El vuelo de la mariposa

Lo cierto es que a más de uno se le cruzó la idea que la presentación de anoche no sería de gran provecho, que este «»Milena, el amor nunca se acaba» sería un libro «cebolla» por así decirlo, que no habría más que condolencias por lo ocurrido y que eso sería todo. Había razones para pensar así. Se supone inenarrable el dolor de la pérdida de un hijo, se lo supone un dolor indomable y bien que podrían coincidir quienes lamentablemente han vivido la experiencia. Sin embargo no, se dio el vuelo de la mariposa.
Es que «Milena, el amor nunca se acaba» de la abogada María Luján Gazzera, y que fue presentado anoche en la Biblioteca «Estrada» de nuestra ciudad, en sus páginas cuenta la historia autobiográfica del amor por su hija Milena, a quien perdió fisicamente hace poco más de un año. Y Gazzera estuvo entera, nunca se quebró, muy por el contrario, y nos trajo a todos un mensaje claro que viene a resignificar todo ese proceso de dolor, aunque se dirige a los momentos de felicidad también, enseñando a mirar nuevamente aquello que tenemos.
María Luján Gazzera es oriunda de General Pico y vive en General Villegas desde hace más de trece años. En mayo de 2013, Milena, su hija más pequeña, enfermó y poco tiempo después murió a causa de un tumor de mediastino. Tenía un año y medio. A partir de allí María Luján decidió escribir un libro para compartir el dolor de esa pérdida pero también para demostrar que el amor trasciende a la pérdida física, donando además toda la recaudación al Hospital Gutierrez, donde transcurriera la bebé sus últimos días mortales.
Durante la presentación contó una pequeña historia que no consta en las páginas del libro. Este último domingo de Ramos Gazzera se dirigía a la iglesia con sus dos hijos mayores. La vez anterior fue igual, pero Milena iba con ellos, en sus brazos. Hubo un titubeo en sus pasos, una desaceleración en todo, en su caminar, en sus ojos, en lo que veía, en los días de su vida. Y sin embargo llegaron a misa y llegaron a tiempo, y una mariposa se posó en su mano, tranquilamente, con todo para decir.
Extraña es la vida. Extraordinariamente inentedible. Tenemos todo para hacer y poco, muy poco, para saber. Por suerte hay mamás como éstas, que nos traen un mensaje luminoso y de fe, y curiosamente, muy lejos de la muerte.

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