“Encontramos realidades diferentes pero problemáticas similares”

Impronta superadora buscando producir y crear. La idea primordial de este tipo de poética es inclusiva. Esa idea de que el arte es un derecho. El placer de compartir en un espacio colectivo. Acto generoso de servicio a la comunidad. Acciones que favorecen el sentido de pertenencia a un colectivo. Como un teatro social enfatizando el teatro como lenguaje y herramienta. Como estado de encuentro con el otro. Esa construcción social del conocimiento como experiencia dialógica. El arte comunitario facilita la elaboración de sentido y la afectividad. Toma sentido a través de las acciones que promueve y realiza una comunidad. Las propuestas performativas a través del juego espontáneo y libre. Considerando la vida como el mejor escenario para representarse a sí misma.
Bien puede caber en el derrotero por nuestro país del Colectivo Plataforma Circo de Perú la frase de Samuel Johnson viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán. Una delegación conformada por 12 personas alimentó días atrás en nuestra ciudad y en localidades del oeste bonaerense ese rito de arte colectivo, desde y hacia el espacio popular. La conexión con la Cooperativa La Comunitaria (Rivadavia y General Pico) permitió cristalizar el carácter autogestivo, clave para comprender los alcances de ambas organizaciones desde el mismo aprendizaje en la gestión de recursos. Instalando los nuevos objetivos ante el horizonte que sigue marcando el devenir donde el esfuerzo y las ganas sostienen el impulso renovado.
Colectivo Plataforma Circo nació a partir del deseo de expresarnos y comunicarnos a través del arte, buscamos ese espacio. La gran mayoría de este grupo proviene de otra experiencia comunitaria muy importante en mi país que se llama Arenas y Esteras, una asociación cultural de Villa El Salvador que está próxima a cumplir 26 años. Tuvimos que dejarla debido a los días que utilizan para reunirse, y que coincidían con nuestros estudios o trabajos, es por eso que nos juntamos los domingos. Villa El Salvador es un distrito joven que se encuentra a poco más de 40 kilómetros de Lima, se ha desarrollado muy rápido y tiene una historia de organización bastante fuerte, luchadora, que actualmente ha caído producto del sistema político” contó Alex Chumpitaz Benites, uno de los referentes del grupo peruano conformado en su mayoría por clowns, malabaristas, acróbatas y magos, que por estos días continúa transitando rutas del país, extendiendo esa presencia hasta el 24 de febrero.
Con el espectáculo Dos narices en busca de un tesoro, hicieron pie en General Pico, González Moreno, Fortín Olavarría y América, estaciones de esta caravana, de este desafío donde fueron brindando y compartiendo experiencias, talleres, alimentando el vínculo, confraternizando. El arte como contexto de vida y relación. “Argentina nos recibió con los brazos abiertos, personas muy queribles, realmente nos sentimos como en casa. Hicimos presentaciones, dictamos talleres, hemos visitado los hogares de los organizadores en cada lugar. Ha sido gratificante. El camino para llegar fue con tropiezos, estuvimos varados en Bolivia por el Dakar, nos quedamos varados en la carretera por la caída de un puente en Jujuy. Uno tiene que hacer esfuerzos de todo tipo, pero es una hermosa entrega. Es complicado vivir del arte, aunque no es imposible. En Perú nos presentamos en colegios, organizaciones y festivales, intercambiamos, esta es nuestra principal fuente de aprendizaje. Somos entre 15 y 20 personas, en este viaje a la Argentina vinimos 12 personas. Actuamos y nos movemos como una familia. Habitualmente abordamos obras con temáticas sociales, intentamos siempre que deje un mensaje. Consideramos que venir iba a ser una experiencia muy enriquecedora, somos un grupo joven con tres años de existencia, por lo que estamos en la búsqueda también de una línea de trabajo. Poder sacar algo de cada experiencia y hacerlo propio. Hemos encontrado realidades diferentes pero problemáticas similares a las nuestras, por eso es enriquecedor. Queremos replicarlo en Perú”, agregó Chumpitaz Benites en el transcurso de la charla con El Lobo Estepario.

“Un mes de aprendizaje, de renovación”

Flor Milagros Gamonal tiene 19 años y formó parte del grupo que transitó el sendero de arte colectivo en las últimas semanas. Con la premisa de la entrega bien arraigada, habló de la experiencia. “Estamos buscando un camino, construyéndolo en realidad, es por eso que se hizo este viaje. Buscamos qué es lo que queremos hacer, si queremos trabajar con la comunidad, hacer algo fuera de lo comunitario, o simplemente ser un grupo de circo. La mayoría nos formamos en Arenas y Esteras y tenemos esa noción de lo comunitario, de dar para que el otro aprenda. Como organización no tenemos todavía un lugar propio para ensayar, es un poco complicado trabajar con el arte en Perú, existen prejuicios aún, piensan que si eres malabarista o clown, o hacés teatro, eres un vago. Y realmente uno lo que hace es ver mas allá de lo que puede estar ahí. En ese sentido el peruano es muy conservador, obviamente eso está cambiando poco a poco pero existen todavía ese tipo de miradas. Este viaje nos ha permitido tener otra visión de la vida, definitivamente son otras expectativas las que tenemos”.
El comienzo de la travesía estuvo marcado por contratiempos de todo tipo, transformándola en casi una odisea. “Cuando llegamos a Bolivia nos encontramos con el problema de la altura, a todos nos afectó, pero igualmente pudimos hacer arte en las calles para poder generar dinero. Todo esto fue autogestionado y cada uno tuvo que hacer distintas actividades en Perú para poder lograr el dinero. Y mientras viajamos decidimos hacer eso, era fundamental. Nos habían dado una carta para pasar como artistas y cuando presentamos en Migraciones nos dijeron que no tenía validez, faltaba el sello oficial del municipio del lugar de donde nos habían enviado la carta. Ese día no lo íbamos a conseguir, habíamos llegado a ocho de la mañana a la frontera para pasar, tomar el bus y llegar a Córdoba. Intentamos hablar con muchas personas y felizmente nos contactamos con alguien que nos envió una nota del Ministerio de Cultura. Fue una larga espera. Nos dejaron pasar después de muchas idas y vueltas, lamentablemente nos perdimos la presentación en Córdoba, algo que iba a generarnos un dinero a todos. Más allá de todo eso considero que ha sido el mejor viaje que me pudo pasar, nos trataron muy bien, nunca nos faltó nada y lo importante es que hemos compartido e intercambiado formas de enseñar y de aprender. Un mes de aprendizaje, de renovación, de recrear mi forma de pensar. Argentina, Bolivia, Chile, es un choque, son contextos totalmente distintos para alguien que proviene de un país conservador”, concluyó Gamonal.

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Autor

Raúl Bertone