Fauna autóctona cobrando vida en metal

Esa especie de armadura recubriendo su cuerpo dorsalmente, el pelaje sobresaliendo entre las placas óseas, sus patas cortas y sus garras transformándolo en un potente excavador para el armado de su madriguera. El peludo, una de las tantas especies de armadillos, se encuentra hoy constantemente amenazado por el factor humano. Habitante de la región pampeana desde hace tanto tiempo, este mamífero casi extinguido constituye una de las referencias de nuestra fauna autóctona.

Gabriela López, Bibiana Tittarelli y Mariela Maisterrena son tres artistas piquenses que vienen transitando un camino creativo en el que exponen sus distintas virtudes como escultoras. Estudiaron juntas, y si bien en algún momento cada una emprendió su proyecto personal, no transcurre demasiado tiempo hasta que se reencuentran para hacer realidad alguna nueva idea. Y como la escultura se reduce a la esencia, el concepto y la forma se simplifican.

Es justamente la imagen de un peludo, ese singular animalito del que hicimos referencia en el inicio, la que está tomando forma y caracterización en una obra llamada Pichikum, que iniciaron hace algunos días, consustanciadas con un proyecto denominado Fauna Pampeana. «De alguna manera es la continuación de una idea, tenemos varios bocetos que queremos llevar adelante en obra pública, lo hicimos acá y en varias localidades. Cuando se gestó la escultura del ñandú en MEdANo, fue el punto de partida para armar Fauna Pampeana y continuar con otras especies autóctonas. Siempre los bocetos tienen que ver con una mirada fantástica, teniendo un poco en cuenta las características de cada animal», contó López, en diálogo con El Lobo Estepario.

Así, Tittarelli, Maisterrena y López conviven con ese proceso de creación artística donde la esencia es el hecho de ser justamente engendrada desde algo del orden de lo inefable. En este caso, materiales como chapa y hierro, texturas ferrosas teniendo protagonismo, manifestándose con su lenguaje. Ellas abordan la construcción, intervienen durante horas hasta lograr las formas. Materia e imagen en un juego que enriquece sus vivencias de estos días. «El peludo aparece sobre unas ruedas de carro, de alguna forma representando la astucia que utiliza para sobrevivir. Las tres somos docentes, de ahí que aprovechamos este mes de enero para juntarnos y encarar la obra. La situación por la pandemia, con suspensión de ferias o muestras, algo habitual a esta altura del año, hizo que nos encontráramos al mismo tiempo en la ciudad», agregó.

La actividad arranca bien temprano, y se desarrolla en el patio de la Nueva Escuela Argentina (NEA), institución que cedió sus instalaciones para la ocasión. Las artistas están aplicando en el armado de la estructura la técnica de chapa batida, trabajando directamente sobre el metal. «Es una técnica que usa mucho Bibiana (Tittarelli), y la tomamos para esto porque es la más resistente de las que utilizamos habitualmente, en mi caso la madera y Mariela, la cerámica. Es un método que nos permite ir trabajando a la vez, superponernos, y en menos de un mes se puede lograr una obra grande. Conseguimos el auspicio de algunos comercios que nos facilitan la adquisición de los materiales, lo encaramos de forma autogestiva y si bien se lo presentamos al Municipio local buscando que tome el carácter de obra pública, por el momento venimos de esa forma. Contamos con la colaboración de Emiliano y Franco Ferreyra, los hijos de Mariela, y quienes se alguna manera se criaron transitando el taller. Como esta obra no se pudo realizar con gente observando el proceso, producto del momento que vivimos, buscamos que quedara registrado en unos videos, por si alguien le interesa. En algunos días más estará terminado», concluyó López.

Fotografía: Pablo Rivero Maldonado.

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Autor

Raúl Bertone