«Con el disco busco darle continuidad al género en la región»

La búsqueda de un camino en la escena independiente implica avatares de todo tipo pero potencia el impulso para no desfallecer en el intento. Y en ese contexto cada paso que da un artista adquiere una connotación diferente. Alejandro Avalos vive en General Pico desde hace más de tres décadas y en su faceta como cantante ha transitado por diferentes estilos, desde sus comienzos en la música góspel, su incursión como tenor en el Coral XX de Septiembre de la Asociación Italiana, su breve romance con el folclore con el conjunto Eco del llano y la ligazón que mantiene actualmente con el tango, siendo cantor estable durante diez años de la Orquesta de Cámara Ciudad de General Pico dirigida por Alberto Pelizzari.

El género que mezcla música de arrabales, baile rioplatense, lunfardo y milonga logró seducirlo fuertemente. Avalos encontró allí la esencia de lo que estaba buscando, y comenzó a nutrirse de ella. Las presentaciones con la Orquesta de Pelizzari se sucedieron, como también la recorrida por el interior pampeano y de varias otras provincias del país con prestigiosos músicos locales. Lanzado al ruedo como solista, puso el pie en diferentes reductos porteños, logrando participar en los ciclos Música en Bares Notables y Bohemia Tanguera, junto a referentes como Osvaldo Peredo, Rodrigo Albornoz y Alfredo Sadi, entre otros.

En 2019 presentó dos video clips: Ul Aitue y Milonga del chingolo, realizados en conjunto con artistas piquenses. En 2017 editó el disco Abrazo de tango, y por estos días, tras el esfuerzo que conlleva todo emprendimiento independiente, puede mostrarse con Tangos fortuitos, su segundo trabajo discográfico. «Llegué a lo que creo ya había sido preparado por el destino de la vida; sin buscarlo. De ahí el nombre del disco. En ocasión de un viaje que realicé a Buenos Aires, y estando de visita en la casa de Alfredo Sadi, entre charlas, tangos y whisky, me dice que a él le gustaría ponerle la música a mi próximo trabajo. Sinceramente fue un gesto inesperado para mi teniendo en cuenta la trayectoria y la calidad de artista que es Alfredo, uno de los últimos guitarristas pura sangre del tango», contó Avalos, entrevistado por El Lobo Estepario.

Sadi nació en Montevideo el 14 de marzo de 1938 y cuando joven acompañó al payador uruguayo Pedro Medina. Debutó profesionalmente en 1955 como primera guitarra de Antonio Tormo, integró el trío Núñez-Sadi-López, y actuó en la banda Los TNT, una de las precursoras del rock latino. En 1961 se inició como solista, y a lo largo de su trayectoria integró el sexteto de Julio Decaro, el elenco de Radio Belgrano y el grupo Horacio Ferrer y sus Amigos, con el que grabó los discos Versos y cantares y Horacio Ferrer y sus amigos. También fue guitarrista de Alfredo Zitarrosa, en la primera etapa de su exilio, transcurrido en Buenos Aires. Como solista grabó Gacho Gris, Alfredo Sadi canta las cuarenta (acompañado por Roberto Grela y Julio Cobelli), y El tango llega al cabildo.

El nacido en Río Cuarto, y cuya niñez y adolescencia transcurrió en General Villegas, señaló que la idea concreta del disco tomó vida «en enero de 2019, fui recibiendo las grabaciones que me enviaba y en una comunicación contínua le fuimos dando forma a los temas en cuanto a tonalidades, matices, fraseos, etc. Si bien esto es una pasión y un disfrute, requiere de una inversión económica, la que enfrenté de manera totalmente independiente. Este duro trance que está atravesando toda la humanidad me encontró en el último tramo del proceso y por momentos pensé en desistir del proyecto, pero sentí que no podía menospreciar la bondad de Alfredo. Entonces decidí culminarlo, pensando primeramente en homenajear a Sadi, quién cuenta con 84 años, y que también él pueda disfrutarlo. Con el disco busco darle continuidad al género en la región, como una manera de tomar la posta de aquellos grandes referentes del tango que tuvo nuestra ciudad. Y al realizarlo de un modo totalmente independiente, logré una satisfacción personal, confirmando que con esfuerzo todo se puede, si uno ama lo que hace».

En el disco, grabado y mezclado en La Hoguera Records de nuestra ciudad, aparecen 11 tangos que cuentan con las guitarras de Sadi como Farolito de papel, El ciruja, , Anclado en París o Aquel tapado de armiño, entre otros, y además se incluyeron dos obras folclóricas que Avalos había interpretado en ocasión de la grabación de los video clips. «Decidí incluirlas ya que en lo personal tienen una gran importancia desde lo afectivo. Me refiero a Milonga del chingolo, cuyos autores son Humberto Beto Somoza y Marta Cardoso, con el acompañamiento de los músicos locales Julio Ortiz y Gustavo Chino Adam. Y Ul Aitue tiene letra del reconocido poeta porteño Horacio Peñalba y música de nuestro prestigioso guitarrista Julio Ortiz. Además, es muy gratificante y emotivo que el diseño y el arte de tapa fue realizado por mi hijo León. Quedó pendiente para más adelante lo que habíamos planeado, traer a Alfredo Sadi y realizar presentaciones en General Pico y la zona», concluyó.

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Autor

Raúl Bertone