«Con ‘Atípica Pampa’ esperamos generar un trabajo musical que sea genuino»

La vida urbana fluye, produce efervescencias, sacude, evapora. Quienes la transitan con el arte sienten que es una convocatoria permanente a expresar todo eso que bulle de forma constante. Y en el folclore asoman aristas que se traducen en un hecho social y no exclusivo de un solo individuo. Como tampoco pertenece únicamente al ámbito rural, donde se tejieron los orígenes del folclore tradicional.

En ese sentido, la reconocida investigadora Martha Blache escribió cierta vez que «el folclore es un mensaje social con contenido identificador-diferenciador, que es interpretable según el metacódigo no institucional vigente en el grupo de los sucesores sustitutivos de quienes lo generaron”. Es decir, ese fenómeno cultural que como mensaje social alcanza a perdurar y regenerarse a través de los nuevos integrantes de las sociedades que intervienen para perpetuar su existencia.

La aparición de nuevos grupos musicales siempre es motivo de celebración. Y Atípica Pampa salió recientemente al ruedo con mucha decisión. Donde la impronta de quienes son parte de la formación de folclore urbano, tal como se denominan, se alimenta desde el vamos con una visión dirigida hacia la realidad social. Dos músicos afiatados como Juan Gustavo Adam (bajo) y Marco Castro (guitarra) se muestran junto a la joven Sabrina Casale Margutti. Todo surgió en plena pandemia, y en este 2021, ese impulso que se vino sosteniendo durante varios meses en un estudio terminó materializándose en la edición de un videclip de la canción Chacarera por la lucha. Fue como ese golpe decisivo que coloca un boxeador apenas salta del banquito tras el gong. El tema generó repercusión, y a su vez fue elegido para participar en el certamen IUPA Canta 2021, convocado por el Instituto Universitario Patagónico de las Artes.

Nacida en la localidad de Embajador Martini, y viviendo en General Pico desde 2017, donde cursa estudios en Ciencias de la Educación, Casale Margutti convivió desde pequeña con la música. «Mi papá es acordeonista, y mi hermana toca la guitarra y los teclados. Me crié alrededor de todo lo que tiene que ver con el arte. Fue difícil el momento de decidir qué estudiar, pero bueno, elegí Humanas pero también me vine a Pico con la música bajo el brazo. En el 2019 me contactó Chino Adam para preguntarme si quería participar de su proyecto llamado Voces de margaritas amarillas. Intervine cantando Balada, de Ricardo Nervi, lo grabamos en febrero de 2019 y a partir de ahí se generó el vínculo con él y con Marco (Castro)», expresó la vocalista del grupo.

Sabrina viene explorando a su vez la veta compositiva, que emerge de diferentes formas. Y Chacarera por la lucha era una canción que había escrito hace un par de años. «Un día se la envié al Chino para ver si me ayudaban a grabarla, no tenía idea lo que podía surgir a partir de eso. Nos sentamos a conversar en octubre de 2020, buscando resolver qué hacer, y en ese transcurrir de los días me propusieron armar un grupo de folclore de contenido urbano y autogestivo. Una manera de simbolizar la tradición de nuestras raíces sonoras pampeanas musicales junto con todo eso que tiene que ver con las verdades de nuestro contexto inmediato, siendo parte de la sociedad».

En ese sentido, añadió, en el transcurso de la charla con El Lobo Estepario, que «lo folclórico no está estrictamente vinculado a lo rural, esa es nuestra idea. La de poder pensar en una chacarera que no sea solo bombo, guitarra y salir a cantar por amor a la música, sino también poder dejar un mensaje potente. Nuestro repertorio está constituido por todos temas propios que fuimos pensando, composiciones originales que intentan manifestar situaciones y reflexiones que como sociedad tendríamos y necesitamos contemplar. Entendemos al hecho musical como un acto social, y el músico, como sujeto político, tiene que estar empoderado desde un pensamiento critico para poder transformar e intervenir su cultura desde la cultura. Pensar la música como un discurso que se construye a partir del material significante de lo sonoro para describir, visibilizar, interpelar, e incluso resistir desde un pensamiento un poco mas poético. Poder construir identidad colectiva. Con Atípica Pampa esperamos generar un trabajo musical que sea genuino».  

La reciente formación musical será la única que representará a La Pampa en la nueva edición de IUPA Canta, que busca ponderar la voz como instrumento en la composición musical y, al mismo tiempo, poner en valor la composición de obras. En esta ocasión, el certamen ofreció varias novedades, entre ellas que pudieron participar artistas y grupos pertenecientes a todas las provincias de la Patagonia, con obras o composiciones inéditas. En cuanto a Chacarera por la lucha, quedó seleccionada junto a otras 21 composiciones de exponentes de Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz. Habrá una etapa de trabajo junto a arregladores musicales, y luego los ensayos, con estudiantes avanzados del Departamento de Música del IUPA, de cara a la gala final en diciembre. En la realización del videoclip intervinieron Mirame Contenidos y Evolution Audivisual, mientras en la producción musical estuvo La Hoguera Records.

«Es un orgullo enorme para nosotros. La letra es mía, pero todo lo que tiene que ver con la música pertenece a ellos dos, que son unos genios. Fue un trabajo largo. Una vez pensada la canción, con una maqueta bastante sólida, nos juntamos una tarde a finales del año pasado para mostrar desde lo audivisual todo lo que contenía la canción. Se buscaron locaciones, y así fue como en febrero marchamos a Naicó para filmar la mayor parte del video, y el resto se hizo en distintos sitios de General Pico. Nos llevó entre nueve y diez meses pensarlo hasta poder editarlo y estrenarlo. Fue un trabajo en equipo que funcionó muy bien. No quiero olvidar de mencionar a Chory Martínez, es como el manager del grupo. Se encarga de las redes sociales, de la promoción, etc. En mayo se presentó la posibilidad de intervenir en el IUPA, nos presentamos, y cuando hace unos días me llamaron desde Río Negro para decirme que había sido el único proyecto pampeano seleccionado, me produjo una alegría muy grande», concluyó Casale Margutti.

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Autor

Raúl Bertone