«El escenario apocalíptico suele revelar las mejores cualidades y los más obscenos demonios»

«La crisis, sea la que sea a nivel mundial, me genera el vértigo de no tener a donde escapar. Durante la crisis de 2001, te podías ir a España o Italia, ahora no te podés ir a ningún lado. Esto me puso a pensar de qué estamos hechos, cómo funciona el entramado social, qué tan comprometidos estamos con respecto a nuestros prójimos, y la conclusión es decepcionante cuando no aterradora. En mi caso personal, las diferencias con mi vida normal no son muchas, trabajo en mi casa, vendo por redes, y salgo más bien poco de mi hogar; solo modifica la interacción con mis seres queridos, pero la sensación de que algo enorme está ocurriendo fuera y cambia la secuencia de la vida en general, no me pasó inadvertida. Las primeras semanas me sentí incómodo, confundido y hasta cambié mi manera de trabajar; no seguí con mis esculturas sino que me encerré en mi casa (dentro), y volví al dibujo y la pintura (aquellos primeros amores). Digo, en mi caso funcionó como una reconciliación que me estaba debiendo. Pero no puedo dejar de ver el afuera que me afecta dolorosamente. La gente desesperada por su salud y su sobrevivencia, los egoístas queriendo recuperar sus “libertades” de consumir, los avaros aprovechando, los vecinos sospechando y acusando…en fin, el escenario apocalíptico suele revelar las mejores cualidades y los más obscenos demonios. Siempre se ha dicho que una crisis es una oportunidad, y lo es, el problema es que creo que los que pueden concluir algo superador de esta crisis son los mismos que iban a hacerlo de todos modos, y los que siempre pensaron en su propio beneficio o reaccionan al miedo con egoísmo, pues los seguirán siendo, quizás hasta más, ya que una pandemia te puede matar en cualquier momento. El ambiente artístico ha sufrido mucho y va a sufrir durante mucho tiempo, en las artes plásticas quizás no tanto como en las escénicas. Los cursos se cortaron, el consumo se desplomó, pero de ese panorama jodido aparecen ciertos gestos de solidaridad que entusiasman, acá se está haciendo una movida para ayudar a los plásticos que la están pasando mal, y esa movida es muy saludable y esperanzadora. Claro, entre nosotros, Cultura no está ayudando casi nada. El tiempo para mí es muy similar a como era antes, extraño las juntadas con mis amigos pero no es grave, puedo soportarlo; comparado con las tragedias que nos rodean, es un chiste. Intento imaginar un escenario post pandemia, no lo veo superador, pero a ese nuevo escenario le pondremos el pecho igual».

Fernando Rosas

Nació en Mendoza el 23 de abril de 1976. Cursó estudios secundarios en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Mendoza, egresando con el título de Maestro de plástica en el año 1995. Desde 1993 expone de manera individual e ininterrumpida en su provincia, como también en Buenos Aires, Rosario, Venado Tuerto, Santa Fe, Río Negro, Santiago de Chile e Italia, participando activamente de muestras colectivas y grupales. Su producción es múltiple, abarcando el dibujo, la pintura y la escultura, en este último tiempo, principalmente en madera. Algunas de sus obras ya forman parte de colecciones privadas en Estados Unidos, México, Tailandia, Irlanda, Holanda. Italia y Argentina. Ha participado activamente en encuentros internacionales de escultura en las ciudades santafesina de Rosario, Roldán, Armstrong y Puerto General San Martín; y en Bodega Monteviejo (Mendoza).

Dibujos y pinturas realizados en cuarentena

Foto de portada: Pachy Reynoso.

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Autor

Raúl Bertone