“Caripelas” forjadas por un agudo ojo observador

El Negro ha declarado alguna vez que sus temas los elige aquí y allá, en la calle, en cualquier sitio, mientras camina o anda en bicicleta. En sus trotes —tal palabra es aquí literal, insisto— capta los signos, picotea de todos lados lo que después convertirá en, como él las llama, caripelas, obras que promiscuan con pasmoso buen resultado el dibujo con la literatura. Porque el Negro, hay que enfatizarlo, no sólo es un ojo observador, sino también un oído atento a los rumores verbales de la calle, de los libros y de la música. El resultado de su andanza se sintetiza en esos objetos, las caripelas, que a mi parecer están a medio camino entre Miró y Basquiat; de ambos comparte la frescura del trazo, el color ruidoso, y en el asunto la sonrisa del catalán y el desgarramiento del neoyorkino. Esta suma no hace difícil sentir entusiasmo, o al menos inquietud, con la obra de Vachino: síntesis de trazo brutal, color atrayente y palabra espesa de vitalidad”. Así se refirió el escritor mexicano Jaime Muñoz Vargas, en un artículo de la revista Magenta, a la obra de Germán Vachino.
El artista plástico nacido en Bahía Blanca pero radicado desde pequeño en Santa Rosa -actualmente vive en Tigre-, inauguró en la sede de Casa de La Pampa la muestra Jetas, Jetones y Pescaos, en el marco del Ciclo Artes Visuales 2017. “Mi trabajo surge de cosas que están en ni cabeza y de gente que veo y escucho en la calle; voy picoteando un poco de todos lados, también de la literatura, de la música. Se me van ocurriendo cosas y las plasmo en pinturas”, señaló Vachino. Jetas, Jetones y Pescaos es una muestra descontracturada y original que se destaca por la intensidad del color. Se trata de una serie de retratos que rescatan con sagacidad diversos personajes de la vida cotidiana. La muestra permanecerá en exposición en la Casa de La Pampa hasta el martes 31 de octubre y puede visitarse de lunes a viernes de 9 a 16 horas en la sede de la calle Suipacha 346, Buenos Aires. La entrada es libre y gratuita.

“Las Flores del Muerto no tiene un género definido”

La inauguración de la muestra se complementó con la presentación de la banda Las Flores del Muerto, un clásico en cada exposición del Negro Vachino. Con más de 10 años de trayectoria, la formación pampeana está integrada por Sergio Sumo Martínez (batería); Pancho Etcheberry (bajo y voz) y Juan Otto (guitarra y voz). Martínez explicó que es difícil clasificar musicalmente a la banda. “Las Flores del Muerto no tiene un género definido. Es una mezcla porque hacemos rock clásico, algo de funk, soul y algunos reggaes. Lo bueno que los tres tenemos gustos musicales distintos y en la sala de ensayo se hace un gran cóctel del que fluyen diferentes cosas a las que le vamos dando forma”.

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Autor

Raúl Bertone