Cultura cierra el año con buenas noticias respecto al cuidado del Patrimonio


​La obra artística y musical de Guillermo Jesús Mareque y la Casa de la Cultura “Villa Elena” de Intendente Alvear fueron declaradas patrimonio cultural pampeano.

A solicitud de la Secretaría de Cultura, la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural en ejercicio de sus funciones legalmente atribuidas, emitió opinión favorable para declarar patrimonio cultural pampeano a la obra artística y musical de Guillermo Jesús Mareque y a la Casa de la Cultura “Villa Elena” de Intendente Alvear.

Obra artística y musical de Guillermo Jesús Mareque

La obra artística y musical de Guillermo Jesús Mareque fue asignada bajo el Registro Nº 62 con encuadre en la Ley N° 2083 y su Decreto Reglamentario N° 1934/04. Entre los considerandos de la resolución se destaca que Guillermo Mareque (1926-2001), es valorado como el iniciador del denominado Cancionero Folklórico Contemporáneo de la Provincia de La Pampa o “Cancionero Pampeano”. De acuerdo a Evangelista, es Mareque quien, con la musicalización de la poesía de Juan Carlos Bustriazo “Canción para la niebla puelche” en 1954, “inaugura un ciclo fundamental en la historia del cancionero folklórico regional, porque en tal acto creativo poético-musical nace propiamente el Cancionero Contemporáneo de raíz folklórica en La Pampa” (Evangelista, 2019, p. 24). También y de acuerdo a una reciente investigación del propio Rubén Evangelista (2019, p. 12), era a la vez un músico de extracción popular y académica con una inquietud por la indagación, poseedor de un sello propio en la ejecución de la guitarra, que lo distinguía de otros músicos de la época.

Su legado musical constituye un corpus de expresiones intangibles (Ley 2.083, Art. 2 Inc. j) que se encuentra en riesgo de desaparición, en tanto no se encuentra registrada ni grabada en su totalidad.

Guillermo Marque ha creado una voz genuina, propia, que lo hacen insustituible; su impronta ha marcado una notable influencia en otros músicos, creadores e intérpretes pampeanos. Al mismo tiempo, fue un virtuoso intérprete en la guitarra, ejecutando en diferentes «temples», aprendidos a través de la transmisión oral. De este modo, su saber académico y su modo popular y tradicional de guitarrear, urden una trama de extraordinaria creatividad (Evangelista, 2019, p. 14).

Casa de la Cultura “Villa Elena”, de Intendente Alvear

La Casa de la Cultura “Villa Elena” ubicada en la localidad de Intendente fue inscripta en en el Registro Provincial de Patrimonio Cultural con el Registro Nº 61.

La solicitud de declaratoria de este bien fue impulsada por el intendente Juan Cruz Bartón y la directora de Cultura Miguelina Allasia en virtud de la “importancia de la preservación y revalorización de los edificios históricos en toda la provincia, haciendo hincapié en el valor social actual que cumplen dentro de su zona de afluencia”.

La casa fue construida en 1905 por Robustiano Rodríguez, uno de los primeros habitantes del poblado que tuvo activa participación en la vida política lugareña y fue el primer presidente del Concejo Municipal. Posteriormente, el inmueble sito en calle Rivadavia 1392, fue adquirido por el municipio de dicha localidad a inicio de la década de 1990; restaurado y luego declarado monumento histórico mediante ordenanza municipal.

Desde 1992 resguarda el Archivo Histórico Municipal que conserva documentos, actas, fotografías y diarios de la localidad. También alberga la biblioteca del historiador local Carlos Noé Caccia que cuenta con más de 1500 libros de su colección personal.

Es un espacio donde se dictan talleres culturales y se ofrecen obras teatrales, conciertos, exposiciones, entre otras expresiones artísticas locales, zonales y provinciales.

Desde el punto de vista arquitectónico, responde a una vivienda o residencia unifamiliar aislada de villa, rodeada de un amplio espacio verde, donde se genera una edificación con cuatro fachadas. Su disposición en planta refleja una idea inspirada en la arquitectura italianizante de villa palladiana, con un eje central que marca el acceso a través de un hall y una sala que cumple la función de distribuidor al resto de las habitaciones. Respecto al tratamiento de las fachadas se observan los vestigios del orden, la simetría y la verticalidad del lenguaje italiano, destacándose el remate de una cornisa de balaustradas en su frente principal.

Actualmente el edifico se refuncionalizó pero conserva la distribución original de los locales y la tabiquería divisoria interior en buen estado de conservación, al igual que la mayor parte de la carpintería interior y exterior, y los cielorrasos de madera.  

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