«Hay que aprovechar y focalizar en otro lugar, en practicar lo más que se pueda»

«En principio, intento transitar este momento con mucha responsabilidad, tomando las medidas que corresponden, y haciendo las cosas como lo proponen los especialistas en salud; hoy me encuentro haciendo la cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires, donde vivo hace aproximadamente tres años. Aquí hay una gran circulación del virus, por lo tanto no he entrado en pánico pero sí intento cuidarme y cuidar a los/as otres; soy muy riguroso en cuanto a utilizar barbijo, alcohol en gel, rosear las zapatillas en alcohol, lavarme las manos ni bien entro a casa, etc. De todas maneras, con tanta circulación de gente, considero que hay que estar atentos porque te puede tocar por más que hagas las cosas bien. En ese sentido, vivo esta situación con mucha atención a las actitudes tanto mías como de la sociedad, y la verdad es que uno genera hábitos y se acostumbra a mantener ciertos recaudos, pero de alguna manera todo esto me produce una suerte de estrés. También ese estrés se manifiesta en las actividades que uno hace habitualmente, en este caso readecuándolas a la virtualidad; ya sea en el ámbito del estudio de la música y de la guitarra, o en el mismo trabajo y los vínculos que en muchos casos es necesario seguir construyendo. Es un tiempo en donde todo es diferente, las clases de música, de guitarra, de danza o cualquier lenguaje artístico se han tenido que adaptar a estas nuevas formas de estar conectados y esto ha sido importante por el hecho de no perder la posibilidad de seguir para adelante con lo que uno quiere y le gusta hacer. Aún con las incomodidades que van más allá de lo que uno o una pueda resolver. Es cierto que a veces la conexión a Internet no es buena y es allí en donde el estrés hace su parte porque uno tiene que prestarle atención a estas cosas y en cierto modo te des focalizan. Si bien muchos músiques se han adaptado generando nuevas producciones audio visuales, donde la mayoría circula por la red y son ¡muy interesantes! Ahora bien, depende también de los estilos y las músicas que se proponen; veo muchos “productos acabados», una suerte de resultado óptimo, prolijo y bien hecho de determinada producción musical. Y es una opción o quizás una respuesta a la necesidad que tiene el músique de tocar y hacer música de cualquier forma. Es súper válido. En lo personal, estoy como viendo que pasa, tengo amigos que hacen producciones de esta manera y se divierten mucho igual, por más de que la situación no sea del todo real en el sentido de la práctica grupal en sincro y en directo, y todo lo que ocurre en un ensayo, como los mates, una charla, etc. Pero bueno, por ahora no tengo el espacio físico ni las cuestiones técnicas a mi disposición para participar o si quisiera gestionar y proponer algún tipo de producción de estas características. Hace meses que no toco en grupo y esto es importante para mi formación como músico; la imposibilidad de no poder reunirse a tocar y compartir con otro. Escuchar y aprender hoy no es viable, no se puede hacer, y eso se extraña un poco. Por eso hay que aprovechar y focalizar en otro lugar, en practicar lo más que se pueda y organizar el estudio del instrumento para que después, al momento de formar parte de un ensamble, poder responder a los estímulos que presenten los compañeres músiques. El ambiente artístico claramente está muy golpeado por las consecuencias que trae esta pandemia; el hecho de no poder tocar, no poder presentar una obra teatral, hasta los teatros más emblemáticos se encuentran silenciados, todo se ve golpeado y en crisis. En este momento no visualizo otra forma de percibir la situación. Desde los operadores técnicos hasta los músicos más reconocidos que hacen estadios se ven golpeados por esto. Los bares están sufriendo muchísimo, bares que han cerrado, con toda esa gente que se ha quedado sin laburo. Todo está en crisis y esto va a influir directamente en considerar menos lugares para ir a tocar, y por ende las condiciones van a ser pésimas. Cada vez más. Los músicos callejeros, los artesanos, los vendedores ambulantes, toda la gente que labura en la calle está padeciendo las consecuencias de esta pandemia. No tengo otra forma de verlo, ojalá se modificaran ciertas actitudes que tenemos a diario y podamos ser mas solidarios y respetuosos con el otre, es una tarea compleja y difícil. Siempre intento reflexionar, tomar distancia para poder visualizar las cosas buenas o malas de las situaciones, en este caso me cuesta pensar en ser optimista y visualizar un escenario en donde hay cosas que están bien. La pandemia nos está haciendo mal a todes, es lo que nos toca vivir pero no puedo dejar de pensar en la gente que de verdad la está pasando mal. Yo soy un privilegiado y estoy agradecido por eso. Les deseo a todes lo mejor, y sobre todo deseo que esta pandemia se termine y que en cada día que transcurra sea menos la gente que la esté pasando mal».

Germán Cenizo

Nació en Santa Rosa en 1985. Es guitarrista, compositor, arreglador y Profesor de Artes en Música. Formó parte de diversos proyectos de rock y jazz de la escena santarroseña. En 2015 proyectó su primer disco solista titulado La quietud, con música y arreglos de su autoría. El trabajo se presentó en septiembre de 2016, tras ser grabado de forma independiente en los estudios Tierra Adentro, de Santa Rosa, acompañado por el grupo integrado por Jorge Rodríguez y Juan Cruz Portillo en contrabajo, Pablo Wagner en trompeta y Sergio Bongiovanni en saxo alto. Se ha desempeñado como docente de Educación Musical en Instituciones de nivel terciario, secundario, nivel inicial y primario de Santa Rosa y Buenos Aires, ciudad donde reside desde 2017. Estudió con Juan Filipelli, formó parte de ensambles dirigidos por Patricio Carpossi y Miguel Tarzia, además de los armados personalmente para presentar su música en reductos de Buenos Aires y La Plata. En la actualidad estudia Guitarra Jazz con Marcelo Gutfraind.

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Autor

Raúl Bertone