«Ahora nos damos cuenta de todo lo que vale un abrazo o un encuentro»

«Desde fines de febrero estaba de gira por Europa, una gira hermosa que habíamos armado con mi amiga cantante Natalia Bril, y que iba a durar todo el mes de marzo. Teníamos agendados 23 conciertos en siete países (Francia, Suiza, Austria, Alemania, República Checa, Holanda y Dinamarca), y luego tenía programado en abril para actuar como solista en España y Portugal, y con amigos como Mariana Mazu, inclusive la idea era grabar un disco allí. Todo eso me llevó casi un año de producción. La gira había empezado de forma maravillosa en París, con tremendos conciertos y noches musicales con figuras increíbles, donde nos encontramos con Rudi Flores, y compartimos con Boulou Ferré, figura de la música Gypsy jazz. En un momento empezaron a llegar noticias del virus, especialmente desde Italia y España, transcurrieron las semanas, hasta que a mediados de marzo, de un día para el otro, comenzaron a cerrarse las fronteras. A cada rato sonaba el teléfono para decirnos que se cancelaban los shows, que se establecían cuarentenas, toques de queda, etc. De estar haciendo una vida normal pasé a eso, tan lejos de mi casa, y encima quedándome sin todo el trabajo que habíamos planeado. Fueron horas complicadas, donde analizamos muchas cosas, pensamos en quedarnos igual, sacamos cuentas del dinero que nos costaría, cómo podríamos cambiar nuestros vuelos, a dónde ir…En ese momento estábamos de paso por Austria. En fin, en ese momento fue cuando Argentina también tomó la decisión de cerrar sus fronteras, y bueno, no lo dudamos. Se movió cielo y tierra hasta que conseguimos pasajes para volver desde París, ingresando al país en uno de los últimos vuelos que llegaron a Ezeiza antes del cierre general. En un principio las sensaciones fueron de bronca y enojo por haber perdido todo el viaje, el dinero invertido, el trabajo, las ganas de hacer y de vivir todas las experiencias que nos quedaban. Pero en realidad no entendíamos lo que pasaba realmente, hasta ese momento no había información. Empezar la cuarentena aquí fue duro, con mucha frustración. Luego debo reconocer que, aunque me costó, fui entendiendo y aceptando. Pero no fue fácil. En este tiempo de la pandemia tengo la suerte de poder trabajar online en la Universidad de San Martín y para EMPA (Escuela de Música Popular de Avellaneda), además de algunas sesiones virtuales y la grabación de alguna cosita, por lo que aún tengo ciertos ingresos (si bien no es lo mismo) que me permiten sobrevivir. No estoy en la peor situación. Pero entiendo que si bien la cuarentena es necesaria, y ha sido un acierto, creo que habría que empezar a mirar hacia adelante, en cómo salir o cómo mejorar la ayuda a muchos sectores que la están pasando súper mal. El ambiente artístico en general involucra a un montón de gente, familias de diversas disciplinas, y creo que la ayuda no llega, no alcanza, y que además esa escasa ayuda que puede haber siempre queda en un uso completamente discrecional por parte de entidades que, en mi modo de ver, siempre dejan mucho que desear. Y donde siempre hay un manto de sospecha en la manera de distribuir esos recursos, me refiero a INAMU, Fondo de las Artes, Sadem, y otros. Creo entonces que debería existir alguna política más consistente para nuestro rubro, ya que hasta ahora no veo nada interesante. Personalmente invierto mis horas en el trabajo online, en estudiar muchísimo, creo que desde que era un joven no estudiaba tanto. Estoy preparando futuros discos, componiendo, escuchando mucha música, preparándome y así estar listo para cuando podamos volver al ruedo. Es tremendo lo que se extrañan los escenarios, los estudios de grabación…Eso sumado claramente a lo que se extraña la familia, los amigos, los encuentros. En fin, eso es la vida, y mejor cuando está la música de por medio. Lo que sí me preocupa es de qué forma afectará psicológicamente a la gente, no sé en qué va a derivar todo este proceso. No me gustaría que cambie nuestra manera tan argentina, de seres demostrativos, me enoja mucho cuando escucho decir que se acabaron los abrazos. Deseo que pronto podamos volver a algún tipo de normalidad, que se empiece a pensar el modo, ya que siento que estamos estancados. Imagino que por lo pronto esa normalidad no será tal, seguramente aprenderemos algunas cosas de esta pandemia, como la fragilidad de la vida, y del poco control que tenemos de muchísimas cosas. Ojalá nos haga ser un poco más humildes, que aprendamos a valorar esas pequeñas cosas que son realmente importantes, pero que al estar acostumbrados las dejamos pasar. Ahora nos damos cuenta de todo lo que vale un abrazo o un encuentro. Artísticamente, siento que esta etapa colabora con la aceleración de la eliminación de algunos soportes físicos, como los CDs por ejemplo, y nos mete de cara al mundo completamente online, del streaming, un lugar que todavía no había sido bien explorado, y que inclusive no está del todo reglamentado legalmente. Un tema muy importante para el cobro de derechos, entre otros aspectos. La aceleración de ese proceso nos invita a mejorar la calidad de las transmisiones y grabaciones, la importancia de los videos, de las redes sociales. Abre una ventana al futuro, a comprar una entrada y disfrutar de tu artista en vivo desde tu casa. Aunque para mí no existe nada como el vivo real, cuerpo a cuerpo. Lamentablemente para nosotros, aún veo un poco lejana la posibilidad de volver al vivo real, por lo que tal vez por un tiempo ese sea nuestro canal para compartir y realizarnos. Quiero aprovechar este espacio que me ofrece El Lobo Estepario para pedir por favor a todxs que ayuden a difundir a los artistas, sus producciones, que compartamos, y más ahora en esta situación tan complicada. Un like, una descarga, compartir, todo eso ayuda un montón, aunque sea para que un centavo llegue a ese artista y su producción se difunda. Los artistas independientes están pasando desde hace bastante tiempo, algo que hoy se acentúa, por muchísimas complicaciones».

Leonardo Andersen

Nació en Adrogué en 1992, y luego se radicó en Tandil, asistiendo al Conservatorio Isaías Orbe y al Polivalente de arte, estudiando música académica. En Buenos Aires estudió con Carlos Moscardini y Víctor Villadangos. En 2016 finalizó sus estudios formales en el Conservatorio Juan José Castro, cursando en el Conservatorio Superior Manuel de Falla la carrera de música popular. Participó de cursos, talleres y masterclass con Villadangos, Juan Falú, Moscardini, Walter Malosetti, Stefan Lofvenius, Sergio Moldavski, Néstor Gómez, Carlos Campos, Abel Rogantini, entre otros. Ha tocado en distintos escenarios y en estudios de radio y televisión de Argentina, Perú, Colombia, Uruguay, España y Francia, obteniendo premios y distinciones en diferentes certámenes. Desde 2011 participa en el Festival Guitarras del Mundo, organizado por Juan Falú. Trabaja como guitarrista y/o arreglador en diversos proyectos discográficos y comparte escenario con prestigiosos artistas. Formó parte del grupo Don Olimpio, dirigido por Andrés Pilar, formó Mushotoku, integra Carlota Ríos Trío y junto a la cantante Natalia Bril conforma un dúo que viene presentándose desde hace un tiempo, editando el disco Otra mirada. Además desarrolla su trabajo como solista, interpretando música original y arreglos. Desde 2014 integra el plantel docente de la Escuela de Música Popular de Avellaneda y de la Universidad de San Martín, en la Licenciatura de Música Argentina. Forma parte de Franco Luciani Trío, realizando dos giras por Canadá, Estados Unidos y Europa. En 2019 editó Puentes, su primer disco solista.

Foto de portada: Marcelo Santángelo.

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Autor

Raúl Bertone