«Hablar de lo que puede depararnos el futuro sería demasiado apresurado»

«No sé si son sensaciones ganadas en cuarentena motivadas por la pandemia, yo diría un cambio de hábitos en lo cotidiano que, en lo relacionado al arte, me ha favorecido. En la empresa donde trabajo salimos suspendidos semana por medio, y eso me dio más tiempo para trabajar en el alambre, en la soldadura, y así puedo avanzar más rápido con la escultura. Por eso una obra como el Águila Imperial Romana, que me llevaba cuatro años, seguramente la terminaré antes de cumplir los dos años. Igualmente estoy acostumbrado a trabajar aislado, en soledad, por horas, días, lo hice durante años. Casi no ha modificado nada. Lo que sí modificó fue el recorrido que tenía armado por distintas ciudades de Buenos Aires y Córdoba para presentar mi obra, arrancaba en septiembre, pero por ahora está todo suspendido. En cuanto al contexto general, creo que una parte de la sociedad, la que dispone de unos ahorros, está asustada, se cuida y se lamenta, pero vive; la otra parte, esa que la lucha en el día a día, está entrando en una crisis económica, y le gana mucha angustia. Hablar de lo que puede depararnos el futuro sería demasiado apresurado, hoy todo es incierto, y lo que sí siento es que esta situación marcará un antes y un después. Deseo que pase rápido, pinta un escenario muy triste. En ese sentido, a cada uno de mis días le meto un poco de alegría, de humor, y a las personas que me rodean, todo eso más unos mates con sonrisas. Para que esa bonita costumbre no se pierda aún en momentos difíciles».

Fabián Villani

Nació en Empalme Villa Constitución (Santa Fe) el 30 de junio de 1968. De mucha experiencia como obrero metalúrgico, comenzó a practicar el arte de la escultura de forma autodidacta en el año 2006, experimentando con alambres en pequeñas esculturas, sin maestros, ni conocimiento previo alguno. A partir de su crecimiento artístico logró formar increíbles obras con alambres y soldaduras, que por su carácter son consideradas únicas en su tipo.  Entre las más destacadas se encuentran San Jorge y el Dragón (más de 20.000 puntos de soldadura y 200 kilos de alambre), Pegaso y la Quimera (31.000 puntos de soldadura y 300 kg. de alambre), o caballos casi de tamaño real. Ha recorrido el país exponiendo sus trabajos, y recibiendo distinciones por doquier. Algunas de sus obras están en el exterior, en países como México, Inglaterra, Brasil o Luxemburgo.

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Autor

Raúl Bertone