El impacto emocional del color

Las obras de Norberto Cresta se caracterizan por su acercamiento a la pintura desde la geometría y la síntesis, donde utiliza dos elementos fundamentales: la línea y el plano. Se ha dicho que se acercan a través de una acotada síntesis a expresar con claridad conceptual un lenguaje cercano a lo universal. En el Palacio Ferreyra de la ciudad de Córdoba se puede visitar hasta el domingo 17 de febrero la muestra Elogio a la abstracción, un homenaje retrospectivo a la obra del pintor santafesino. La exposición cuenta con la curaduría de Gabriel Gutnisky, y hace un repaso por la obra del artista quien dejó su sello en el arte con una pintura objetiva, de unidades mínimas. El plano, la línea, el espacio y el color, protagonistas en varios cuadros en acrílico sobre tela, nos guían en un recorrido del más puro constructivismo geométrico.
“Se trata de una pintura “objetiva” que refunda las condiciones de la Modernidad a través de la articulación de unidades mínimas: un orden de signos abreviados, pocos planos de no más de cinco colores, límites precisos y sin marcas del pincel. El carácter pulsional del color y la síntesis formal son los grandes protagonistas de la obra de Cresta. A través de una intuición cultivada por la experiencia, su pintura respondió a la necesidad de explorar sensiblemente las variables de un problema formal hasta agotar sus posibilidades. Sus pinturas mantienen cohesión interna formando parte de series -mayormente articuladas alrededor de la puesta en tensión de leyes de equilibrio compositivo y cromático- registrados por un sistema de signos situados en el más alto nivel de la abstracción geométrica”, explica el curador. “Para mí el color es energía” había declarado Cresta y es en esa vitalidad de la obra, que se transparenta su concepción respecto a su arte, la que aun porta su intención inicial, el pulso creativo con el que fue creada.

Norberto Cresta

Nació en Santa Fe, en 1929. Veinte años después, egresó de la Escuela Provincial de Bellas Artes Figueroa Alcorta de Córdoba, en donde también ejerció la docencia. Vivió en Brasil y, tras ser becario en la Universidad Central de Quito, vivió varios años en Alemania, donde fue becario de la Fundación Fritz Thyssen. En ese país trabajó como profesor en la Akademie der Bildemden Künste, en Stuttgart y, en 1967, se radicó en Bad Godesberg. En la década del 70 volvió a Córdoba, y fue contratado por Renault para su área de comunicación y luego se desempeñó como asesor Técnico Artístico del Ministerio de Educación y Cultura de dicha ciudad. Su obra se encuentra en los principales museos de nuestro país y el extranjero, y ha sido expuesta en más de 200 muestras individuales y colectivas en Brasil, Uruguay, Colombia, España, Italia, Suiza, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos. Luego de una estadía en Estados Unidos, se radicó en Italia, aunque viajó con frecuencia a Buenos Aires, ciudad en la que murió en 2009.

Compartir

Autor

Raúl Bertone