Dan Brown: “Algo más tiene que haber, llámalo Dios”

Dan Brown presenta su nueva novela “Origen” y provoca: “Algo más tiene que haber, llámalo Dios.”

Mientras investigaba para escribir Origen, la novela que está presentando aquí, en La Pedrera de Gaudí, Dan Brown visitó el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS). Apenas vio la instalación tecnológica montada dentro de una iglesia, la capilla de Torre Girona, no pudo evitar el exabrupto autorreferencial: “Guau, esto se parece a una novela de Dan Brown”.

“Yo escribo libros sobre ciencia y religión y una de las computadoras más rápidas del mundo está aquí, en Barcelona, ¡y en una iglesia! Me tiré de cabeza”, confiesa el estadounidense que lleva vendidos 200 millones de libros con la saga misteriosa de Robert Langdon, el lúcido profesor que ya salió airoso de entuertos varios en Ángeles y demonios (2000), El código Da Vinci(2003), El símbolo perdido (2009), Infierno (2013) y ahora, si Dios quiere, lo hará también en Origen.

Esta vez, Brown presenta a Edmund Kirsch, un futurólogo high tech que asegura haber revelado los interrogantes que desvelan a la humanidad: cuál es el origen de la vida y qué futuro nos espera. Pero a Kirsch, un vecino encubierto de La Pedrera que tiene su laboratorio en el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, lo espera un destino trágico. Su mentor, el profesor Langdon, y Ambra Vidal, la directora del museo Guggenheim de Bilbao y novia del heredero al trono de España, fatigarán el resto de la novela hasta develar lo insospechado.

Dan Brown
“¿Si tengo fe? Tengo fe en nuestra capacidad de hacernos preguntas, de cuestionarnos. Esa capacidad que está en constate evolución -dice Brown-. Cuanto más progreso en la ciencia, en la metafísica o en la física cuántica, más vuelvo al principio. Uno a veces tiene experiencias religiosas y cierra el círculo porque dice: ‘Algo más tiene que haber’. Llámalo Dios o como quieras.”

Tardó tres años y medio en escribir esta novela que transcurre en nuestros días y se permite coquetear con descubrir hasta donde la tecnología afectará nuestro futuro: “Los científicos no se ponen de acuerdo sobre esto. Hay gente muy optimista que cree que la tecnología nos ayudaría a resolver problemas como la escasez, la superpoblación, la contaminación -dice Brown-. Otro grupo cree que la tecnología del futuro será tan grande que será peligrosa y podría terminar extinguiéndonos como especie, que no hay tecnología que no se haya convertido en un arma. Es ingenuo pensar que los avances en inteligencia artificial no tendrán ninguna aplicación maligna, pero tiendo a ser más optimista. Tenemos el poder de destruirnos y sin embargo no lo hemos hecho. Creo que en el mundo hay más energía creativa que destructiva.”

“Cuando yo era chico, el milagro que conocía era la resurrección. Hoy los milagros tienen más que ver con el sistema operativo del iPhone 10”

Origen, como sus libros anteriores, hace equilibrio entre la ciencia y la religión. “He intentado siempre lograr que ciencia y religión dialoguen. Mucha gente cree que las ideas de mis libros son mías pero yo intento facilitar el diálogo. La Iglesia hace mucho bien. Es un apoyo para muchos que lo necesitan y a la vez necesita evolucionar -cree Brown-. Pero es difícil que hoy el clero fascine a los jóvenes. Cuando yo era chico, el milagro que conocía era la resurrección. Hoy los milagros tienen más que ver con el sistema operativo del iPhone 10.”

Sobre su escritura, se sincera: “Creo que no ha cambiado con el tiempo. Debo confesar que después del éxito de El código Da Vinci, mientras escribía El símbolo perdido, estuve un poco paralizado. Tecleaba y pensaba: ‘Ojo, cuidado que esto lo van a leer millones de personas’ pero en un par de semanas me tranquilicé. Siempre escribo el libro que yo quisiera leer.”

Traducir Origen fue también una empresa misteriosa. “Nos embarcamos en una aventura apasionante. En junio, montamos en Barcelona un lugar secreto en el que se reunieron traductores de trece países. El operativo de seguridad, logística y sistemas para evitar que se filtrara el contenido fue impresionante”, cuenta Elena Ramírez, directora de Ficción internacional del Grupo Planeta, editor de Brown en español.

La novela, que se publicó en Estados Unidos y ya circula en 15 idiomas -está en proceso de publicación en 41 lenguas más-, transcurre en España: “Fue el primer país que visité en mi vida. Llegué a los 15 años. Mis padres me mandaron a Gijón, a estudiar español”, cuenta Daniel Gerhard Brown, nacido en Exeter, en junio de 1964. El Monasterio de Montserrat, La Pedrera, la Sagrada Familia, el Museo Guggenheim de Bilbao, el Palacio Real de Madrid y la Catedral de Sevilla son personajes de Origen. “Considero la locación un personaje en sí. De Barcelona mostré lo que a mí me gusta y me fascina como turista. Los lugares que amo”, dice. Y, de paso, se tira un lance: “Me encantaría tener un departamento aquí, en La Pedrera, no nos vamos a engañar.

Fuente: Marina Artusa, Clarín.
Nota Diario de cultura

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