Antonela Alfonso y sus días cobijando proyectos

Sintió en un momento que el cascabel de la música se hacía escuchar cada vez con mucha más fuerza, que llamaba a convivir con ella y vincularse con intensidad. En el transcurrir, sigue aprendiendo, y con su talento innato no deja de innovar para fortalecer el camino de la superación. Antonela Alfonso desembarcó hace pocos años en la ciudad de Buenos Aires después de expresarse en diferentes escenarios de nuestra provincia, de recorrer con su particular estilo sitios emblemáticos de la música popular argentina como Cosquín, Jesús María o Baradero. En 2014 presentó aquí su primer disco, producido por Néstor Basurto. Nacida en Salliqueló, pero desde pequeña instalada en General Pico, fue enhebrando capítulos que la posicionaron como una de las voces femeninas referenciales en la región.
“Llegué a Buenos Aires en abril de 2016, me vine porque aposté al amor de un porteño y porque además desde siempre amo esta ciudad que tiene vida propia y tanta movida musical y artística. Llevó un tiempo acomodarse, reinstalarse, reubicar a mi niña en un colegio, mi pequeña adolescente Dafne que ya este año cumple los 15. En principio me dediqué bastante a estudiar, comencé a tomar clases con diversos profesores de canto, tanto en la técnica popular como lírica. Fueron tres maestros diferentes, estudié un par de meses con cada uno, y paralelamente tomé también algunas clases de lenguaje musical”, contó Antonela, abriendo la entrevista con El Lobo Estepario.
Apostó fuerte al amor. Y también a seguir cultivando la pasión por la música. El corazón abierto cada vez que sale al ruedo. Tiene ángel. Cautiva. El tango la viene cobijando. El tango donde retumba la sensibilidad, la melancolía. A veces el drama, a veces la algarabía, la emoción de lo que fue, de lo que pudo haber sido, o de lo que es, de lo que no es, o de lo que será. Pero Antonela también surfea con mucha suficiencia un repertorio ecléctico que puede combinar el jazz, el bolero o la bossa nova.
“En ese primer tiempo viviendo en Buenos Aires publiqué un anuncio en Alternativa Teatral para buscar un músico y encarar un proyecto que realizaría en mi casa, donde solemos hacer reuniones privadas para pocas personas con la temática de cena–show. En principio comencé con un pianista y luego con un guitarrista haciendo noches llamadas Menú Musical, donde la gente que nos visitaba recibía una abundante y deliciosa picada gourmet de frutos de mar y otras delicatesen con un primer trago a elección, y se les brindaba una carta hecha en disco vinilo donde allí tenían un menú con canciones de variados géneros como jazz, bossa nova, folclore, tango, bolero y hasta algo de rock nacional, entre otros Fito Páez, Spinetta, Charly. Cada mesa elegía un tema y cantaba más o menos entre 12 y 14 temas por noche, algunas veces teníamos también músico o cantante invitado. Fue una idea muy original y bonita. La gente realmente se iba muy contenta y nos recomendaba”, comentó sobre los movimientos iniciales emprendidos en la gran urbe.

– ¿Qué otras alternativas surgieron después?
– Ese fue el primer emprendimiento independiente que realicé. Luego vinieron las noches llamadas Tangos con frenesí, donde ya solo nos enfocamos en el tango, y lo hacíamos en formato de trío (bandoneón, guitarra y voz). Luego, a partir de un grupo de Facebook llamado Banco de mujeres músicas, pude contactarme con hermosas mujeres para comenzar a proyectar cosas juntas. Fue entonces que surgió mi participación en dos hermosas orquestas, llamadas La Empoderada Orquesta Atípica, proyecto del que más tarde tuve que retirarme por falta de tiempo, y Sisters Side Jazz Band -una big band-, de la que aún formo parte. Somos 25 mujeres haciendo música. Actualmente soy cantante del cuarteto Verde Pampa, donde somos tres los pampeanos. Hicimos varias actuaciones y tengo programadas como invitada de varios músicos y orquestas o ensambles en diferentes lugares de Capital Federal, como milongas, bares y teatros. También comencé a grabar en La Plata, dirigida por Tato Finocchi, y de la mano de grandes músicos. Habrá tango y otras músicas del mundo.

– Este último trabajo tendrá una dedicatoria especial…
– Sí, la sorpresa es que será dedicado a mi padre, que siempre fue un gran pilar y maestro en mi vida, que siempre acompañó mi sueño desde muy pequeña, cuando arranqué con la música como solista a la edad de 12 años. Él me acompañaba a cada lugar, a cada concurso o certamen al que quería ir, siempre alentándome a perseguir mi sueño. Falleció hace ya cuatro años y el dolor sigue siendo inmenso hasta estos días, aunque siempre lo recuerdo de manera muy bonita y lo siento a mi lado en cada paso que doy. Este disco va dedicado a él, y el tema principal es en su honor. Se llama En mi alma, con música de Julio Ortiz y letra de Marcelo Alguibay, y con un arreglo sublime del maestro Finocchi.

– En menos de un mes será el estreno de una obra musical muy original que te tendrá como una de las partícipes ¿en qué consiste?
– Estamos terminando por estos días el armado de Con los huevos rotos, que demarca un paralelismo agudo entre dos épocas tan distantes entre sí, como lo son la de Tita Merello intérprete (década del ’30) y la de Eladia Blázquez letrista y compositora (década del ’90). Este espectáculo nos compara como sociedad en un período de 60 años aproximadamente, para llegar a la conclusión de que poco ha cambiado en nuestro comportamiento y accionar. El show tendrá danza, música en vivo y actuación. El equipo de trabajo está conformado por dos músicos (bandoneonista y guitarrista), como cantantes estaremos Flor Fernández y yo, además de una bailarina. El armado de la obra es mío y de Marcelo Alguibay, que es además el productor y director. El estreno será el viernes 7 de junio en el teatro El Vitral, ubicado en el corazón de Buenos Aires, en Rodríguez Peña 344. Allí estaremos todos los viernes de ese mes a partir de las 22:00 horas. A su vez espero poder volver pronto a mis pagos pampeanos a compartir la música y buenos momentos con mi gente tan querida.

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Autor

Raúl Bertone