El trabajo de la amanuense

“Flandes, una historia de amor” no es la historia de Karin Haas Prida, ni siquiera es el trabajo de su imaginación. Pero sí es, ¿y quién podría objetarlo?, la tarea de su amor por la memoria y de su amor filial, especialmente hacia su abuela, la verdadera autora y protagonista de esta novela que se presentó anoche en la Casa de los Escritores del Grupo de Escritores Piquenses (GEP). Es que precisamente su abuela, llegada a nuestro país proveniente de Bélgica en el año 1949 dejó escritas de puño y letra toda su historia hasta llegar a la Argentina, historia enmarcada por las dificultades de la Gran Guerra, por las asperezas de una crianza prácticamente en orfandad, y finalmente por el humor y el amor, como contratapas de una vida que fue saltando como un niño que juega por sobre los charcos barrosos sin ensuciarse más que los dobladillos. Es la “historia real de mis abuelos maternos de la 2º guerra mundial” nos dijo Karin, y “yo no hice más que traducir al español las anotaciones de mi abuela -agregó-. No hay nada de ficción en el libro, todo lo que se cuenta es tal como sucedió”, agregó siempre en referencia al rescate de la saga familiar con sus anécdotas y vivencias. Karin Haas Prida, la amanuense, vivió un tiempo en General Pico, y los lazos familiares y afectivos que mantiene con la ciudad la trajeron nuevamente para la presentación de esta novela que avizora una segunda parte, con la continuidad de esa historia familiar pero ya en nuestra tierra. El valor de la novela está en la figura de la abuela, sus circunstancias históricas y el sorteo de esas circunstancias, y sobre todo, en hacer foco en las vidas escondidas y comunes que rodaron al compás de la gran tragedia del hombre, la guerra, y que mueren en el anonimato. La prensa, el cine, los best seller, se ocupan mayormente de las grandes líneas históricas y quedan, para el secreto, el pavor de los días innumerables.

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