«Escribir canciones es un regalo hermoso»

Componiendo canciones, manejando los distintos matices a la hora de escribir, pero insistiendo casi de forma permanente sobre todo aquello que lo rodea en el lugar que habita. La gente, los olores, las costumbres, el amor. Fer Romero es un músico que no se queda quieto. Cantando y escribiendo sus temas insiste en esa búsqueda del sonido trasladando inquietudes. La necesidad de alimentar el vínculo con el público que es parte vital para esa comunión con el artista.

El aire de su niñez en Córdoba estuvo invadido por la música. Sus abuelos maternos convivieron con la escena siendo actores, su madre también incursionó en el canto, por lo que ese tramo inicial del camino se vió bastante allanado. Luego llegaría la etapa en el Conservatorio Provincial Félix Garzón y la presencia de Mario Díaz para sostener el vínculo con la guitarra y la técnica vocal.

Romero integró con el paso del tiempo distintos grupos y ensambles, y desde hace más de una década comenzó a transitar el terreno de la composición y la interpretación, amén de su faceta como productor. Dos son los discos que fueron paridos en su etapa solista, el primero se llamó Color canción (editado en 2014), y el segundo Parte de la nada (2018), material que ha venido presentando en el último año.

Ha emprendido giras por países de Latinoamérica, pocos meses atrás visitó diferentes ciudades de Colombia, brindando conciertos y talleres de producción musical, y fue gestor de un homenaje a Raúl Carnota, con la obra colectiva llamada 10 caprichos de Carnota, junto a los músicos Diego Bravo, Julián Beaulieu y José Gómez, disco nominado a los Premios Gardel como Mejor Album Grupo de Folklore en 2016. Luego produjo, y fue intérprete también, en el siguiente álbum en vivo, que se denominó Caprichos de Carnota de Cámara, concierto brindado por el citado ensamble junto al cuarteto de cuerdas Magnolia en el Pabellón Argentina de la UNC.

¿De qué forma se produce tu vinculación con la música?

Básicamente a través de mi madre y de mi abuelo, que había nacido, al igual que mi abuela, en uno de los primeros circos que hubo en la ciudad de Córdoba. De ahí que en mi casa siempre hubo instrumentos de todo tipo y artistas que asistían a las reuniones que se hacían, por lo que la música fue ganando terreno en mi niñez, me movilizó desde ese momento. Gracias a mi mamá siempre tenía una guitarra en casa y así me acerqué. Ya en la secundaria integré algún que otro ensamble, hasta que empecé a estudiar en el Conservatorio.

¿Cómo se encuentra la escena en tu provincia, y qué pudiste observar en cada lugar que visitaste en este último tiempo?

Las producciones que se vienen haciendo son de altísima calidad, en Córdoba surgen propuestas muy buenas, donde la vara cada vez está más alta. Hay otro profesionalismo, tanto desde la cuestión discográfica, los audiovisuales, hasta las presentaciones que empiezan a tener una identidad mucho más marcada. Considero que sucede lo mismo en otras partes del país, aunque no tanto con los espacios, que cada vez son menos. En el último tiempo se cerraron sitios que ofrecían posibilidades técnicas para cada propuesta, que haya sucedido fue un golpe grande. Algunas problemáticas se profundizaron fuera de las grandes capitales, como Buenos Aires, Córdoba o Rosario.

La creación del INAMU como órgano de fomento permite estimular y fomentar muchos proyectos ¿hasta dónde sirve para defenderse de un mercado muchas veces salvaje?

Es algo valiosísimo. Formo parte del INAMU y como artista activo de esa militancia que dio como resultado la Ley de la Música, esa lucha empezó a tener otra relevancia con políticas que sirven a todos los artistas, abarcando varios ítems. En mi caso, salí beneficiado en una de las convocatorias y se pudo hacer físicamente el disco gracias a las mil réplicas que recibí. A su vez, a través de la plataforma nacional Ideame se ha logrado una herramienta eficaz, que funciona bastante bien en cuanto a la concepción del disco. La gente adquiere otro contacto con el artista, ve cómo se va elaborando y de esa manera participa en todo el proceso. Y con 10 caprichos de Carnota se logró un presupuesto para hacer giras por el país. Además, como productor me contratan artistas para sus producciones y el INAMU apoya siempre. Son articulaciones que se pueden utilizar muy bien, que benefician al músico y le dan otra relevancia con el público.

¿Se ha modificado algo la veta compositiva entre un disco y otro?

A los dos trabajos los quiero mucho. Pude desarrollar en ellos mis canciones como compositor y arreglador, como también el aprendizaje en esos cuatro años entre cada disco. Escribir canciones es un regalo hermoso, algo que aprecio mucho más allá de que el resultado sean canciones. Me ayuda a mirar el contexto social, político y cultural, a poder mirarme desde mi lugar. Mis gustos musicales están metidos ahí, lo que escucho, y también lo que leo. El mérito está en poder desarrollarlo para que tenga una identidad, poner en mis palabras lo que veo. Es un desafío muy lindo. A su vez, en ese tiempo pasaron cosas muy importantes en mi vida, como ser padre. La maduración artística, el hecho de prueba y error en el camino del oficio que te dan como otra relevancia en el momento de componer, algo que también sucede ante el público. Un músico que canta sus canciones y que tienen que ver con la identidad de un lugar, de las personas que lo habitan. Estoy en ese camino. En cuanto a los dos discos en homenaje al maestro Raúl Carnota, decidimos hacerlos por el hecho de que en el género folclórico Carnota ha sido una fuente permanente de inspiración, desde muy chicos nos vimos reflejados por su obra. Nos enseñó una manera de mirar la música, por lo que creimos que se lo debíamos.

¿Qué sensaciones te genera cada vez que te presentás en el formato de set solo?

Mi último disco lo expuse así en el último año, con mi voz, mis guitarras y la percusión. Es poder mostrar cómo fue concebida la canción, que en ese momento está medio desnuda. Por suerte en cada lugar fue bien recibido por el público, me siento muy amigo de toda esa gente que me escucha, que mantiene una comunión más allá de que tal vez no nos vimos nunca. Eso es lo que se produce, es un puente súper valioso.

Iniciaste hace casi tres años una investigación y recopilación de las diferentes músicas de Córdoba, un proyecto titulado Cantata Cordobesa ¿cuándo creés que estará listo para ser presentado?

Se arrancó en 2017, y dicho proyecto fue becado al año siguiente por el Fondo Nacional de las Artes, para ser editado. Lo encaramos con el ensamble, la idea de un disco-libro, una revisión histórica de todos los géneros musicales desde los años 60 hasta la actualidad, pasando por diferentes compositores y compositoras que hicieron al acervo cultural cordobés. El disco está grabado en lo que respecta a la instrumentación, además de mi voz. Con esas diez canciones se presentó el informe final al Fondo, y restarían ahora las voces de los músicos invitados. Estimo que a mitad de año estará saliendo.

Compartir

Autor

Raúl Bertone