El año que no hubo verano

Rosa Audisio y su crítica a «El año que no hubo verano», última publicación de Águeda Franco.

Ese año que no hubo verano así como ese verano que duró un año, se alteraron todos los ciclos.

Las estaciones del año son períodos de tiempo en los que la naturaleza se expresa manteniendo condiciones previsibles para la vida. Son cuatro, duran aproximadamente tres meses y se denominan otoño, invierno, primavera y verano, siendo esta última la estación más cálida del año y cuyo calor es capaz de sedimentar todos los anhelos posibles. Pero qué pasa con nosotros, los humanos y nuestros tiempos vividos y meditados, como el de la infancia, el de la adolescencia,el de la dictadura que nos echa del paraíso, el de las pérdidas irreversibles o el no tiempo de la mutilación programada, entre muchos otros.

Utilizando el tamiz del cine, no puedo menos que referirme a la poesía de Águeda Franco abrevando en sus propias palabras, esas que dicen que pasaron soledades infinitas, días densosquedaron cicatrices visibles e invisibles que ya no duelen… agradecida a los hilos de amor a prueba de traiciones, los hijos y sus hijos, esos ramitos de ternura entre los dedos,amigos de nobleza silenciosa y su propia mano que escribe. A mi entender, acertando el trazo.

Algunos veranos en la cinematografía.

En la película Un verano con Mónica (1953) de Ingmar Bergman, somos testigos de los problemas por los que atraviesa una mujer que huye de su estilo de vida empobrecido rumbo a un grato verano con su novio. Estamos, con gran riqueza visual, ante el tema de la mujer y su toma de decisiones más allá de los mandatos establecidos.

Verano del 42 (1971) de Robert Mulligan, está ambientada durante el período de la segunda guerra mundial. Tres jóvenes amigos pasan las vacaciones de verano en una isla tranquila frente a la costa de los Estados Unidos, y uno de ellos se enamora de una mujer que está casada con un piloto militar. Además de presenciar el inolvidable primer amor de juventud del muchacho, descubrimos la situación de la mujer frente a las convenciones sociales.

En Verano maldito (2011) de Luis Ortega, una madre con tres chicos y un tío van juntos al mar a pasar unas vacaciones de verano, súbitamente ocurre una tragedia que se torna irreparable. En este caso, la pérdida de un hijo y el dolor que todo lo cambia y que acompañará siempre.

En Verano 1993 (2017) de Carla Simón, la protagonista es una niña de seis años que, luego de la muerte de su madre, debe mudarse a casa de sus tíos.Le cuesta mucho la adaptación al lugar y a la nueva familia, a pesar del afecto que le brindan, e inevitablemente almacena mucha angustia. En este argumento, una niña se ve obligada a crecer de golpe. Filmada por su directora con gran sensibilidad y respeto por la infancia.

Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera. Anna Karenina novela del autor ruso León Tolstói.

Rosa Audisio

Artista Visual y Gestora Cultural Independiente

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