«El encierro ha movido las placas que nos sustentan»

hijo pregunta

qué lugar ocupará la costumbre

ahora

que los resortes de la rutina

no amortiguan

el desconcierto de

los días

«No ha sido fácil asumir la cotidianidad desde la cuarentena, aceptar lo imprevisto, su fuerza arrolladora. El aislamiento social exigió reorganizar nuestro diario quehacer, sin darnos pausa. En mi caso, con el ritmo habitual de mis obligaciones, quedarme en casa, en los tiempos que puedo, es algo que necesito y disfruto mucho. Sin embargo, a partir del 20 de marzo pasado, ese “quedate en casa”, se transformó en premisa social; la pandemia, producto del coronavirus, cambió nuestros hábitos y estableció sus propias reglas. Comencé por terminar tareas pendientes, entre ellas, reorganicé la biblioteca personal: pude despedirme de muchos libros y reencontrarme con autores y autoras, que sabía estaban ahí, pero a los/as que no leía hace tiempo. Por otro lado, continué con distintas actividades, dentro de los tiempos disponibles por fuera de lo laboral, ya que las circunstancias hicieron que trabaje desde casa.

la incertidumbre

ronda la oscuridad

se ha vuelto pájaro

(Poema pág. 64. Hoja de ruta. 2019)

El momento de resolver trámites propios y de la familia, fue lo más azaroso. Volvía mal, con un cansancio inexplicable, después de cada salida; fueron pocas (en un principio) pero alcanzaron para sentir el agobio. Esa sensación para nada agradable, fue producto de un andar diferente: explicar cada uno de mis movimientos, cuando un control policial detenía el avance, el temor de no poder justificar el recorrido, la distancia social en la espera, la espera para acceder a los lugares a dónde concurría, en suma, la falta de certezas en un contexto que modificó nuestro espacio conocido.

la búsqueda

es eso

una metafísica cotidiana

un devenir

no hay día sin preguntas

A más de 75 días de su inicio, la cuarentena ha permitido, en gran parte del país, frenar el avance del COVID-19. Sin embargo, la interrupción de las actividades económicas, por tanto tiempo, ha generado el cierre de comercios e instituciones que no pudieron sostenerse, la pérdida de fuentes laborales y el aumento de la pobreza, aún con una fuerte presencia del estado. El encierro, además, ha provocado el mayor incremento de la violencia de género de los últimos diez años. Nada de esto me es ajeno, la realidad social abruma y nos muestra su peor cara.

mover objetos

renueva la perspectiva

dice

mientras camina

por el revés de los días

en cuarentena

urge

encontrarse en los gestos

reconocer el abrigo

las manos

ese instante en la memoria

hace falta

sostener el plural

de la luz

en las ventanas

Soy una convencida de que nada sucede porque sí, creo en las posibilidades que se abren después de situaciones bisagra como la que estamos transitando. «Me gusta la esperanza, es un sentimiento testarudo como yo», dice Lucrezia Beha y hago mío ese decir. El encierro ha movido las placas que nos sustentan, nos ha obligado a volver la mirada sobre lo que hacemos y también, sobre lo que dejamos de hacer; confío en que sigamos adelante sin olvidar lo sucedido, para crecer en lo personal y como sociedad. Seguramente, cada quien asumirá cómo retomar sus rutinas, organizar sus tiempos, poner en valor y dar prioridad a lo que considere necesario. Deseo que las decisiones individuales, que conllevan la responsabilidad por lo propio pero también hacia los demás, nos encuentren a la mayoría trabajando en la construcción de nuevas alternativas, diferentes, plurales, ya que así como he visto a la solidaridad ganar las calles, también he vivido de cerca, la imprudencia, la falta de consideración hacia un/a otro/a, la irresponsabilidad en el cuidarse para cuidarnos…

Los dedos recorren

la textura sinuosa

de la realidad.

(Poema I. Donde el viento. 2016)

El arte se constituyó en un espacio para reencontrarnos con otros/as, concentró el sentir y las percepciones, fue núcleo y refugio. Disfruté de muchas propuestas colectivas, que fueron asomando en redes sociales. En lo literario, el aislamiento habilitó espacios de encuentro: los que existían desde antes, acentuaron su presencia y surgieron otros, que dieron dinamismo a la virtualidad. Participé en convocatorias y acompañé lecturas y presentaciones de libros, tanto de poetas locales, nacionales como de otros países de Latinoamérica, a través de Instagram y Facebook. En esta red social, comencé a seguir una página de poesía latinoamericana y universal, la cual ha resultado un verdadero hallazgo. También digo presente en encuentros organizados por Zoom, Meet, o Salas de Facebook, donde escritores, poetas y lectores, conversamos sobre textos leídos de diferentes autores/as, experiencias personales en torno a poesía y narrativa, entre otros temas. A lo largo de los días, la lectura y la escritura encontraron los tiempos, que en la vorágine diaria, a veces resultan escasos; pude releer o iniciar nuevas lecturas y escribir poemas, que esperan su revisión y reescritura.

el sol filtra su claridad

por la ventana

sesga mi corazón

su latir

miro

con la transparencia

del amanecer

(Poema pág. 77. Hoja de ruta. 2019)

Como decía Sartre, este es nuestro tiempo, por eso, nada como disfrutar de los afectos, habitar en la simpleza de las pequeñas cosas, cocinar, leer, escribir, compartir, tejer las horas a dos agujas, no vestirse de indiferencia, desafiar horizontes, obligarlos a ceñir “una andadura de tierra/ nueva/ para renovar todos los/ espacios” 1 y agradecer siempre…«

1 Carpe Diem. Paloma Fernández Gomá (poeta española)

Marisa Cascallares

Nació en Santa Rosa (La Pampa). Participó en dos talleres del Fondo Nacional de las Artes, coordinados por las poetas Alicia Genovese (2010) e Irene Gruss (2013). En 2019 participó de una Clínica de Poesía a cargo del poeta correntino Franco Rivero. Ha sido publicada en revistas literarias y en Antologías de Argentina y España. Con el colectivo Desguace y Pertenencia, editó la Plaquete Pertenencia: Puesta en común de la diversidad cultural argentina y los libros El Hilo Invisible (Edición de las autoras. 2011), Donde el viento (Editorial Dunken. 2016) y Hoja de ruta. Entre la niebla y otras zonas de duda (Ediciones en Danza. 2019). En proceso de impresión, su primer libro de poemas Una marca de olvido.

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Autor

Raúl Bertone