«Aquí estoy, desatando el nudo para volver a anudarme»

«Una pandemia donde el arte renace para nutrir almas, calmar ansiedades e incertidumbres, pero…así como se propone de importante, se subestima. Mi cuarentena comenzó con toda la creatividad a flor de piel…como le ha pasado a la mayoría. Los primeros días se hace todo lo que estaba pendiente para uno, eso que siempre postergás por falta de tiempo. Particularmente, retomé con la escritura y el dibujo, componer y estudiar mis instrumentos, que, si bien están en mis manos todo el tiempo, por la docencia y los shows es muy placentero dejar de verlos como herramientas de trabajo por un momento, y volver a contemplarlos como la extensión del cuerpo que elegí para el resto de la vida. Pero a medida que fue pasando el tiempo, y ya no eran esos quince días de aislamiento, sino quién sabe cuántos…donde el tiempo se hace el peor monarca… los trazos de mis lápices dejaron de ser sutiles, y la sensación era de querer hacer un fileteado delicado con la palma de la mano, como si los dedos se hubieran pegado y carecían de precisión. Escribía muchas cosas en palabras que no dicen, y tocaba muchas notas que ya no sonaban como antes se escuchaban. Se preguntarán por qué. No fue porque el artista perdió la pluma ni la creatividad. No fue falta de inspiración, ni ausencia de musas, o que el niño interior se entristeció. Fue porque allí empezaron las preocupaciones y la verdadera incertidumbre, luego de haber subestimado la situación y haberla tomado como el tiempo ideal para avanzar en proyectos personales que necesitaban de soledad y tiempo sin horarios de agenda. Un año de nuevas puertas laborales para muchos, a punto de firmar contratos, con toda la energía del inicio, por presentar mis nuevos proyectos lunfardos y con mucho para dar. Truncado por algo que nos excede. Sobre todo, para los músicos, que de forma independiente trabajamos y llevamos el pan a nuestra mesa, con lo que somos. Se acaban los ahorros, los contratos no se firman, alumnos que por diferentes motivos no realizan las clases de manera online y un montón de pequeños ingresos que se desintegran en el aire. Ahora ser solitario de nada sirve, y podemos ver, que pese a los egos que habitan nuestro mundo, hemos podido unirnos todos en una misma causa. Hace cuestión de días, los músicos hemos pedido que se habilite nuevamente nuestra actividad como se han permitido tantas otras. Sencillamente porque de esto vivimos y lo haremos con profesionalismo, sumado a la seguridad e higiene que corresponde. Y volviendo al inicio de lo que escribí…Se subestima. Se ve ninguneado el arte, cuando al principio de tan duro aislamiento la música colmaba redes sociales alegrando hogares, a cambio de sonrisas. Pero de alguna manera se hizo costumbre, que nuestra paga sea un aplauso, un comentario, o un “me gusta”. Tenemos la oportunidad de que a través del medio artístico que elijamos podamos expresar nuestros sentimientos, pero lo que no podemos recibir a cambio, es que se vea como un trabajo, donde nos pagan y con eso viene el morfi al plato. El mundo entero festeja que haya arte, para distraer la mente de lo negativo que nos pueda afectar en estos momentos, que muchas veces se vuelve una terapia. Pero también necesitamos que el mundo entero, entienda que no comemos cuerdas, ni teclas, que no podemos pagar alquileres ni medicamentos con partituras. Así es que nos unimos, presentamos notas, nos hicimos una sola canción que grita melodiosamente que la escuchen, haciéndonos valer, pidiendo que vean que valemos…dejando de lado las diferencias que pueden surgir en nuestro ambiente. No volverá a ser lo mismo que antes. Probablemente el hecho de hacer las cosas de forma online, se instale para siempre, aunque podamos hacer actividades presenciales. Seguramente esto haga que nos cuidemos más, y valoremos más cuestiones no materiales, la familia, los amigos, cada respiración. Pero lo que sí es cierto, es que de ahora en más sabemos que la realidad, es impredecible. Aquí estoy, desatando el nudo para volver a anudarme, es mi propia raíz desterrada: LA ESPERANZA».

Evangelina Wagner Corredera

Nació en Colonia Barón el 23 de julio de 1995. Estudió piano en el Instituto Artístico Musical, dirigido por C.Milanese y L.Aira, y posee amplios conocimientos en violín y saxo, cursando también en el Conservatorio de Música Osmar Maderna, de Pehuajó. Integrante de la Orquesta Infanto Juvenil de la Ex Unidades Educativa N° 7 de Santa Rosa, Orquesta Infanto Juvenil de Toay, Orquesta de Cámara de General Pico, dirigida por Alberto Pelizzari (Ayudante de cátedra), Orquesta Sinfónica de Trenque Lauquen y Banda Sinfónica Luis Perego de T.Lauquen. Fue Profesora de Lenguaje Musical del Coro Popular Vertiente en Sol de Quemú Quemú, Tallerista de Música en CAI de la Escuela Nº 92 de Santa Rosa, Profesora de Lenguaje Musical en el Coro de la Escuela Mariano Rosas de Santa Rosa, Directora y Profesora de Violín de la Orquesta de Cámara de General Villegas, Profesora de Música en Jardines Maternales Municipales de Trenque Lauquen, Profesora de canto y piano en Buenas noches, tango, de T.Lauquen. Además fue Directora del Coro Independiente Sin ton ni son, Docente de música en el Colegio Miguel Di Gerónimo (T.Lauquen), Profesora de violín, piano, y canto colectivo en Club Italiano (S.Rosa). Directora del Coro Infanto-Juvenil de Escuela “i” del barrio Plan Federal (G.Pico). Ha realizado presentaciones como solista y acompañante musical en el Teatro Español de Santa Rosa, Aula Magna de la UNLPam, San Martín de los Andes, Neuquén, y en-diferentes peñas de nuestra provincia, Cosquín y Buenos Aires. Es autora de dos libros de poemas en lunfardo: A la piu bella (Editorial Dunken, 2016) y No es morfi, pero llena (Editorial Siete Sellos, 2019).

-A LA PIU BELLA-
¡Que lindo para ponerse a gritar chaucheras en el medio de la rúa!
Para mandar a revolver aceitunas a medio mundo y que se les pase el yurno bien acancilado como si lo estuviera andando yo; que los arpiunen como ellos suelen hacerles a los abatatados que le siguen la huella del fanguyo…
¡LA PINDOOONGA! que se una es lora…que si una es leona. Claringa! ahora miran si sos pitusa cuando lo que debe entrarles en el balero es el guiso que tenés en el zapallo…
Se me va haciendo costumbre salir de la sabiondera con ganas de tirar manteca al techo; parece que a los cantamusos el inexistente les besó la cacuza y quedaron con terrible buraco…Uno, mientras tanto, sigue siendo la crosta cruda, la cosiaca… lo que no saben es que se puede llegar a ser muy carpeta.
Hoy en día… todos cortan bacalao, los pobretones, entusiasmados por hacer bien el yugo, se quedan con todo el pingo a la rastra. Critican a los verdaderos yegantes y al final son todos quesistas!!!
SANDIÉ!! ya se me revuelve la mondonguera de acordarme…¡Qué marrusa que me dieron por ser la fosforera que les pasó el fratacho!
MONGO AURELIO! si alguien les diera un mamporro pas de mandarse la parte…
Los bólidos no se van a ir a cantar para el carnero, pero cuidemos a los pocos chipolos marianos que nos los están arrimando al gavionaje!!
ANCÚ!! ¡QUE AHÍ VIENEN A AMASIJARNOS POR FARUBETES Y GUITARREROS!!!

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Autor

Raúl Bertone