Carnaval, ritual de ritmo y color

El carnaval es una de las fiestas populares de mayor tradición en la historia de la humanidad. Su celebración tiene su origen probable en los rituales paganos a Baco, el dios del vino; en los festines que se realizaban en honor al buey Apis en Egipto; o en las saturnalias romanas, en honor al dios Saturno. Algunos historiadores precisan que los primeros carnavales se remontan a la antigua Sumeria, hace más de cinco mil años, pasando luego la costumbre de la celebración a Egipto y al Imperio Romano, desde donde se difundió por toda Europa, siendo traído a América por navegantes españoles y portugueses en época de colonización y conquista a partir del siglo XV.
Lo cierto es que desde hace décadas, el carnaval en nuestro país tiene sus propios códigos y costumbres, y para muchos participantes se convirtió en su propia filosofía de vida. Y como ritual que se repite anualmente, nuestra ciudad se vistió de fiesta el domingo por la noche en el marco de la propuesta Verano al aire libre, impulsado por el Municipio piquense. El desfile concitó el mayor interés de la gran cantidad de personas que se concentró en las distintas arterias céntricas, además de la música, la danza y el humor que se expuso sobre el escenario ubicado en calle 17 entre 18 y Avenida, y de un variado paseo de casi 60 emprendedores locales dispuestos a ambos lados sobre calle 17 entre 18 y 20.
Las murgas Brillantes del barrio, Vivitos y loqueando, Los descontrolados del ritmo, Repartiendo alegría, Los autos locos y las carrozas del colegio Juana Azurduy aportaron brillo, color, alegría y ritmo a cada paso de su recorrido, hasta concluir en el playón de la Estación donde se procedió a la quema del Rey Momo y la característica matanza entre las murgas, el ritmo de todo el cuerpo liberado y moviéndose. Sobre el escenario se presentaron Laura López, Caricaticxs (La Plata), Banda Explosión, Soplafortune y el Ballet Taiñ Quinan.

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Autor

Raúl Bertone