“El canto es el corazón de mi vida”

La música pide cosas en todo momento. Es como un animal que está vivo. Y todo disco tiene su personalidad. Funciona como un disparador de ambientes, ideas, sonidos, letras y sentimientos. Una verdadera caja de resonancia de cada momento. Eli Fernández viene desandando el camino de la música con la clara y nítida sensación de estar viviendo dentro de las canciones. Cantar es su razón de ser. Así de simple. Espíritu, esencia y sensibilidad comulgando de la misma manera, y al mismo tiempo. Cuando resta poco tiempo para su primer hijo, sabe muy bien que ese disco tiene capas de la memoria en la que los recuerdos se parecen a los sueños. Una memoria en la que el recuerdo es presente contínuo, y es por eso magia. Hay un pedacito de su alma metido ahí.
“Fue en 2015 cuando me propuse grabar. El año pasado empezamos a cranearlo y se dio que algunos temas de la tesis se los había mandado a Néstor Basurto, con quien pegamos onda enseguida, empezamos a hablar y finalmente le propuse si quería hacer los arreglos, a lo que me respondió que sí. Empezamos a trabajar sobre eso, sobre la producción, Néstor también toca en el disco y ha elegido a la mayoría de los músicos. El resto son cordobeses, amigos de La Colmena, a quienes admiro mucho. Cuando elegí a Basurto fue porque hace mucho que venía alucinada con su música y su voz, imaginaba que un disco producido por él iba a ser tremendo, y a mi parecer está sonando estupendo. Trabajar con Néstor resultó una hermosa experiencia, de mucho aprendizaje. El disco, que se llamará Canto soy, tiene un significado del cobijo, es como que las canciones son las que me cobijan, todo ese amor de mis viejos que no están, pero sí están en cada tema. Tiene que ver con eso, que tengo a la música desde la panza o desde otras vidas. Soy puro canto, mi vida pasa por eso, por las melodías, la voz y las canciones. El canto es el corazón de mi vida. Me hubiera muerto de tristeza sin poder hacerlo, la música me ha salvado totalmente”, contó esta cantante de música popular argentina, nacida en General Pico y radicada desde hace varios años en la ciudad de Córdoba.
“A través del INAMU me anoté en el concurso regional, no me quería arriesgar al nacional, y salí elegida con otros artistas. Fueron 15000 pesos que me ayudaron mucho para los arreglos del disco, una gran ayuda. Finalizar la parte física, todo lo que tiene que ver con la gráfica y las réplicas, es muy costoso, por lo que lancé una campaña de financiamiento colectivo a través de una página llamada Ideame.com, mediante la venta del disco anticipado, y ese aporte en la página colaboró con un 40 por ciento para afrontar lo que resta aún. Varios en Córdoba lo hicieron, me lo recomendaron y me sumé como artista independiente para completar el sueño después de tanto trabajo y esfuerzo. Agradecida estoy a cada uno de quienes hicieron su aporte para permitir lograr mi objetivo”, añadió Fernández, durante la entrevista con El Lobo Estepario.
Canto Soy contiene los arreglos y la producción del compositor bonaerense Néstor Basurto, consta de 10 canciones, dos pertenecen a la cantante pampeana, y el resto a destacados compositores como Raúl Carnota, Miguel Condomí, Abel Tesoriere y el propio Basurto, entre otros. Grabado en co-producción de los estudios El Yeite (Capital Federal) e Islandia Estudio (Unquillo, Córdoba), con la participación de grandes músicos como Leandro Marquesano, Néstor Basurto, Diego Gazzaniga, Victor Carrión, Pamela Merchán, Lucas Lacolla, Miguel Rivaynera, Sebastián Palacios, Luciano Scalera, Lucas Monzón y Gabriel Juncos, entre otros. El disco se encuentra en su etapa final del audio y la gráfica está a cargo de la artista Florencia Benassi.
Fernández inició su carrera solista en 1998, siendo una niña, actuando en diferentes peñas y festivales de nuestra provincia. Compartió escenario con Chango Farías Gómez, fue premiada en la Fiesta del Caballo de Ingeniero Luiggi y actuó en la Fiesta de la abuela Carabajal, invitada especialmente por Carlos Carabajal. En 2008 ingresó en La Colmena Escuela de Músicos, egresando en 2015 con la realización de su Tesis en Concierto Manifiesto en el auditorio de Radio Nacional de Córdoba. Fue finalista del certamen de tango Pre La Falda y de la selección Voz femenina de Tango para la Orquesta Provincial del Teatro del Libertador San Martín, ganando la sede Pre Cosquín – Carlos Paz, lo que le permitió cantar en el escenario Atahualpa Yupanqui, en la Plaza Próspero Molina.

– La música estuvo sobrevolando tu aire desde siempre, tu niñez está plenamente identificada con ella…
– En mi casa siempre se escuchó música, mi viejo escuchaba tangos y si bien falleció cuando yo era muy chica, tenía apenas seis años, los momentos más lindos que recuerdo son en el patio, sobre su falda y escuchando tango, marcándome con la pierna el compás del dos por cuatro. Esa música que escuchaba mi papá fue una de las grandes influencias. En cuanto a mamá, le encantaba el folclore. Tampoco la tengo conmigo, ella era cuyana, de San Luis, y todo el tiempo hablaba de grupos como Cantares de la Cañadita, a quienes mencionaba siempre. A mi me apasionaba cantar desde chica, me colgaba mirando en la tele a Xuxa o cuando aparecía Raphael, me ponía a cantar con dos o tres años, me volvía loca con eso. Mis viejos me estimularon siempre dejando que fuera libre en ese sentido. En mi familia no hay ningún integrante que esté vinculado con la música, en ese sentido soy la primera. Mi hermano iba a aprender guitarra y toca muy lindo, pero no se dedica. Mi vieja cantaba hermoso. Era un hobby que tenía. Los comienzos fueron de un cobijo grande en mi casa.

– ¿Qué situación actuó como mayor disparador, quien ayudó para darte cuenta que tu camino estaba por ahí?
– Recuerdo que en el Festival de Cosquin 1997 la vi a Soledad y fue amor a primera vista. En ese momento dije quiero ser como ella. Era jugar todos los días con mi hermana más grande a subirme a una mesa en el patio, poner todos los muñecos alrededor y que ella hiciera la presentación, y como que los muñecos eran el público. Soñaba que era famosa y estaba en un festival. Repito, Soledad fue el impulso. Dije quiero hacer esto…, hacía poco había fallecido papá y estaba esa ausencia, mi casa era un sitio algo triste. Fue entonces que le puse más énfasis para alegrarla. Un día en la escuela, cuando estaba en tercer grado, mis maestras, que sabían que me gustaba cantar, me invitan a hacerlo en el acto del 25 de Mayo y ahí nomás buscamos unos músicos. Entre los que me acompañaron estuvieron el Vasco Mansilla y Roberto Flaco Pereyra. Así comencé en público. Fue en el año 98. A partir de ese momento no paré más, era la ilusión, el juego, la diversión, hasta convertirse en algo que hoy forma parte de mi vida.

– En tus comienzos fuiste llamada La Torcacita Pampeana, con el folclore como génesis ¿quienes apuntalaron ese sendero inicial?
– En esos primeros tiempos canté en distintos lugares de La Pampa. A mis nueve años empecé a hacerlo con El Palomo González, era La Torcacita Pampeana, así me conocían, recorrimos un montón de sitios. Siempre le estaré eternamente agradecida, era mi otra familia. De jueves a domingo era cantar, y arrancar el lunes dormida para ir a la escuela. Cansada pero feliz. Fui creciendo, me vinculé con otros músicos, concurrí al Festival de La Cumbre, donde logré un tercer premio a nivel nacional en una categoría donde había niños que tenían profesores de canto, algo que no pasaba conmigo. Lo guardo como uno de los momentos más lindos. Cuando tenía 11 fui revelación en la Fiesta del Caballo, en el 2001 fui invitada por Carlos Carabajal a Santiago del Estero, y a los 13 conocí a Mochila Ribeiro y a Julio Ortiz. Eso fue muy importante, si tengo que mencionar a dos personas que me cambiaron la cabeza con respecto a la música fueron ellos. Pasábamos las tardes, principalmente con Mochila, escuchando desde Laura Albarracín al Chango Farías Gómez, pasando por Raúl Carnota y tantos más. Me presenté a cantar con ellos dos, formé parte de la música para varios cortos filmados por Natalia Toro, una persona muy activa, por lo que también empecé a grabar música para cine gracias a ella. A su vez estudiaba durante lapsos cortos con Daniel y Jorge Sosa, pero siempre la plata era un impedimento. Y a los 15 años conocí a Isaac Sosa, una persona que también me marcó, tanto que es por él que estudio canto, y soy profesora. Su forma y su pasión me hicieron identificarme enseguida con eso, por él me vine a Córdoba a estudiar.

– Tu arribo definitivo a Córdoba se produce después de un tiempo de salir a la ruta para transitar varias veces los kilómetros que la separaban de tu ciudad natal ¿cómo fue esa experiencia?
– La decisión también fue impulsada porque en el 2007, estando en el último año del secundario, fallece mi mamá, que había estado muy enferma, y obviamente ha sido la peor pérdida que tuve en mi vida. Cuando faltó ella me propuse hacer algo que me hiciera feliz para el resto de mis días, y bueno, no dudé. Me decidí por estudiar canto directamente. Me vine a Córdoba, el primer año fue de esa manera que me decís, viajando todos los miércoles para regresar los viernes a General Pico. El hecho de que faltaran mis padres hacía que la cuestión económica fuera complicada en mi casa, donde somos tres hermanos. Me busqué un trabajo y decidí finalmente por Córdoba. Con la ayuda de mi hermano y lo que sacaba en mi trabajo viajaba.

– ¿Qué ha significado La Colmena, ese cobijo que encontraste para acunar tu sueño?
La Colmena cambió mi vida. Siempre digo que es mi segunda casa. En un primer momento venía con un montón de cosas en el alma, muy triste por la ausencia de mamá, pero igualmente ilusionada y con ese amor por la música cada vez más enorme. Su director Oscar Pedano siempre me dio oportunidades, becas, me ayudaron mucho. Así fue como conocí a grandes músicos, grandes amigos, como Héctor Tortosa, un gran guitarrista. Teníamos funciones los jueves, cada 15 días, en un bar llamado Alfonsina, muy conocido, y esas fueron las primeras actuaciones en Córdoba. También tuve otra formación, un trío con un guitarrista y un percusionista, y después integré un grupo llamado Buenas y Santas. La idea nació de una colega y amiga, éramos seis y buscamos hacerlo todo vocal, sin instrumentos, con muy pocas cosas. Fue hermoso. Duró cuatro años, de 2010 a 2014. Un día se terminó por distintas circunstancias, pero los momentos vividos fueron lindos, con varias actuaciones en la provincia. No quiero olvidarme de Mariela Carrera, Gabriela Beltramino y Paula Arce, grandes profesoras de La Colmena. Ese 2014 fue muy importante porque me dedicaba de lleno al grupo vocal y me planteo lo del proyecto solista, algo que siempre había hecho. La idea del proyecto solista termina de redondearse cuando hice mi tesis en 2015 en Radio Nacional, fue un proyecto muy grande, en el Centro Cultural Kirchner, ahí me di cuenta que debía dedicarme de lleno a mi carrera. Fue cuando surgí verdaderamente y enseguida empecé a planificar el disco.

– Hablaste de la presencia del tango en tu niñez, con tu padre abriendo esa puerta, y actualmente ese género convive perfectamente con el folclore cada vez que pisás un escenario ¿te llevás mejor con alguno?
– Mi repertorio contiene música popular argentina, es decir, tiene folclore y tiene tango. Con el tango me pasan cosas “zarpadas”, de hecho me produce unos cimbronazos, como que me dice “fijate piba, cantá más tango”. El año pasado hubo un concurso de solista femenino para integrar la Orquesta Provincial de tango, me presenté, había cerca de 60 mujeres, y finalmente quedé entre las cinco finalistas. Fue un placer me pasara eso, estar con mayoría de cantantes grosas. Empezó a picarme el bichito del tango en 2015, lo cantaba de chica, pero nunca metida de lleno, y se dio todo porque había aparecido Gustavo Vicentín, cantor de la Orquesta Provincial, quien nos daba clases de interpretación. Me decidí porque me pasa algo importante cuando lo hago. El tango me encanta mientras el folclore es mi cuna, empecé haciendo folclore. Pienso que me siento cómoda con ambos, me siento bien. No podría encasillarme, hoy necesito de ambos.

– ¿Cómo se fue gestando la veta compositiva, de qué manera se viene plasmando?
– Hace cinco años que estoy en pareja con un sanjuanino, que es compositor y fue el quien en un momento empezó a insistirme en que escribiera mis canciones, me dijo siento que tenés mucho para decir y que eso pueda ser desde la composición. Así fue. Un día salió un tema de la nada, nada menos que dedicado a mi vieja, él estaba jugando con una armonía y a mí se me vino una melodía, por lo que la compusimos juntos. La canción se llama Para ser, es también un homenaje a otra amiga que falleció de cáncer de mama. Empecé a componer y hoy tengo varios temas, dos de ellos están en el disco. En un principio lo hice con Seba y después me largué solita, con la letra y la música. Así vamos, transitando una hermosa etapa, y aprendiendo.

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Autor

Raúl Bertone