Cronopios y Famas hay en todas partes: los lectores chinos redescubren la obra de Julio Cortázar

Influyente y universal, lúdico, fantasioso, cómplice, amado y denostado, Cortázar tuvo un homenaje en la capital china, de la mano de tres especialistas que propalaron su obra y su figura y coincidieron en que los chinos “son una renovación, son lectores que leen a otro Cortázar”, pero que “los Cronopios y Famas no tienen nacionalidad”.

Más un centenar de personas -en su mayoría jóvenes estudiantes chinos- fueron testigos el sábado 26 por la noche, en el auditorio del Instituto Cervantes de Beijing, de un homenaje que versó en la tarea de la traducción de la obra de Cortázar (1914-1984) al mandarín, la construcción de un nuevo lector cortazariano y cómo la lectura de sus libros en China “no está atravesada por el aparato de ideas argentinas”.

Tras una cálida bienvenida de la directora del Instituto, Inma González Puy, que recordó la relación especial del escritor con la ciudad de Barcelona, una ciudad herida por estos días por el terrorismo islámico, se inauguró la noche de uno de los escritores hispanoamericanos “más conocidos en China”.

El encuentro, moderado por el consejero cultural de la Embajada argentina, Juan Manuel Cortelletti, tuvo las voces del traductor de la obra de Cortázar al mandarín, Fan Ye; la especialista en literatura argentina y traductora de Ricardo Piglia, Lou Yu; y el escritor, editor y profesor de literatura de Normal Capital University de Beijing, el argentino Guillermo Bravo.

¿Qué encuentran los chinos en Cortázar? ¿Cómo evitar ese aparato ideológico y de largo historial teórico que gravita en la Argentina para leerlo sin prejuicios? ¿Cuáles son las claves de este nuevo lector? Estos fueron algunos de los interrogantes de la noche.

El contexto del lector en China con respecto a los libros de Cortázar es, por ejemplo, muy diferente: su primera obra publicada en el país asiático fue “Los premios”, recién en 1993, casi una década después de su muerte.

“Hay traducidas siete obras narrativas al chino, entre ellas ‘Rayuela’, ‘Bestiario’, ‘Historias de Cronopios y de Famas’, ‘Todos los fuegos el fuego”, y ‘Final de Juego’, además de una antología de ensayos y entrevistas. Recién hace tres meses se publicó el primer tomo de los cuentos completos”, precisó Lou Yu.

El poco pero intenso tiempo que lleva Cortázar en la vida china ha dejado, al parecer, su huella. “Lo que nos llama la atención a los chinos es su manera de contar un cuento fantástico, es algo que penetra en lo cotidiano de una manera tan natural que no necesitás un intermedio de máquina o brujos, sino que lo sobrenatural forma parte de lo cotidiano, no hay un límite evidente entre lo cotidiano y lo extraordinario”, remarcó Fan Ye.

Por otra parte, el traductor agregó que “es muy importante lo lúdico en su obra, ese espíritu de los Cronopios atrae especialmente a los lectores chinos”, y sostuvo que “la relación de la traducción y el autor es un como el puente con los lectores. Traducir es un acto de amor”.

El profesor Guillermo Bravo, también dueño de Mil Gotas, la primera librería hispanoamericana en China, ilustró la idea de “nuevo lector” cuando contó que uno de sus alumnos le dijo que luego de la lectura en clase del cuento “Continuidad de los parques” se “imaginaba los personajes como chinos”.

“Y seguramente la mayoría de los alumnos lo imaginaban así. Eso fue una revelación para mí”, dijo y agregó: “Uno lee los libros poniendo a los protagonistas en su imaginación como es uno, lo que significa que este sería un nuevo Cortázar, leído de otra manera. Es otro, aunque tenga el mismo nombre”.

Enseñar a Cortázar en la universidad china es un reto también para un argentino. “Trato de no entorpecerlos con el aparato teórico argentino, que lo disfruten desde su punto de vista, sin prejuicios. En la Argentina tuvo un boom, una decaída, lo leyeron desde la ideología -algo que pasa mucho con los autores con una ideología muy fuerte- y en la actualidad hay como una moda de despreciarlo”.

Para él, hoy el campo de la literatura actual en la Argentina “está dominado por César Aira, que dijo una frase que fue una lápida: ‘El mejor Cortázar es un mal Borges’. Se trataba de una opinión personal, pero pegó mucho e hizo que su obra perdiera vigencia”, analizó Bravo.

Pero en China, al parecer, Cortázar tiene una influencia casi mágica, un manto conspirador con esos lectores que va cosechando el trayecto caprichoso de su obra.

“Cortázar no solo nos muestra el lado oculto de las cosas, sino que nos hace poner en duda la misma división entre lo oculto y lo evidente, lo racional y lo irracional, lo fantástico y lo real. Siempre sospecha de la legitimidad de una realidad única, siempre está del lado de realidades abiertas e inconformistas. Lo fantástico y lo real son dos categorías no tan separadas, sino en un mismo plano”, dijo Fan Ye.

“En el fondo es un poeta, es como un pequeño dios que creó su pequeño mundo, un mundo narrativo para descubrir lo fantástico en la vida cotidiana. Cortázar creó a un lector y, a través de su obra, quiere formar lectores cómplices”, analizó Lou Yu.

Para Fan Ye, “la recepción de una obra literaria no tiene nada que ver con las fronteras, hay Cronopios que son seres más o menos ingenuos, sensibles y desordenados, como artistas, y los famas, son lo contrario. Tanto en China como en la Argentina hay Cronopios y Famas, nada tiene que ver con la nacionalidad”, cerró.

Este es el segundo homenaje a escritores argentinos en China, el primero fue en 2015 y estuvo dedicado a Jorge Luis Borges. El encuentro se dio en el marco del 45º Aniversario del Establecimiento de Relaciones Diplomáticas entre la República Argentina y la República Popular China, y fue organizado por la Embajada argentina en Beijing, el Instituto Cervantes y la librería hispanoamericana Mil Gotas.

Nota Diario de cultura

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