Encarnándose en cada línea

Los trazos contando una historia a descifrar. Un trayecto, un plan. Letras que se unen creando un todo muy expresivo. De eso trata la muestra Serendipias, de la artista plástica piquense María García Fava, que por estos días puede recorrerse en la sala de exposiciones de MEdANo. Hilos como entretejidos representados de manera pictórica. La obra de arte como otra realidad y no como un mero soporte de la imagen. Haciendo inseparable la condición humana de su propia expresión. Materializar y encarnar el lenguaje presencial. Similar a la de nuestra propia realidad. Como un revulsivo contra ese juego de meras apariencias que muchas veces pueden terminar confundiendo.

Serendipias: “Es algo que uno se encuentra sin buscarlo y toda la pintura en realidad fue algo que encontré yendo a entretenerme a un taller y resultó que me terminé enganchando. En algún momento hubo una decisión en hacer de esto mi otra tarea y profesionalizarla. Entiendo que para hacer eso lo fundamental es formarse y después de un tiempo de estar en los talleres con Andrea Elizondo y María José Pérez empecé a asistir con una profesora en Buenos Aires, y de esa manera me fui enganchando con todas las capacitaciones que pude, las que marcaron un antes y un después. Primero pinté acrílico, luego utilicé óleo y en un determinado momento, buscando expresiones en la época donde también hacía esculturas, había intervenido una madera algo rara que había encontrado en casa, hasta que después recién encuentro el fomboard a partir de que Milagros, la segunda de mis hijas, viene a hacer una tarea que le habían indicado en la facultad y trae ese material de Buenos Aires. Ahí lo engancho y la verdad que después de un tiempo de practicar me empecé a hacer amiga. Entonces Serendipias también va por eso, porque lo típico es trabajar sobre telas o maderas con óleos o acrílicos, y cuando uno hace tarea de línea los soportes mas típicos son el papel, cartón. Estuve buscando quien hacía fomboard y la verdad que no encontré. Estuve mirando bastante las presentaciones de Yuyo Noé de La línea piensa y tampoco me resultó fácil, entonces fue una serendipia ya encontrarme con ese material y hacer este desarrollo concreto”.

Palabras, líneas: “Las serendipias son algo con lo que podría pasarme mi vida, tanto con esa palabra que se esconde, la paradoja de utilizar una letra y la deformación que de alguna manera le impongo, que es lo que me divierte, que hace que no se pueda leer y generalmente cuando se puede leer es algún mensaje que contiene cierta palabrota, algún refrán. La paradoja de una letra que no se ofrece a la lectura y que ex profeso se esconde, hay este juego. Aún así sigue comunicando y me parece genial porque dentro de los cinco ítems de la comunicación hay uno que dice que es imposible no comunicar y bueno, esto del arte es también una comunicación. Luego la palabra ya pierde y se transforma en un grafismo, en una línea”.

Exponer: “Es mi tercera muestra individual y verdaderamente ninguna se pareció. La primera fue pintada con acrílico, la segunda con óleo y esta donde usé el fomboard con las tintas. Serendipias me impresionó mucho, es la que más se remite a lo que soy, es la muestra donde creo aparece más mi impronta. Por un lado pienso que cuando tengo todo ese espacio en blanco una sola rayita es como que no te dice nada, ahora todas esas rayitas, esos circulitos y grafismos forman unos paisajes donde algunos quedaron fenomenales, y yo estoy encantada. Me gusta mucho verla y el efecto de que sea así como bastante monocromática, en blanco y negro, también generó un impacto. Siento que hay una exposición importante de mí misma”.

Búsqueda: “Empezar a buscar espacios para poder mover la obra, airearla, que se vea, que vaya interpelando y parte del mensaje que también intento dejar es que a veces no importa no saber alguna cosa, lo que hay que hacer es animarse y empezar a hacer cosas, después en algún momento la vida misma te va pidiendo que trasciendas eso que puede ser algo amateur y empieces a hacerlo mejor. Siempre me parece que para poder dar ese pequeño salto son las preguntas que tienen un tono profundo, preguntas metafísicas, como ¿por qué hago esto?, ¿para qué lo hago?, ¿quien soy?…Empezar a pensarse desde ese lugar. Sinceramente no le veo el final, es un horizonte interminable. Y siento que de todos los soportes y los modos de trabajo que vine atravesando y experimentando, este es uno de donde más cómoda me he sentido. Si bien el fomboard me genera algún problema porque se rompe, se lastima, se marca fácil, y requiere cuidarlo mucho, y a veces soy un poco desprolija con eso, me divierte mucho trabajar este modo, estas tintas, me gusta volver a la tinta china. Realmente es un momento donde disfruto lo que hago”.

La mirada del público: “En cuanto a lo que sucedió con la gente, el día de la inauguración tuve que explicar un poco de qué se trataba, todo el mundo me preguntaba cuál es la técnica, por qué no tienen firma, o no tienen marco, entonces expliqué de alguna manera todo eso, expliqué que le dejé toda la libertad a Andrea (Elizondo) para poner las obras del modo que ella consideraba más oportuno, permití que en su trabajo de curadora tomara estas decisiones. Algunas tienen por nombre palabras que inventamos. El primer efecto que noté en el público fue la expresión ¡cuánto trabajo!, y verdaderamente fue así. Uno cuando va trabajando es como que no se da cuenta y de pronto verlo todo ahí, bueno…Me preguntaron el tiempo que me llevó hacerlo, y por ejemplo los de 70 cm por un metro que son un poco la trama central de Serendipias, me llevaron un mes cada uno. Hay 18 obras colgadas en realidad y habré comenzado a finales del 2015, y los últimos cuadros debo haberlos terminando en marzo de este año. La verdad que hubo un trabajo intenso. Me dijeron que se ve libre, que les hace preguntarse cosas, y el planteo que hago es que una rayita suelta no se ve pero si muchas están juntas es una paisaje fenomenal y de alguna forma lo remito a la cuestión humana. Esto de que en comunidad podemos mucho más y de alguna manera sí sabía de que no tengan marco podía generar algo. También planteo que el arte contemporáneo no apunta a mostrar belleza sino a veces a perturbar, a incomodar al ojo, y si bien no sé si la obra lo hace, puse el tachito donde se podía leer que tiraran los prejuicios. Ahí también había una interpelación al sujeto, al público. Y luego plantear que cualquiera puede hacer una línea y colaborar con su línea, entonces dejé unos espacios en blanco, unos papeles para que jugáramos. La idea es trabajarlo de alguna manera, ver si se puede armar una obra con eso. Si se le puede dar una integración. También me parece un desafío trabajar con cosas que alguien ha dejado ahí, es otra serendipia que intentaré”.

Presente: “Días atrás hice la clínica con la licenciada Victoria Cobos y ella nos planteó que nos pensáramos en nuestra relación con el arte, por ejemplo ¿para qué estábamos haciendo lo que estábamos haciendo?, y ahí es como que rescato otra vez lo de las clínicas. Estos espacios que se pueden dar tanto en el mundo del arte como en otras expresiones, donde uno se detiene en el quehacer cotidiano para pensar en lo que está haciendo. Son profundamente enriquecedores, que obligan a preguntarte todo eso, desde ¿por qué estás haciendo lo que estás haciendo?, ¿para qué?, ¿para quién?, uno puede interpelarse si lo está haciendo bien, si lo podría hacer mejor…Yo rescato enormemente los espacios formativos en todos los ámbitos, me parece que detenerse a pensar tiene en sí una plusvalía que derrama en el hacer posterior y yo hace rato que me estaba planteando trascender General Pico, de ver si puedo llegar con la obra a Buenos Aires. Reconozco que es bien contemporánea, y hoy hay una mirada de interés sobre las líneas, me parece que puede ser hasta un buen momento. Hoy me veo haciendo a futuro, tratando de crecer, soy autodidacta, no estudié arte y pinto así, como sin reglas. Y lo que está quedando resulta interesante”.

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Autor

Raúl Bertone