“Es increíble todos los debates que Frankestein genera en los chicos”

Cuesta creer que la novela “Frankenstein” esté cumpliendo doscientos años. Acaso tanto como concebir que, en tiempos rigurosamente masculinos, haya sido escrita por una chica de apenas 20 años; Mary Shelley. Porque esa fabulosa metáfora del hombre en la tierra; esa novela que refiere una creación monstruosa que luego es abandonada a la inclemencia del mundo por su propio creador, sigue arrojando demasiada luz sobre la condición humana. Pero también sobre la ética científica y el límite entre lo prohibido y lo permitido a la hora de experimentar con personas.

Y ya que hablamos de ciencia, para obtener “pruebas concretas” del impacto de este libro en la ciudad y en el presente, sólo basta con entrar a una clase de la profesora Karina Gacé, en la hora de literatura de las Escuelas Proa en la UTN. Porque allí, encontraremos a una veintena de chicos leyendo con devoción y en voz alta la zaga del médico alemán que, en su intento por crear un superhombre en base a miembros selectos de cadáveres recientes, termina creando un ser deforme; un titán que llora pero que también asesina.

Doscientos años después, tanto el monstruo como la metáfora, aún viven en el mundo. Y no las han podido liquidar ni los avances tecnológicos ni las modas literarias ni el propio doctor Frankenstein que salió a cazar su experimento. Mucho menos el futuro, que en todas sus formas llegó hace rato.

Frankenstein
UN LIBRO PARA PENSAR LA CONDICIÓN HUMANA

-¿Por qué elegiste trabajar “Frankenstein” con los chicos de segundo año?
-En primer lugar porque la novela cumple 200 años y la profe Mónica Vanzetti, de Las Rosarinas, tiene un proyecto en el que se sumaron muchas instituciones de la ciudad. Y se nos oucrrió participar desde la escuela exponiendo algunos trabajos. Pero también porque buscaba un libro clásico que combinara la literatura con la tecnología. Y si a esto se le suma el terror, que es el género preferido de los chicos, la elección de Frankenstein es perfecta.

-¿Y cómo receptaron la novela los alumnos?
-¡Les encantó! La leímos entera y en voz alta en el aula durante varias clases. Y ellos hacían comentarios a cada rato. Teníamos que frenar la lectura porque había chicos que querían decir algo todo el tiempo.

-¿Y qué decían?
-Algunos estaban a favor del monstruo y otros en contra porque decían que era un asesino. Y los que lo defendían, contestaban “¿y vos que harías si te crean y te dejan solo, tirado en el mundo?”. La discusión no paraba y ni siquiera escuchaban cuando tocaba el timbre. Y salieron un montón de otros temas que yo ni siquiera imaginé…

-¿Como cuáles?
-Salió el tema del “bullying” y de la discriminación, que son cosas que a ellos los toca muy de cerca. Pero también hablaron de la ética de la ciencia; hasta dónde podés llegar a la hora de experimentar con seres humanos. Es increíble todos los debates que Frankenstein genera en los chicos y que vos no los podés manejar, como al propio monstruo.

-¿Y cómo estás trabajando con la obra?
-Hicimos una lista de todos esos temas que a ellos les interesaba y cada uno escribió algo para una revista digital que estamos armando en el aula. Y seguramente presentaremos una selección de esos trabajos en las jornadas de las Rosarinas.

-ContÁme esta excursión con tus alumnos a la Medioteca…
-Resulta que el mes pasado hicimos un taller de literatura con Mauro Guzmán, y ahora venimos de hacer otro de historieta con Lucas Charra. La idea era hacer, también, una tira con la novela que leímos y por eso estuvimos aprovechando mucho lo que Lucas nos dio hoy. Ahora vamos a visitar la Tecnoteca. Lo bueno de la lectura de Frankenstein es que se sumaron la profe de inglés y la profe de tecnología. Y lo que empezó siendo una clase de literatura se terminó volviendo un proyecto entre varias materias.

-Las escuelas Proa son nuevas y el eje de la propuesta son las nuevas tecnologías de la comunicación ¿Cuándo arrancó esta de la UTN?
-Arrancó el año pasado y de hecho, estos chicos serán dentro de cuatro años los primeros egresados. Es un grupo brillante y trabajan muy mucho.

-¿Y cómo conseguiste algo que para muchos profes es casi imposible?
-Creo que la tecnología en el aula predispone a los chicos para la enseñanza. Ellos están en terreno conocido, manejando cosas que los hacen sentir seguros y maduros.

-¿Y los docentes?
-Nosotros, como profes, nos estamos capacitando todo el tiempo, viendo cómo incluir las tecnologías en el aula sin que sea algo forzado y sin que eso signifique pasarles un video, como muchas veces sucede en otras escuelas que manejan otro concepto de enseñanza y de tecnología. Queremos que ellos produzcan su propio conocimiento y lo están haciendo de un modo mucho más contundente del que esperábamos. Ojalá eso se refleje en las jornadas de las Rosarinas, con los excelentes trabajos que los chicos escribieron sobre la novela.

Texto: Iván Wielikosielek
Fotos: Gonzo Vega
(Esta nota apareció en Puntal Villa María, el lunes 22 de octubre de 2018)

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