Dictaminan que la sátira política está amparada por el derecho a la libertad de expresión

El Procurador Fiscal ante la Corte Suprema, Víctor Abramovich, dictaminó que está amparada por el derecho a la libertad de expresión una publicación satírica de la revista Barcelona que originó una demanda de Cecilia Pando, conocida por sus campañas en favor de represores condenados por delitos de lesa humanidad.

El expediente llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación después de que en marzo de 2017 la Sala D de la Cámara Civil confirmara el fallo de primera instancia contra la revista Barcelona en la querella iniciada por Pando, recordó hoy el sitio de noticias fiscales.gob.ar al divulgar el dictamen.

El caso se inició en 2010 por un fotomontaje publicado en la contratapa de la revista, en el que se veía un cuerpo atado con sogas con el rostro de Pando, en alusión a una protesta de familiares de detenidos por crímenes de lesa humanidad, realizada ese año en el Edificio Libertador, sede del Estado Mayor del Ejército y del Ministerio de Defensa.

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A raíz de esa publicación, Pando demandó a la empresa Gente Grossa S.R.L., que edita la revista Barcelona.

Hace un año, la Cámara Civil confirmó la condena de primera instancia y dispuso que la revista pagase a la demandante 70.000 pesos en concepto de indemnización por daños y perjuicios, en un fallo apelado por la demandada.

Al dictaminar sobre la cuestión, el Fiscal Abramovich señaló que el hecho que motivó la publicación es un asunto de interés público y que la protesta aludida se llevó a cabo en el espacio público.

Señaló además que esa protesta expresó de modo público el cuestionamiento de parte de un grupo de personas a los procesos penales por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

El procurador fiscal ante la Corte sostuvo que la sociedad argentina en su conjunto tiene un interés especial en el desarrollo de esos procesos judiciales y en las políticas públicas de justicia y memoria y que, en consecuencia, resultan también de interés público el debate y los cuestionamientos que aquellos suscitan.

Entendió también que “el margen de tolerancia de la autora (Cecila Pando) frente a la crítica periodística debe ser mayor debido a su carácter de figura pública”.

Además de ser la presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina, Pando intervino en numerosas ocasiones en la esfera pública para rechazar los juicios por los crímenes del terrorismo de Estado.

En un plano más general, Abramovich afirmó que la sátira social o política se encuentra tutelada por la libertad de expresión y que es una poderosa herramienta de comunicación de ideas y opiniones sobre asuntos públicos, merecedora de protección constitucional.

El fiscal señaló asimismo que la entidad del agravio debe ponderarse partiendo del carácter satírico e inverosímil de la revista Barcelona, ya que ningún lector de ese medio podía razonablemente creer que con el fotomontaje se transmitía información verdadera o creíble acerca de la actora, su vida íntima o su imagen.

En consecuencia, Abramovich entendió que, aunque las críticas satíricas expuestas por la revista Barcelona sean susceptibles de herir los sentimientos de la autora, ello no justifica una condena indemnizatoria.

De otro modo, concluyó, se atentaría contra una de las libertades fundamentales en una república democrática: la preservación del debate relativo a las actividades llevadas a cabo por figuras públicas que son de interés para toda la sociedad.

Nota: Diario de cultura

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