Amigos de la Música, del Cine Club y del Foto Club de nuestra ciudad, participó con sus fotografías representando al Foto Club Buenos Aires. Ha ganado premios y distinciones en nuestro país y en el extranjero. Desde los años setenta estableció ligazón como reportero gráfico con el diario La Reforma de nuestra ciudad, hasta su jubilación poco tiempo atrás.
Esta tarde, Genovesio estará brindando una charla más que interesante para los amantes de las buenas fotografías. Tendrá lugar desde las 19:30 horas en el salón de APySU, en calle 13 número 220 Oeste. La misma fue titulada Las fotografías hablan, y estará ilustrada con diapositivas de obras de fotógrafos reconocidos mundialmente. “Días atrás asistí a la Biblioteca de Corpico para ofrecerla posibilidad de esta charla, lo hice con la idea de difundir una serie de imágenes que tengo en formato de diapositivas desde hace mucho tiempo, que pertenecen a autores famosos. Y a medida que se suceden las imágenes, aporto para cada una de ellas un concepto, hablo de la calidad artística. Aceptaron el ofrecimiento y bueno, por ahí prende y se puede repetir la experiencia en el ámbito escolar o en cualquier otro ámbito. Quiero divulgar todo eso, y lo hago sin cobrar un peso. Sería muy interesante que los chicos accedan a fotografías que seguramente no conocen”, contó Genovesio, abriendo la charla con Lobo Estepario.

– ¿Qué fotógrafos están incluidos en esa recorrida que realizás?
– Aparecen nombres reconocidos del fotoperiodismo y también hay varios maestros del retrato como Philippe Halsman, Richard Avedon o el canadiense Yousuf Karsh. Cada uno tuvo su estilo. Y comienzo la charla comparando un retrato de Rembrandt, mostrando de esa forma que la fotografía es una rama de la pintura. Los elementos son similares, como la iluminación, el contraste, el claroscuro…Hay fotografías de Dorothea Lange, que registró como nadie la crisis de los años ’30 en Estados Unidos, Robert Capa o Werner Bischof, exponentes de la fotografía humanista todos ellos, y concluyo con el argentino Pedro Luis Raota, dueño de un estilo muy personal. La temática es variada.

– ¿Quién significó el camino a seguir cuando te iniciaste en la fotografía, quién fue tu referente?
– Anatole Saderman. En esta muestra hay también algunas fotos de él. Fue mi maestro en Buenos Aires, compartimos muchos momentos y logramos establecer una amistad, guardo varias cartas que me envió. Había nacido en Rusia y arribó a la Argentina en el ’32. Considero que fue el más grande retratista de estudio que hubo en nuestro país, aprendí mucho estando a su lado. Lo conocí a través de una revista, hablé un día por teléfono y a partir de ese momento nació la relación. Era una persona fuera de serie. Sus consejos fueron vitales. Recuerdo que una vez había sacado una foto con lámpara y se la llevé al maestro…Cuando la miró me dice “esta foto la hubiese firmado yo”. Fue el mejor halago, semejante artista diciéndome eso. Es algo que me llena de orgullo.

– ¿Qué momento considerás que atraviesa la fotografía?
– Te diría que hoy día cualquiera tiene la posibilidad de sacar fotos, a partir de la era digital. Se ha popularizado. Todo el mundo tiene acceso. Pero eso obviamente no quiere decir que sean imágenes de calidad, el 99 por ciento son fotos descartables. O terminan en el ámbito familiar. En cuanto al arte en sí, sobre quienes cultivan el oficio, la temática actualmente es muy superficial, se utiliza mucho el photoshop y no se emplea el verdadero lenguaje fotográfico, se transforma en otra cosa. Lo que importa es la primera mirada. Lo que decía Henri Cartier Bresson. Sacaba una foto, la encuadraba de tal manera -era un maestro de la composición-, que no permitía que se recortara un milímetro. Hasta dejaba los bordes negros del fotograma para que se viera que no estaba cortada. Esa es la fotografía directa. Pienso que hoy los mejores se encuentran en el fotoperiodismo.

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Autor

Raúl Bertone