«Cada uno a su manera acomodará sus pies para andar por la cuerda y no caer»

«Dejémosle a la literatura las historias de náufragos solitarios. Para mí, el precepto aristotélico de que el hombre es un ser social es extremadamente verdadero. Nos desarrollamos en contacto con los demás. Los otros y nosotros en una relación circular, interdependiente. Actualmente, la situación del mundo es terrible, preocupante y los encuentros, cuando tienen lugar, son virtuales. Nos encontrarnos a través de las pantallas. Estamos aislados detrás de las ventanas, detrás de los barbijos, sin abrazos, sin encuentros, viendo pasar los días desde casa. Inundados de noticias que nos traen los números de muertos, de contagiados y la esperanza de los recuperados. Nadie parece estar fuera del alcance de un virus que –según nos cuentan- muta de características y entorpece el logro de alguna vacuna para su prevención o cura eficaz. Por el momento, dependemos de nuestro sistema inmunológico y el esfuerzo y la dedicación del personal de salud dedicado al cuidado y atención de los pacientes. Es muy preocupante la situación económica a nivel macro y micro. Nos gana la incertidumbre. El asombro es nuestro huésped habitual. Asombro ante la enfermedad, el modo en que se expande, asombro ante las políticas que se deciden en formas disímiles en distintas partes del mundo. Y el miedo. Miedo a contagiarnos, a contagiar a los demás pese a que tomemos todos los recaudos que nos indican, miedo a estar internados, miedo a morir. Solos. La carencia de contacto, la falta de la cercanía física que la tecnología no puede reemplazar, no ver a mi madre por meses y mi hijo que extraña a su abuela. Las clases escolares que insisten en contenidos inocuos. La falta de los recreos y el encuentro entre pares y la promesa de que el año no se pierde. ¿Dónde queda la alegría de descubrir, dónde la guía amorosa?, ¿dónde la trama que se va armando con cada dato, cada apropiación, todo eso tan necesario para el aprendizaje? No sé si habrá un “hombre nuevo” post pandemia ni una “nueva normalidad”. Queda en nosotros saber cómo resguardarnos emocionalmente. Cada uno a su manera acomodará sus pies para andar por la cuerda y no caer. Pensar en el otro sin flaquear resulta imposible. ¿Cómo sigue un trabajador sin salario, un comerciante obligado a mantener la persiana baja o quienes tienen un oficio y no pueden desarrollarlo para proveer lo mínimo a sus hijos? En lo personal, afortunadamente, yo tengo un empleo seguro, no necesito salir de casa, puedo ocuparme de los míos. Y por supuesto, como el aire que respiro, está la poesía, siempre. La poesía, buena compañera, que sabe del horror y sus cicatrices. La poesía, que ilumina los espacios. Disfruto mucho de los encuentros de poesía, de las invitaciones a participar y a escuchar a los demás, a leer mis textos o los de otros. Y tengo un oasis privado, un encuentro semanal de poesía con Valeria Pariso, mi maestra. Mi deseo post pandemia es que salgamos de la enfermedad con el alivio de los vahos de lavanda, como los de las abuelas y que ojalá recuperemos la alegría del esfuerzo y de lo que se consigue con él. Por último, me reservo un deseo egoísta: que pueda presentarles mi primer poemario “El fondo de la caja”, publicado por Ediciones en Danza el año pasado. Pese a su amorosa preparación, el encuentro debió posponerse. Seguramente será. Quedan todos invitados».

María Laura Burattini

Nací en Buenos Aires en noviembre de 1968. Nunca se me dio por treparme a los árboles ni por andar en bicicleta. Me recibí de abogada en la Universidad de Buenos Aires, donde me animo a compartir saberes. Mis textos forman parte de antologías en el país y en el exterior (Canadá, España, entre otros). Asimismo, han sido compartidos en el programa Híbrido Literario, de la radio web Maker Park, de la ciudad de Nueva York. Como participante de la convocatoria realizada por la Universidad de La Plata, varios de mis textos han sido elegidos e ilustrados por los alumnos de la cátedra de ilustración –Lenguaje Visual 3- y los libros han sido donados a distintas entidades de bien público (bibliotecas y hogares, merenderos, etc.). Mi primer poemario El fondo de la caja fue publicado por la editorial Ediciones en Danza en Buenos Aires. Tengo inédito el libro El perfume de la siesta y estoy trabajando en un libro de poemas infantiles.

de El fondo de la caja, Ediciones en Danza, 2019.

VIAJERA

Vuelve encantadora

a fraguar esta tarde

aún en llamas.

Un haz de colores

atraviesa

la lágrima carnal

de la inconsciencia.

Revivo en los dientes

esa duda

que tensa

imperiosa

mi sigilo

y acabo

en la espesura de los vientos

como un capullo incierto a la deriva.

SOLEDAD

Como los cañones y el silencio,

las nervaduras en el follaje

y la música que inunda los vientos,

andamos juntos.

Como dos huéspedes

que ahogan el espanto

en una taza de té.

A la mesa de un bar,

nos celebramos.

LA DUDA

“¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos?

Te pregunto otra vez»

Vicente Huidobro

Insisto

y si te nombro,

el corazón trepa.

Como la gota celeste sobre la hiedra verde

que vive enamorada

de su muro

grisáceo y pálido.

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Autor

Raúl Bertone