«Busco la canción con contenido, la canción que dice cosas»

Como estaciones en las que se va deteniendo para alimentar su búsqueda en ese andar sostenido que viene marcando un derrotero musical que no abarca demasiado tiempo desde que irrumpió en la escena con una guitarra en sus manos, pero que sí lo ha transportado y movilizado emocionalmente de diferentes formas. El santarroseño León Gamba viene de presentar su nuevo material solista, en una noche donde se conjugaron sensaciones por doquier, esas que todo aquel artista que se vincula con su público necesita experimentar siempre; esas que, en este tránsito difícil de la vida producto de una pandemia, se habían esfumado.

Con Vuelos, en el 2017, fue iniciar el vínculo con el formato disco. En él concentró parte del repertorio abordado junto a su banda en los años 2015 y 2016. Ese trabajo bosquejado y horneado en los estudios del santarroseño Darío Zorzi y del rosarino Alejandro Renzulli, ofreció canciones con mensajes propios. En 2019 editó El desvelo, con 12 canciones, de las que cinco son propias o de autoría compartida. A fines de 2019 produjo y editó Las canciones de El Gato Pirucho y sus amigos, trabajo de música infantil que compuso sobre poemas de su tía Stella Maris Gamba, autora de los libros homónimos. En 2020, resultó ganador del Pre Cosquín para Nuevos Valores, en el rubro Tema Inédito por su huella Vertientes demoradas, logrando un lugar en el Festival Mayor de América, donde se presentó el 28 de enero. A partir del 2015 comenzó a producir La Peña de León, evento cultural folclórico que ha reunido a gran cantidad de artistas independientes.

Gamba no solo defiende su propuesta, sino que la refuerza. Y con Un día más buscó confirmar esa premisa que lo acompaña. «Fue una alegría inmensa volver a pisar el escenario, encima el del Teatro Español, un lugar tan especial para lxs habitantes de Santa Rosa. Desde la primer canción a la última me recorrieron el cuerpo y el alma emociones increíbles, sentimientos que extrañaba, me di el gusto de presentar muchas canciones que fueron escritas o grabadas en cuarentena, y que no había vivido en carne propia de manera presencial la reacción de la gente. Estoy feliz y agradecido por la concurrencia de público, que fue un montón a pesar de que la situación sanitaria aún no es la óptima. La banda sonó increíble, mis compañeros se lucieron y fue todo un sueño. Fue hermoso volver, ojalá sea para siempre», señaló el músico santarroseño, abriendo la charla con El Lobo Estepario.

Nacido en 1992, a los 16 años Gamba formó una banda de rock alternativo, llamada Secuencia, siendo finalistas del concurso federal Maravillosa Música, en 2012, y quedando entre las 15 mejores de un total de 600 grupos de todo el país. Al tiempo comenzó a intensificar su camino como sesionista, tocando el bajo en Somos Trío. En ese momento se reencontró con el folclore, editando en el 2013 un demo que llamó Crisol. Fusionando la música popular argentina con elementos del rock nacional y el blues, ha compartido escenario con Raly Barrionuevo, Agarrate Catalina, Bruno Arias, La Callejera, Javi Caminos, Estelares y Los Cafres.

«Mi oficio, que es el oficio de cantor, de creador de canciones y de la docencia de la música, a la cual me gusta más llamar «acompañamiento», tiene cosas hermosas que aprendo y reafirmo todos los días. Imagino que lo mismo que le pasa a un médico cuando salva vidas, lo mismo que un carpintero cuando termina una mesa, o a un obrero cuando le pone el último ladrillo a una casa. Me sucede cuando termino una canción, o cuando un alumno o alumna logra cantar y acompañarse de manera autónoma. Considero que un artista es solamente un canal, un medio, atravesado por sensaciones, emociones, vivencias, como cualquier persona, pero con cierta habilidad, innata o adquirida, de contarlo de una manera atrapante. Yo busco eso, la canción con contenido, la canción que dice cosas, la carrera que evidencia trabajo, porque está hecha de eso», destacó.

En vivo, Gamba presenta mayormente canciones de su autoría, así como también versiones de temas del cancionero popular argentino y autores nuevos. En otro tramo de la entrevista, señaló que «la pandemia y la adversidad no ha hecho más que reafirmarme en éste camino, que quizá haya tenido que transitar su momento más oscuro, pero siempre consciente de que había una luz al final, un arcoíris, y durante todo este tiempo no hice más que ir hacia él. Nunca me faltó ni trabajo, ni techo, ni un plato de comida, por eso soy eternamente agradecido, sobre todo, a lxs que de alguna manera u otra, estuvieron ahí al lado, apuntalándome. Seguro lo peor ya pasó, siempre, y quizá no nos dimos cuenta en qué momento. Mi proyecto siempre va a ser vivir de mis canciones, de andar con una guitarra al hombro contando y cantando cosas. Hoy es una realidad, y el anhelo más grande es permanecer».

¿Qué le hubiese gustado ser?

Por más que piense, no se me ocurre mejor profesión que la que elegí. Ser músico, y además, docente de música, de guitarra, me ha llevado a vivir momentos hermosos que no los imagino en otro oficio. Seguramente un obrero al ver una construcción terminada, o un carpintero al terminar una mesa donde va a disfrutar el pan una familia, sienten la misma satisfacción, pero yo no puedo poner en palabras lo que me sucede cuando una canción me llega al alma, o cuando mis canciones me abren la puerta del cariño de la gente que acompaña la música que hago. Si se me permite la humorada, me hubiera gustado ser algún conde de esos que nacen con la vida resuelta, pero no hablo en serio, claro. No cambio la historia de mi vida, ni como se dieron las cosas, ni la profesión que elegí por nada del mundo, me hace inmensamente feliz, y crecer como persona todos los días.

¿Un lugar para vivir en el mundo?

Viajé bastante por el país, y también conocí el exterior, pero siempre sentí en algún momento ganas de volverme a La Pampa. Me gustaría vivir alguna temporada en otro lugar, cualquier lugar donde pueda mirar por la ventana y ver naturaleza, un río, una montaña, un árbol. No tengo mayores aspiraciones que eso, aunque tengo claro que sería temporario. Morir, me quiero morir en mi provincia.

¿Qué desea para su vejez?

Transitarla en paz y relativamente con buena salud, para valerme por mi mismo y no ser una carga para nadie.

¿En qué tarea no se siente inteligente?

En muchas, pero en especial la mecánica automotor, Me hace sentir el más inútil de los inútiles.

¿Cuál fue el momento más feliz de su vida?

Ganar el Pre-Cosquín 2020 con una canción de mi autoría.

¿Su primer trabajo?

Operador en la Radio del Deporte. Tenía 15 años.

¿Cuál es el buen cine?

El que entretiene y te deja pensando.

¿El último libro que leyó?

Un mundo feliz, de Aldous Huxley.

¿El mejor libro que leyó?

Me cuesta elegir uno, pero 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne, me recuerda cosas lindas.

¿Mira T.V?

Casi nada.

¿Qué músico influyó en su camino?

Muchos, pero si tengo que elegir uno, definitivamente es León Gieco.

¿Qué hito de la historia mundial le hubiese gustado vivir personalmente?

¡Qué difícil elegir uno! Me hubiera gustado ver a los Beatles en vivo.

¿Cuál fue la vez que más lloró?

Cuando falleció mi abuela Ana.

¿El mejor político en la historia del país?

San Martín.

¿La mejor persona que haya conocido?

A fines de 2019, y durante el verano de 2020, le di clases a un señor llamado Alberto Pocchetino. Todas las clases eran maravillosas, más allá de lo musical, hablábamos de la vida, y a pesar de no estar de acuerdo en muchas cosas, siempre me entendió y respetó mis posturas, y yo las suyas. Durante el aislamiento me llamaba para ver como estaba o me hacía llegar con un cadete algo rico que había cocinado para su familia, haciendo de más pensando en mandarme a mi casa, incluso alguna vez llegó a enviarme unos mangos, alegando que “a mi me hacían quizá más falta que a él”, sabiendo que mi actividad estaba completamente paralizada. Falleció finalmente en octubre y es el abrazo que más me hubiera gustado dar en épocas de pandemia. Lo tengo siempre muy presente.

¿Extraña algo de su niñez?

La inocencia y la carencia de preocupaciones.

¿Qué profesión u oficio nunca ejercería?

Abogacía.

¿Un personaje nefasto en nuestra historia?

Julio Argentino Roca.

¿Le preocupa la muerte?

No. Creo que todo es un ciclo, y todo tiene un principio y un fin.

¿El arte salva?

Sí, claro.

¿Qué opina del aborto?

Me parece que no es un tema como para tomarlo a la ligera, y que detrás del aborto en sí hay un montón de realidades. Lo cierto es que siempre estuve a favor de la ampliación de derechos, y el derecho al aborto es uno. El derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, sobre su sexualidad y sobre su salud reproductiva. Me parece que el hecho de que el Estado se involucre con eso es un avance enorme, como también se tiene que dar el avance en la puesta en práctica de la ley de ESI en todos los niveles. Son cosas que vienen de la mano y siempre que sea para avanzar en materia de derechos humanos, me parece atinado.

¿Qué le gustaría saber del futuro?

El número de la quiniela.

¿A quién no dejaría entrar a su casa?

A alguno de esos predicadores que se ponen de moda.

¿Donaría sus órganos?

¡Sí! Soy donante de órganos.

¿Recuerda su primera maestra?

Si mal no recuerdo me enseñaron a leer las seños Mirta y Vanesa, en la Escuela 1 de Santa Rosa. En Jardín fueron Pato, Mimi y Norita.

¿Qué opina de la religión?

Uff, ¡qué pregunta!. Creo que es una forma de llegar a cosas que tenemos al alcance de la mano, del alma, del corazón, pero que a veces nos cuesta ver. Sabiendo que el aire es gratis (al menos por ahora), ¿andarías con un tubo de oxígeno a la espalda? Bueno, la religión es eso. Un tubo de oxígeno pesadísimo en la espalda, porque la espiritualidad es gratis. Yo no sé si creo más en Dios, sí lo hice alguna vez, y más que creyente, como decía Yupanqui, me considero un dudante. Pero sí sé que detrás de la religión se ocultan los negocios y las atrocidades más grandes, en nombre de un Dios de amor, y con esa ambigüedad yo no puedo.

¿Una película?

El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella.

¿Cuál es la persona que más le gustaría ver en estos momentos?

A mi tío que vive en España.

¿Qué sabe o recuerda de la dictadura militar?

Saber mucho, porque en su momento me interesó el tema. De hecho, en 2017 llegué a tocar en la Ex ESMA y fue una experiencia tremenda en lo personal. Haber hecho mi música en ese lugar donde funcionó el centro de detención, tortura y exterminio más cruento de esa etapa del país. Pero yo nací en el ’92, así que no la viví, por suerte.

¿Cuál es su idea de la felicidad?

Poder vivir dignamente y sin mayores preocupaciones de la profesión que elegí. Llenar la heladera, tener un techo y un plato de comida en la mesa.

¿Qué es lo que más valora en sus amigos?

La paciencia.

¿Qué nos dejará la pandemia de coronavirus?

La pandemia nos igualó, en cierto modo, nos reseteó, nos puso en un punto de partida del cual muchos lamentablemente no llegaron a la meta, y aún seguimos en esta carrera, que tiene más sabor a maratón que otra cosa. Por más que parezca, no terminó y tiene para rato. Pero seguramente nos enseñe que nadie tiene la vida resuelta, y que por más estable que parezca todo, no tenemos todas las variables previstas. La vida es así. Hay que jugar con las cartas que nos reparte. Y eso estamos haciendo.

¿A quién le gustaría parecerse intelectualmente?

A ninguna persona en particular. Siento que mi formación es un crisol de ideas que voy adquiriendo con los años, y que no se condensan en una sola persona a seguir.

¿Le niega o le negó el saludo a alguien?

Puede ser, sí. Por suerte con la pandemia, me lo cruzo menos.

¿Qué le gustaría saber ante todo?

¡El número de la quiniela!.

¿Qué otro instrumento musical le gustaría tocar?

El piano. Soy extremadamente amargo tocando el piano.

¿Su peor defecto?

Soy muy ansioso.

¿Qué le gusta regalar?

Libros.

¿Qué piensa del periodismo en general?

Pienso primero que no hay un periodismo en general, que hay grupos editoriales que responden a cierta idea o a los intereses de cierto sector, por lo menos, de los grandes medios de comunicación. En mi caso no consumo, ni de un bando ni del otro, porque todo el mundo sabe que en este país hay dos. Sí me parece que hoy en día la virtualidad, los blogs, sitios como este, como El Lobo Estepario, le dan el lugar a periodistas que realmente lo hacen por vocación, y obvio para llevar el pan a la mesa, pero que pueden hacer su trabajo sin contaminarse tanto. Por ejemplo, mi amiga Julieta Riera, que luego de 10 años trabajando en los medios de comunicación más grandes del país, eligió hacer el noticiero de su pueblo y un programa de folklore en la radio del lugar, y un programa cultural en un canal cooperativo. Eso para mi es un ejemplo de periodismo y amor por lo que uno hace. Admiro más a gente como esa, como ustedes, que a un señor que fuma en cámara y le hace fuck you a todo.

¿Justificaría en algún caso la tortura y aún la muerte?

No.

Se incendia su casa, sólo puede llevarse una cosa, ¿cuál?

Ésta es fácil, la guitarra. Total, ¡sé que la gata sale disparando sola!.

¿Una canción?

Peces de ciudad, de Joaquín Sabina.

¿Cuál lugar de la casa es el mejor para leer?

Yo leo en el estudio o en la cama.

¿Si fuese presidente, qué es lo primero que haría?

Terapia. No, es un chiste. Supongo que me interesan proyectos como los de laburar de lunes a jueves como se está planteando en España ahora.

¿Si fuese Dios, qué es lo primero que haría?

Sucede que yo no quiero ser Dios. Se puede ver en una película de Jim Carrey. Hagas lo que hagas, te la mandás.

¿Cuál fue la persona que más lo ayudó?

Mis viejos.

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Autor

Raúl Bertone