«Es aterrador pensar en ‘un nuevo mundo’ desde el miedo pero probablemente sea una opción para la supervivencia»

«Descubrí que desde hace mucho tiempo vivo en cuarentena. Si bien salía para llevar a mi hija al jardín y para traerla a casa, y de paso hacer algunas compras, siempre estuve aquí criando a los hijos, cocinando, haciendo algunos malabares para sostener la casa, trabajando desde la comodidad. Sin embargo, ahora hay un nuevo componente con el que intuyo vamos camino a que sea parte necesaria de la familia: el miedo. En plena pandemia por Covid-19, amigo querido, sin el miedo no hay cuidados. Es aterrador pensar en “un nuevo mundo” desde el miedo pero probablemente sea una opción para la supervivencia. Junto con el miedo, el compromiso. Sanar como sociedad, digo yo, nunca estuvo tan ligado a palabras tan fuertes. Vos sabés cuánto me gustan las palabras. Así que ahora estoy esperando que se enfríe apenas el café, pensando en la clínica de poesía que siempre fue modalidad online pero donde voy encontrando cada vez más estrecho el contacto. Donde prevalece la amistad para sostener. Y donde el amor a la poesía y el trabajo con las palabras, desencadenan otro tipo de cuidado del que también estoy en estado de alerta, porque cuidar es personal y colectivo. Sostengo a través de las palabras, en el entramado de poemas que revisamos y leemos y trabajamos.¿Te conté que en febrero abrí mi propia librería online? No sabés qué hermoso trabajo. Finalmente me animé. Y esta cuarentena me bloqueó bastante, me apretó entre las bibliotecas y por un tiempo me dediqué solamente a plantar. Sí, regalo plantitas de mi jardín cuando compran libros. Hice flyers pidiendo que se queden en casa, diciendo que ya habría tiempo de seguir, de salir a celebrarnos incluso con los clientes y sus libros. Mi librería es chiquita y es hermosa. Piden libros y busco si no los tengo. Algunas editoriales me tendieron la mano tan amorosamente que serán por siempre inolvidables. Hoy puedo continuar trabajando con un permiso especial, de a poco y siempre desde el amor. Incluso algunos libros los restauro pintando las tapas, simulando una obra de arte abstracta, para también poder hacerlo al lado de mi hija. Todo está establecido así: bebé duerme siesta, mamá y niña se conectan para hacer perdurable un libro, una hoja de papel. Así que cuando me preguntás cómo vivo, vivo feliz. Siempre fui feliz. Con altibajos, con más o menos tiempo para la lectura, cocinando a deshora, durmiendo mal. Pero feliz. Ahora con miedo y feliz. Porque tenemos la opción de resguardarnos, de cuidar la familia, los amigos. No sé decirte cómo está la gente que no tiene posibilidades de resguardarse, esa gente que igual tuvo que salir a trabajar porque si no los hijos no comían. Yo misma, desde un lugar privilegiado, tuve miedo de no poder afrontar todo. Y si bien en muchas ocasiones me exaspero y me agobia el encierro, en tanto eso significa mantener cuidados extremos, no sé pensar al prójimo sin flaquear. Desde mi lugar, que es pequeño, elijo la vida, las artes, las bibliotecas enormes, las mamás cocinando, los padres amparando y sosteniendo y jugando. Y esto que te digo debería funcionar a modo de oración, como un pedido que abrace y sostenga. Que todos podamos trabajar y cuidarnos. Que encontremos vacuna. Que vivamos felices».

Noelia Palma

Nació en Morón, provincia de Buenos Aires, en octubre de 1984. Textos de su autoría fueron publicados en diversas antologías y revistas digitales como Digo.palabra.txt, Letralia, entre otras. Realizó talleres literarios con Alberto Ramponelli y Eduardo Espósito. Su primer libro de poemas, Que la muerte nos ampare, fue editado por Francia Ediciones en 2017. Tradujo a Charles Bukowski desde 2011 y en 2017 publicó junto a Postales Japonesas su primera antología bilingüe: Solo con todo el mundo. En noviembre de 2018 editó en Ombligo Cuadrado 0034-Buitre hacia la nada, que consta de dos libros en un solo ejemplar. En junio 2019 la editorial cordobesa Mascarón de proa publicó La casa, su último libro de poemas. Tiene inéditos los libros Marilyn, Nadie dijo la belleza y Dice Sarah Vaughan. Es librera en BOOKowski Libros y Jardín y dicta la clínica de poesía Historia de la melancolía.

De Que la muerte nos ampare (Francia Ediciones, 2017)

Pero hablemos de la herida mientras tomamos el té
sentados en la cama como indios
el cigarrillo siempre abrazando tus labios
el manojito de flores de la semana pasada
marchitándose como los girasoles de Van Gogh
hablemos
de lo que hacías con mi cuerpo después de la palabra dulce
quedamente
es otoño o primavera
y volvés a la palabra dulce
a recostarme en la cama revuelta
como un cazador que ha ganado por sobre la desesperación
la voluntad que siempre le fue concedida.

Oración de los desprotegidos

Que la muerte nos ampare
que la muerte nos tenga en la gloria
a vos a mí
por los siglos de los siglos
hacia el final de todos los tiempos
y en cada tumba
que fuimos cavándonos
hasta el hueso.

Amado en septiembre

1

Distingo tu rostro
ese lugar antiguo donde me crece la angustia
y es el viento
siempre es el viento
quien golpea mis manos sobre el muro.

18.

La memoria es un soplo de olvido

cierro mis ojos para asistirme siendo

fumo el último cigarrillo atemporal de mis pulmones

espero una carta en medio de una lágrima

de nacimiento

sólo tengo este padecer mío: dolor de mundo

me alucinan las noches y los días

la torpeza del alma cuando llamo

vértigo increíble: miedo a no saber escucharme

De 0034- Buitre hacia la nada (Ombligo Cuadrado, 2018)

21

Madre, ¿qué es el dolor?
Seguramente, todo el deseo frente a una ventana.
A veces te veo frente a la ventana.¿Te miras juntando tus propios huesos?
Valencia, el deseo se hace humo.Los deseos no cuadran en la carne.

De La casa (Mascarón de proa, 2019)

2

Dicen que cuando se tiene
hay que abrazar.
Que el corazón si ríe
bombea más sangre
y agradece.

A veces el sol
irrumpe.

Tanto candor
(he implorado, ¿verdad?)
para darme siempre el mismo golpe
en la mano
mientras cierro
esa
ventana.

3

Error.
Herida no es lo abierto.


En todo caso
hablemos de lo implacable en mis rodillas.
¿Parecen recién lustradas?
Herida tampoco es belleza.


No puede haber belleza
en suplicarle
al dolor que diga su palabra.

7


Dicen que el sol da vida.

La vida de los peones de Van Gogh,
la vida de los buenos turistas de las costas,
la vida de los niños en los parques.

Querido,
la carne rojísima que defendemos como bandera
nos hizo vida esperable, trapito viejo,
aceite quemado en la sartén.

De Nadie dijo la belleza (inédito)

20

¿Oís la música?
Las flores crecieron con la última llovizna
y la música, Querido, la música
es un monstruo,
la violencia de alzar las manos.
Las manos en alto,
las manos en alto.
Te recibo.

De Marlyn (inédito)

Nodriza

Barre las hojas de los fresnos.
Parece una nodriza
peinando la blancura del viento.

La impronta del dolor en la belleza
enhebra una cruz al corazón de los días.

De Dice Sarah Vaughan (inédito)

19

¿Quién llama? ¿Qué ternura deletrea tu cabello?
Insisto con la radio a transistor.
Sarah Vaughan dice
que no puede esperar.

Qué espeso es el ciervo en la niebla.

De El valle de los cerdos (inédito)

34 mil 965 gotas
para contabilizar los signos de la tormenta.
El chasquido del agua conoce la inutilidad
de ciertos pétalos. Los destruye
para domesticar.
Los pétalos mojados caen y dicen algo
ilegible sobre el paisaje.

El patio oscuro parece deshabitado.
El gran bosque parece deshabitado.
Se oyen los truenos como si dijesen
aquí no queda nada,
las señales cotidianas mermaron toda respiración.

Permanecimos de este lado de la ventana
creyendo que enarbolamos toda la fe.

Oímos el agua corriendo en las tuberías
como si la sangre aceptara el crimen brilloso
y anaranjado del encierro.

Mientras tanto un oso de peluche nos saluda
para vencer la hecatombe.

Sobre las ollas viejas están las flores viejas,

sobre la pava hay un pájaro carcomiendo
los engranajes de la noche.

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Autor

Raúl Bertone