Ariel Dietz nos trae «80 poesías y 8 relatos»

Ariel Dietz vuelve a entregar a la literatura piquen se nuevas páginas, en este caso se trata de “80 poesías y 8 relatos”. No había pasado mucho tiempo desde que irrumpió en escena con “Quijote deshilachado”.

“80 Poesías y 8 relatos” surge ante la necesidad de comunicarse: “La lectura abre el espíritu y lo guía o conduce hacia el arte de escribir”, comentó el autor.

El libro entremezcla una poesía romántica con otra de contenido social, terminando con 8 relatos que abordan temas como el feminicidio, la espiritualidad y algunas nuevas simbologías actuales.

Cabe señalar que este libro se terminó de imprimir a fines del año pasado para ser presentado en el mes de marzo o abril, pero ante la situación especial que estamos viviendo aún no se pudo hacer.

A continuación trasuntamos uno de los relatos, y dos de las poesías que ayudarán a engrosar el “gran anaquel” de la literatura pampeana.

A la noche

A la noche volvió a sentirse mal y el silencio de la habitación le pareció todavía más espeso.

Allí estaban el vaso de agua, las pastillas, la furia y el calor sofocante. El zumbido en sus oídos era interminable.

Sintió un ahogo en su garganta que no le permitió decir palabra a nadie. Había estrujado su alma apesadumbrada, entre la penumbra oprimente de deseos.

Los almohadones le habían producido alergia y las sábanas trenzadas sujetaban la cabeza desfallecida que miraba el cielorraso, con una mirada antigua de rostros pasados.

La piel cálida se ponía cambiante de color a medida que el reloj apuraba el minutero final, otorgándole un matiz cinematográfico en escenas de claroscuros, ante la espera del día.

Aquella noche, simplemente aquella, de sábanas rotas y esperma ardiente.

Sus manos estaban petrificadas, como si estuviesen apretando firmemente una pinza para aflojar algún elemento no humano, sujeción de tempestades derrochadas. Sus piernas se encontraban en un ángulo inferior a los 60º grados, con una de sus rodillas apretando firmemente la frazada que colgaba desde una punta de la cama en diagonal hacia los dibujos del piso de cerámica para rematar en dirección a la silla lustrosa de color café.

Su boca seca y jadeante de babas furiosas que permanecía entreabierta balbuceaba sonidos incomprensibles y el torso muscularmente tenso abrigaba un corazón de últimas palpitaciones.

Cuan estatua marmolesca revestida en piel su figura se detuvo unos segundos atravesando el espacio del tiempo eterno apretando la flacidez mortal del otro ser.

No sintió el roce de la piel blanquecina que gelatinosamente se le escapaba de su vida.

El vaso de agua, el ataque de furia, las pastillas.

Despertó del sueño cuando una voz firme dijo:- Pase señor-

Y sus ojos vieron el rostro de un desconocido.

Allí supo; había dado muerte a sus sueños, a su alma y a su esposa.

Cuenta conmigo

Cuenta conmigo en aquellos momentos llamados duros o difíciles.

Cuando te falte el aire, se te comprima el pecho y se anude tu garganta.

Cuenta conmigo cuando tu mano no encuentre otra para apretar.

Cuando las llagas del alma supuren angustias.

Cuenta conmigo cuando tus labios quieran decir palabra y no puedan.

Cuando nadie quiera oír tu voz y se bajen las persianas de los oídos.

Cuenta conmigo cuando  tu cuerpo dolorido y frío necesite un abrazo.

Cuando el terror te paralice y sacuda tus vértebras.

Cuenta conmigo cuando nadie quiera secar las lágrimas de tu rostro.

Cuenta conmigo cuando la dificultad sea  imposible.

Porque no hay imposibles. Cuenta conmigo.

Si me fuera del mundo

Si me fuera del mundo terrenal y pudiese llevarme algunas cosas,

me llevaría un barco de papel, un barrilete con forma de cometa

una semilla, una lapicera, un libro en blanco y una pipa.

Con el barco navegaría por mares celestiales.

Con el cometa recorrería nuevas estrellas, planetas y

 galaxias desconocidas. Desandaría los caminos.

 Con la lapicera registraría el nuevo recorrido de vida;

plantaría la semilla para que nazca un árbol;

descansaría a su sombra y leería el libro escrito

 que dejaría a su resguardo.

Y con la pipa fumaría todos los recuerdos

 y los tiraría en el nuevo mundo hecho humo.

Compartir

Autor

Avatar