Guantes y rouge

Tradicionalmente, el boxeo ha ido unido a la figura masculina y el papel de la mujer quedó relegado durante un largo tiempo. Durante siglos tuvieron prohibido coquetear con el deporte de los puños. Pocas disciplinas a lo largo de la historia han sido tan resistentes a la participación femenina como el boxeo, algo que fue de la mano con la opresión del género. Con un comienzo vanguardista y de minoría se fue abriendo espacio hasta nuestros días -a partir de 2012 el boxeo femenino es olímpico-, donde la lucha por el reconocimiento de igualdad comenzó a dar sus frutos. En nuestro país, y en gran parte del mundo, las mujeres se suben a un ring y tumban con su mejor golpe directo los estereotipos y los tabúes.
En el marco del denominado Festival de la Luz y del año Mujeres en Mayúsculas, anoche quedó inaugurada en la sala André Malraux de la Alianza Francesa de la ciudad de Santa Rosa, la exposición fotográfica Mujeres Boxeadoras, perteneciente a la artista Claudia Gaudelli. La misma puede ser visitada en la sede de la calle Hilario Lagos 67, y la entrada es libre y gratuita.
Gaudelli reseñó así su obra: “El ensayo Mujeres Boxeadoras nace de mi necesidad de mostrar a la mujer en un rol no habitual, masculino y, para mucha gente, oscuro. El destino me llevó a la Federación Argentina de Box. Allí descubrí a estas mujeres, conocí sus historias y aprendí de boxeo. Cada una de estas deportistas tiene su propia historia pero un punto en común: un origen humilde y ámbitos familiares donde lo único que abunda son las privaciones. No vienen de familias convencionales, ni de casas con jardines, ni departamentos con balcones. Este pasado que las identifica, las sitúa en un presente donde el sacrificio, el respeto y amor por el boxeo forman parte del aire que respiran. Saben que si no cumplen las reglas no escritas de este deporte, el cuadrilátero se los va a cobrar. Pero para todas estas valientes mujeres, el boxeo es un arte: el arte de golpear y no dejarse golpear. Llevan una vida de disciplina y de entrenamientos muy exigentes. Cada día, al levantarse, van en busca de su futuro, fatigando sus horas libres en largos viajes en trenes y colectivos desde sus barrios suburbanos. Entrenar mañana y tarde, día tras día, es prepararse para cumplir el sueño que las transporte a su noche más preciada: la pelea por el título mundial”.

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Autor

Raúl Bertone