Donde ardía la marea

La obra de Aníbal Cedrón impacta por la intensidad de sus convicciones, la energía con la que propone un punto de vista del mundo. A lo largo de su historia, inmensa en avatares, la obra se convierte en la huella y el sentido de una lucha que lo congrega a una comunidad de artistas y a un potente legado familiar. Esa comunidad se conforma por compañeros de militancia, de ideología y de convicciones acerca del arte y la vida, también en una insistente búsqueda en el lenguaje pictórico y gráfico, como Carlos Alonso, Luis Felipe Noé, Ricardo Carpani o Daniel Santoro, entre otros. De su familia la referencia ineludible es su padre, creador de la Minera Aluminé en Trelew, y un militante comunista. Ahora, supongamos que ambas esferas se unieran, que el padre y los amigos se visitaran, que el arte y los trabajadores de la mina se encontraran, que los minerales y los óleos se mezclaran, entonces, surgiría un verso de Jorge Leónidas Escudero, el poeta minero de la tierra seca de San Juan: “Señoras estrellas yo soy un humilde/buscador de piedras…”.
“Mis cuadros miran a la cara, estoy cautivo de emoción en ellos como un animal, soy militante de la liberación social: para la libertad, mis ojos y mis manos. A pesar de los golpes, porque aun tengo vida, éste es el lugar donde me pongo el pantalón, en donde me quito la camisa en alta voz, y donde tengo suelo, un alma, un mapa de mi Argentina y el mundo. Cada mañana es la batalla del hoy, entre el pasado y el futuro. No me rindo. En tiempos de cultura de anomia y mentalidad sepulturera, que proclaman el fin de la historia y eternidad capitalista, mi obra es tan realista como surrealista, tan llena de metáforas y poesía. Lo afirmo con la rebeldía de los que procuran una realidad otra porque pertenezco a una familia de revolucionarios, sospechadores de universos, de contrabandistas de perfil en la cultura, que transitan a contramano de las avenidas asfaltadas por el sistema y el poder establecido, de esos incómodos, malditos e indeseables hurgadores del dedo en la llaga, si se quiere, de aguafiestas. Admito, que en él como soy torpe, pero soy sensual porque amo y soy pasión, porque tengo vientos de historia”. Cedrón dixit, 2011.
Donde ardía la marea, muestra homenaje que se puede visitar en el Museo Caraffa de Córdoba hasta el 15 de marzo -las obras seleccionadas abarcan un período que va desde 1996 a 2017-, curada por los artistas Elena Nieves y Luis Felipe Noé, propone un recorrido por ese mundo de diversiones diversas, afectado por la historia y la política, por el deseo y la utopía. Así es como la búsqueda del descubridor de tesoros omite los infructuosos recorridos de la muerte, porque dispone para sí la capacidad transformadora de la alquimia, la magia de los minerales a la luz de las estrellas.

Aníbal Cedrón

Nació en Santa Cruz en 1948. En 1952, la familia Cedrón se radica en Buenos Aires. Estudia en la Facultad de Arquitectura y de Filosofía y Letras -Historia del Arte- Universidad de Buenos Aires entre 1967-1973, carreras que no pudo completar por las reiteradas expulsiones sufridas, en su carácter de dirigente estudiantil, aplicadas durante la dictadura. Se forma como artista plástico en la Asociación Estímulo de Bellas Artes (1967-1973), y concurre al taller de Raúl Lara entre 1967 y 1968. Comienza a exponer de forma individual desde 1972. Entre su profusa actividad artística y cultural se destacan la realización de murales y obras expuestas de modo permanente en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires y en el Centro Cultural de la Cooperación, junto a Carlos Alonso, Rodolfo Campodónico, Carlos Gorriarena y Luis Felipe Noé. Entre 1993 y 1995, se desempeña como ilustrador en “Cultura y Nación” del diario Clarín y en ediciones especiales de la revista “La Maga” y de la revista “Encrucijadas” de la Universidad Nacional de Buenos Aires. En 2005, coordina y cura la edición de lujo de “El Quijote de la Mancha”. En 1998, funda el departamento de Ideas Visuales del Centro Cultural de la Cooperación y hasta 2003, además, es director y curador del espacio de exhibición junto a Luis Felipe Noé. Desde 2003 hasta su muerte es asesor artístico en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y Coordinador de Artes Visuales del Centro Cultural Caras y Caretas. En los últimos años realiza numerosas exposiciones entre ellas Surversión, en 2013, en el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori. Cedrón fallece en Buenos Aires en 2017.

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Autor

Raúl Bertone