«Defendernos de un enemigo invisible que puede llegar a matarnos es el horror mismo en su más extrema y depurada expresión»

Visión y evaluación de la pandemia del Covid-19

«Lo que me produce la irrupción planetaria de la pandemia generada por el Covid-19, además del natural estremecimiento por su dimensión y alcance, es la visión de cuán profunda es la indefensión de la especie humana, que por ningún otro factor conocido de la vida en la Tierra podríamos percibir de tan angustiante manera. Defendernos de un enemigo invisible que puede llegar a matarnos es el horror mismo en su más extrema y depurada expresión. Hay que hacer un gran esfuerzo, y generalmente no lo conseguimos, para ser indiferentes al temor y al estado de ansiedad que nos genera tan dramática situación, especialmente a quienes por edad pertenecemos a los grupos de riesgo, si bien ya se ha comprobado que, llegado el caso, sin mediar ese factor también se es proclive a ser atacado por la enfermedad. En los hechos nadie está a salvo totalmente. Creo que tanto las personas materialistas que se definen existencialistas como las que practican la fe, ante el miedo a morir infectados se aferran por igual al racional sentido del instinto de sobrevivencia inherente a la naturaleza humana; y todos por igual sufren individual e íntimamente en silencio. No creo en la indiferencia del agnóstico ni en la oración y el ruego salvadores del presunto castigo divino, del creyente. Y entonces, ante lo inexplicable, sólo nos queda razonar que si morimos infectados no habrá sido sino por la maldita fatalidad. Por lo que se está viendo en esta primera mitad del mes de junio, en los países más desarrollados y más afectados por la pandemia, se está viendo una tendencia común a no cambiar los esquemas de organización social y económica. La principal preocupación es esta última justamente, la economía y su restablecimiento; y cunde el apuro y la impaciencia para que ello ocurra. Sin embargo Francia fue el primero en arrojar al mar que toca las playas de muchos países centrales, un mensaje de mea culpa mercadista en aras de virar hacia una organización social estatista del mundo, que resignifique al ser humano en su esencia propiamente, y como tal lo cuide y proteja. Pero se está viendo también que ese mensaje estatista boya perdido en un mar de indiferencias de las derechas gobernantes en esos países desarrollados, dominados por retrógrados conservadores obsesionados por cuidar solamente sus bienes y riquezas, momentáneamente amenazados por pérdidas y disminuciones históricas tales, que los desesperan hasta el paroxismo. Entonces, para esa élite rica y poderosa, la consigna que en este momento la tiene movilizada es volver al anterior estado de cosas y que nada cambie, mientras están en juego las vidas de cientos de miles de seres humanos inocentes e indefensos en todo el mundo. Su plan es proteger la economía, salvarla y salvarse con ella. Y los gobiernos conniventes de los países capitalistas fuertes, como los de la Unión Europea y EEUU, en momentos en que aún se está muy lejos de vencer totalmente a la pandemia en favor de la vida de la gente, ya han salido al rescate económico de sus principales empresas mediante su nacionalización y/o participación en sus paquetes accionarios, para sostener la actividad y que el statu quo asegure la permanencia de los grandes grupos económicos y con ellos los empresarios multimillonarios, ricos y poderosos, insaciables e insensibles ante el devenir de la humanidad. Ergo, el mundo seguiría siendo tenebrosamente desigual. Si en cambio las sociedades intentan cambiar en algo, lo difícil será que el concepto básico de igualdad y solidaridad humanas cunda en ellas con vigor suficiente para que se expanda hasta configurar una opción realizable. La sensibilidad colectiva por el impacto emocional asestado al conjunto por la pandemia, podría fermentar en estados de altruismo, igualdad, hermandad en estos momentos en que la humanidad está más sensible por el impacto de la pandemia, y proclive a ser mejor y a practicar la solidaridad entre semejantes como nunca antes ha ocurrido. Pero la raza humana no alcanza a imaginar en el presente la hondura y dimensión de los cambios por venir, que serían progresivos, lentos, trabajosos hasta el infinito para consolidarlos en una nueva sociedad a forjarse, pues llevaría mucho tiempo reincorporar e incorporar nuevos valores abandonados o perdidos, y conceptos solidarios herrumbrados en el rincón de los olvidos.  Y nada le sería dado a las nuevas sociedades sin mucho esfuerzo, sacrificio y luchas intensas, cuyos protagonistas serían los pueblos del mundo en marchas arrasadoras hacia el corazón de los poderes».  

El ambiente artístico pampeano en cuarentena

«Está muy ansioso por volver a escena, de lo cual podrían considerarse ejemplos los variados conciertos en vivo difundidos mediante streaming, y los numerosos trabajos colectivos en videos, realizados durante el aislamiento con el aporte desinteresado de numerosos artistas y técnicos de multimedia. Entre otros igualmente importantes, se hicieron producciones sobre las obras pampeanas Huella de Ida y Vuelta, De Sal y Arena y Crecida en Cueca, recientemente subidas a youtube y facebook; y hay más en preparación, como Milonga Baya. Pero ignoro si el ámbito de la canción pampeana en su conjunto recuperará su espacio y vigencia con las alforjas recargadas con nuevas ideas, con nuevos contenidos, con el respaldo de mayor interés y sabiduría en los asuntos del devenir de la sociedad en materia de cultura, en particular de las disciplinas musical y de la interpretación vocal. Me pregunto si habrán aprovechado el tiempo para revisar repertorios y elegir nuevos materiales en ellos; si habrán leído en detalle los textos de las canciones, para evaluarlas sin apuro y con la necesaria percepción literaria para su comprensión y mejor elección; si  habrán descubierto las más lindas melodías para tomarlas y en un futuro próximo disfrutarlas junto a sus fieles auditorios; si habrán revisado una buena cantidad de autores  y compositores, sin consabidas reiteraciones y sin exclusiones, para expandir el corpus del cancionero que está allí y espera por los intérpretes curiosos e innovadores de la canción popular de nuestra provincia. Hay cientos y cientos de canciones que laten silenciosamente y esperan ser percutidas, rasgueadas, tocadas y cantadas para que recobren vida plena y se echen a volar en renovados sonidos instrumentales y las voces nuevas y las que les precedieron, que también aspiran a volver, repuntar y seguir siendo protagonistas. Entre quienes forman la generación de compositores pampeanos más lejana en el tiempo pero activa, y la que podríamos llamar intermedia, ha habido y sigue habiendo un buen aprovechamiento de las circunstancias “favorables” del aislamiento y una intensa actividad creadora en estos tiempos cuarentenos. Por extensión, debo presumir que el grupo etario más joven, inquieto y vigoroso también no ha dejado de crear: en buena hora. En lo que a mi respecta, no he dejado de trabajar todo el tiempo posible, en mi espacio dentro del hogar y ante la computadora, que es la extensión de mi mano y a veces de mis ideas. Es lo que hago habitualmente, así que me considero un afortunado que no ha tenido tiempo de aburrirse en cuarentena por no saber qué hacer. Estoy diseñando libros, como siempre, entre ellos un nuevo volumen de poemas de Edgar Morisoli; delibero e intercambio ideas y proyectos de futuras ediciones de libros de otros autores, que me consultan con el propósito de publicar; a pedido de artistas amigos y conocidos, escucho materiales musicales nuevos que me envían para que les aporte una opinión; estoy colaborando con alguien que desde España está reuniendo, para publicar en una página digital que rescata la historia de la desaparecida revista “Folklore”, de Argentina, todos los materiales que se han publicado en ella sobre las actividades artísticas y culturales de la provincia de La Pampa, en particular lo que publiqué entre 1976 y 1982, cuando fui corresponsal de esa publicación, en tiempos en que fueron directores de la revista sucesivamente Marcelo Simón, y mi querida amiga la periodista entrerriana Blanca Rébori. Cada tanto repaso las canciones que he compuesto en los últimos tiempos –aunque ya he dejado de cantar–, con la idea de producir discos nuevos con mis obras inéditas interpretadas por artistas invitados, como hice en mis dos últimas ediciones discográficas en 2006 y 2012. Y en otro orden, aspiro a editar cuando consiga financiación un libro que he titulado “Dalmiro del Monte y Otros Poemas y Canciones”, que está esperando ver la luz hace tiempo ya, que contiene todas mis obras musicalizadas y no musicalizadas, creadas a lo largo de mi itinerario de autor, compositor y cantor. En 2021 se cumplirán sesenta años de actividad. En rigor, tengo en carpeta la edición de otros libros, como el que resume la historia del guitarrista Guillermo Jesús Mareque, pionero del folklore contemporáneo de nuestra provincia, y varios más que estoy definiendo y organizando acerca de referentes pampeanos del arte musical y poético; entrevistas a cultores y otros personajes vinculados a la canción pampeana; y también biografías ilustradas de todos los intérpretes vocales e instrumentales del género folklórico de La Pampa. De cara al futuro, la juventud artística volverá a ocupar espacios con mucho vigor, al igual que la generación intermedia, que está activa y presente y continúa regalándonos su arte bajo los modos solista, grupo, coro, etc., figuras y expresiones artísticas de carreras ya consolidadas. Quisiera reiterar en este punto, que es imprescindible que los jóvenes  escudriñen en nuevos repertorios, que se esfuercen en conocer muchas nuevas propuestas de canciones, no sólo de sus colegas de la misma generación, sino también de los muchos y diversos autores y compositores que han creado en las últimas décadas un cancionero pampeano bellísimo y extenso; hay que escuchar las obras, leer sus contenidos escritos y pedir colaboración a quienes podrían ayudar a comprender textos poéticos metafóricos o con neologismos al estilo del poeta Juan Carlos Bustriazo Ortiz. Y si las letras lo exigen, recurrir a libros de literatura o de historia o geografía para una mejor y total comprensión. No hay que temerle a los versos escritos por poetas, hay que afrontarlos y tomarlos, masticarlos, amasarlos, morderlos hasta lograr saborearlos; cuando uno se interna plenamente en la estructura y el sentido de un poema empieza a quererlo y gozarlo, y se desea volver a tener esa percepción y disfrute de la palabra escrita, con otras poesías del mismo autor u otros que también escriben para la canción. Todo aquel que practica la canción, tendría que frecuentar naturalmente la literatura poética, no sólo compositores, sino también los instrumentistas, arregladores, directores corales y sobre todo los cantantes, quienes han de asumir la difícil tarea de comprender, interpretar, actuar y cantar las obras –textos y melodías- ante los atentos, ávidos y a veces muy exigentes auditorios».

Rubén Rafael Luis Evangelista

Nació en Santa Rosa el 1 de mayo de 1946 y bajo el seudónimo de Cacho Arenas, ha realizado una extensa carrera como cantor, músico y compositor. Un recorrido que en 2021 cumplirá 60 años. Erigido en uno de los referentes del cancionero pampeano, su aporte alimentado por la poesía y la investigación ha sido vital en todo este tiempo. En su repertorio se pueden encontrar composiciones emblemáticas que trascendieron los límites de nuestra provincia. Integró los conjuntos folclóricos Los Cantores de La Pampa (1961-69), Los Cantores de Horco Huasi (1967), Dúo Sombrarena (1973-75), Agrupación Pampeana Confluencia (1982-87), dúo Epuyén (1988/9), Pampamérica (1995-2003), y Grupo Vocal Calandria (2006), y a lo largo de su carrera grabó 13 discos con obras propias y de autores y compositores regionales, recibiendo diversos premios y distinciones. Además de sus poesías, ha musicalizado títulos de Bustriazo Ortiz, Edgar Morisoli, Carlos Rodrigo, Raimond Claverié, Julio Domínguez, Ana María Lassalle, Águeda Franco, Graciela Pascualetto, Diana Olivera, Ana María Otálora, Alberto Cestino, María Claverié de Toral, Carlos Evangelista y Liliana Casabonne. En 1964 hizo su primera experiencia como solista en Buenos Aires, frecuentando peñas, las cantinas de La Boca, teatros de Banfield y Lomas de Zamora (1er. Premio Solista), llegando a actuar en Canal 7. Ese año recibió lecciones de música y guitarra del profesor Héctor Estrada, en Ciudadela. La actividad como solista la reinició en 1972 en Santa Rosa –por primera vez como Cacho Arenas–, y al año siguiente creó con Delfor Sombra el Dúo Sombrarena, grabando un disco con 11 obras pampeanas, lo que constituyó una acción trascendente porque permitió una mayor divulgación de las obras de autores regionales contemporáneos, hasta entonces muy poco conocidas. Como escritor autodidacta, es autor de libros de investigación histórica musical, ensayos, relatos, notas y crónicas periodísticas y poesía. Ha escrito guiones para radio, televisión, videos y puestas en escena de espectáculos artísticos, publicando en el suplemento cultural Caldenia del diario La Arena; en la revista 1º de Octubre, de la CPE; y en la revista cultural Museo Salvaje, actuando además como corresponsal de la revista Folklore (1976-1982). Volvió a sus presentaciones individuales en 1975, y realizó desde 1979 en adelante, diversas ediciones de discos y casetes como solista, en producciones que contaron con arreglos y dirección artística de músicos de la talla de José Luis Castiñeira de Dios, Gabriel Senanes y Alfredo Rey. También lo acompañaron en distintos trabajos Antonio Tarragó Ros, Litto Nebbia, Roberto Minichilo y Roberto “Fat” Fernández. En 1980 su disco A la luz de mis sentidos, fue editado por el prestigioso sello argentino Trova. En 1980 integró el movimiento artístico llamado Cantares que van y vienen y en 1981 otro, denominado Musicanto, ambos de resistencia a la dictadura militar. Entre 1982 y 1989 integró la Agrupación Pampeana Confluencia de la que fue creador y fundador. Además de otros materiales, el grupo grabó buena parte de la poesía musicalizada de Juan Carlos Bustriazo Ortiz. En 1990 formó el dúo Epuyén junto a la cantante Claudia Lupardo, registrando el material Comarca de guitarras, todas obras de Cacho, algunas sobre poesías de otros autores, como la que da nombre a la placa, perteneciente al recientemente fallecido Edgar Morisoli. Entre 1995 y 1997 se sumó al quinteto vocal Pampamérica, realizando la primera experiencia de capacitación docente de maestros especiales de música en la provincia. En los años 95 y 96 canciones suyas –una en colaboración con Morisoli y otra con el realiquense Carlos Rodrigo– fueron seleccionadas en la subsede Ingeniero Luiggi para competir en el Pre-Cosquín. Pampamérica presentó en Santa Rosa en diciembre de 2003 su primer disco titulado Diez años y en 2005 fue convocado para abrir el ciclo anual en el Centro Cultural General San Martín de Buenos Aires, junto a Opus 4. Al iniciarse el año 2006 se sumó al nuevo Grupo Vocal Calandria, fundado y dirigido por Alberto Carpio. El 30 de julio de ese año presenta en el Teatro Español el disco Canciones de La Pampa – 1, con 18 nuevas obras suyas, la mitad sobre textos de diversos poetas y escritores pampeanos. En 2011, al cumplir 50 años junto a la música, comenzó la producción del disco Celebración de la Canción – Cacho Arenas: 50 Años, que representa el Volumen 2 de Canciones de La Pampa; se terminó de grabar en junio de 2012, y fue presentado el 7 de julio. En su vínculo con el cine documental, trabajó como asistente de filmación del director Jorge Prelorán mientras éste filmaba en La Pampa (1974-1977) las películas Los hijos de Zerda, Cochengo Miranda, Héctor Di Mauro, titiritero, y otras. Colaboró con el relevamiento musicológico que realizó en nuestra provincia la licenciada Ercilia Moreno Chá (1973-1976). Dictó las materias Folklore Ciencia e Instrumentos Autóctonos, en el Centro Polivalente de Arte (1975-1985). Asistió como delegado a distintos foros de estudiosos del folklore, en Cosquín, Paraná, y Santa Rosa. En 1991 y 1992 fue Coordinador de la Comisión Popular del Centenario de Santa Rosa, designado por la Municipalidad. Además, es co-autor, con el escritor Juan Carlos Pumilla, del trabajo bibliográfico y multimedia Cancionero de los Ríos, publicado en 1985, 2001 y 2007. En 1987, el FEP editó su primer trabajo de investigación: Folklore y Música Popular en La Pampa – Cantores, Guitarreros y Músicos Populares, reeditado en 2010. Escrito en común con Alberto Carpio, el libro El Folklore Musical de la Provincia de La Pampa Aplicado en las Escuelas, fue editado por el Ministerio de Educación en 1997. En 2009 publicó su segundo libro de investigación: Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa; en 2018 presentó la reedición actualizada y ampliada del mismo. Es autor del libro Dalmiro del Monte y otros poemas y canciones, –inédito– con toda su producción de poesías, textos en prosa y canciones. Es socio de la Asociación Pampeana de Escritores, de cuya CD formó parte (2001- 2004); y fue socio fundador de la Asociación Pampeana de Músicos, nacida el 5 de junio de 2011.

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Autor

Raúl Bertone