Juventud y música, amalgama perfecta

En el capítulo 52 del Mundo como voluntad y como representación, Schopenhauer escribe que la música es la expresión del mundo, del ser verdadero, es decir afectivo, de la realidad, del mundo como voluntad. ¨La música es una copia tan inmediata de toda la voluntad que es el mundo¨. El mundo, como voluntad, es afectividad. La música es la esencia íntima, sin pasar por la representación, la razón, el consciente, los conceptos. ¨La música no expresa nunca el fenómeno, sino la esencia íntima, el interior del fenómeno, la voluntad misma…Ella es la reproducción inmediata de la voluntad y expresa lo que hay de metafísico en el mundo físico, la cosa en sí de cada fenómeno¨.
Los niños, los jóvenes con música tienen más sensibilidad, mayor capacidad de sentir. El viernes por la noche, en el Auditorio de MEDANO, la música estuvo canalizando sentimientos. Expresando sensaciones, pensamientos. Envolviendo. Una velada que permitió conocer todo lo que pueden expresar músicos de nuestra ciudad, que subidos a una pasión, la persiguen desde temprana edad. El “Encuentro Coral y Vocal de niños y adolescentes” fue un verdadero muestrario de cómo se viene trabajando en los diferentes talleres musicales, con docentes que aplican mucho ingenio, creando actividades que le permiten al niño acercarse a todos los contenidos de la música de una forma divertida y enriquecedora.
Los pequeños no manejan teoría. Pero sí percepción, apreciación y expresión musical. Y enseñar música implica mucho más que enseñar canciones. La sensibilidad auditiva y el sentido rítmico es el objetivo entre los más pequeños. Y en eso andan varios profesores del medio. Más tarde será el momento de reconocer los distintos instrumentos musicales y sus sonidos. Una faceta que sí quedó expuesta en adolescentes que vienen armando su camino, y que en esta ocasión también lograron establecer ese vínculo con la gente que asistió al reducto de calles 24 y 11.

"Chily" Ruiz y el coro "Pequeños Grandes Músicos" (Foto Pablo Rivero Maldonado).

“Chily” Ruiz y el Coro “Pequeños Grandes Músicos” (Foto Pablo Rivero Maldonado).

La noche se abrió con “Pequeños Grandes Músicos”, grupo vocal e instrumental que dirige Marcela “Chily” Ruiz. La actividad se inició en el pasado mes de abril, y la propuesta consiste en integrar a chicos de 5 a 15 años, que tengan interés por la música, basándose en tres talleres: flauta dulce, percusión y coro. La presentación en sociedad tuvo lugar el 23 de mayo en el Cine Gran Pampa, en ocasión de la presentación del documental “Carlos Fuentealba. El camino de un maestro”. Semanas después estuvieron en Toay, participando en el evento “Que broten los cantores”, y el pasado 21 de septiembre se unieron a la llamada Primavera Musical, en El Viejo Galpón, junto al Coro Polifónico Municipal, Ensamble de vientos y la Nueva Orquesta Infanto-Juvenil de General Pico. En MEDANO interpretaron “Umacapiruá” (Lucho Milocco), “Banaha” (canción africana), Corazón Americano (Soledad Pastorutti), Quiero para mí (Ruth Hillar-Daniela Ranallo), La llave (Abel Pintos) y Yo quiero! (Rubén Rada).

"Pequeños Grandes Músicos" (Foto Pablo Rivero Maldonado).

“Pequeños Grandes Músicos” (Foto Pablo Rivero Maldonado).

“Fue una hermosa movida musical con niños y adolescentes, ellos fueron los protagonistas de la noche, compartiendo y disfrutando de hacer una de las cosas que más nos gusta como es la música. Obviamente no estuvieron ausentes los nervios, y en algunos casos hubo mucha emoción por ser la primera vez que pisaban ese hermoso escenario de MEDANO. Además de todo eso, mi emoción personal por la participación de mi hija Antonella, tiene cinco años y se la bancó hasta el final”, relató Ruiz.
Luego fue el momento de Clara Laztra, una joven de 16 años que comenzó a disfrutar del canto con el Coro de la Iglesia local, enamorándose de inmediato de la música cuando tenía 10. Fue en ese momento que inició el aprendizaje de la guitarra, y desde entonces, con el impulso de su familia, le viene dedicando gran parte de su día. Se la puede encontrar en cualquier lugar de la casa, entonando suavemente alguna melodía, y entre sus objetivos está el de seguir estudiando para perfeccionarse en la ejecución del instrumento y en el canto. Dos fueron las canciones que acompañaron su presencia en el escenario: “El tiempo está después” (Fernando Cabrera) y “Universos paralelos” (Jorge Drexler), en esta última formando un dueto con Rosario Brunengo.

Clara Laztra (Foto Pablo Rivero Maldonado).

Clara Laztra (Foto Pablo Rivero Maldonado).

La expresión coral continuó con el conjunto de niños que dirige el profesor Guillermo Rojos, en el ámbito de la Dirección de Cultura y Educación. El taller, además de técnicas vocales, busca fomentar iniciativas musicales, generar un espacio de integración, producción, y en el futuro seleccionar solistas en distintos géneros, que puedan desarrollar así sus capacidades y talentos.
Integrado por quince voces que van desde los 8 a los 13 años, este coro, que comenzó en abril pasado en el Centro Cultural Maracó, además de ofrecer un repertorio clásico infantil, interpretaron dos temas de su autoría. Las presentaciones más recientes fueron en el Hogar de Ancianos “Don Bosco” y en la Biblioteca “José Manuel Estrada”.

El Coro de Niños, dirigido por Guillermo Rojos (Foto Adriana Colombo).

Noelia Díaz nació un 12 de julio de 1999 y con quince años recién cumplidos, su vida está vinculada a la música desde la cuna, a través de su padre, Sebastián Díaz. Junto a él compartió ensayos, prácticas y actuaciones, le fue enseñando a jugar con la música y con cuando tenía solo cuatro años, Noelia ya tarareaba la renombrada chacarera “Campo afuera”.
Desde entonces, y con el transcurrir del tiempo, fue manifestando sus virtudes, tanto en el canto como en la ejecución de la guitarra. Con la compañía de su papá participó de exitosos encuentros, y absolutamente abierta en materia de géneros, integra actualmente el Ensamble del taller de producción musical dependiente de la Dirección de Cultura. En esta noche especial, Noelia interpretó dos clásicos del rock nacional e internacional: “Trátame suavemente” (Daniel Melero) y “Oh¡ Darling” (The Beatles).

Noelia Díaz (Foto Adriana Colombo).

Noelia Díaz (Foto Adriana Colombo).

El encuentro concluyó con la presentación del conjunto “Ruido Blanco”, nacido en 2012 como parte de un Taller vocal e instrumental para adolescentes, dictado por Sebastián Díaz, en el Centro Cultural Maracó. Consolidado como grupo, la propuesta es conocer y explorar distintos géneros, pero fundamentalmente del rock nacional, ensamblando voces e instrumentos. Con más de una docena de actuaciones, este año se presentaron en el cierre del programa Verano 2014, en la actividad cultural y recreativa “Libros, música y memoria” (el 24 de marzo) y en el Seminario “La compleja trama de violencia en las escuelas”, realizado el 17 de mayo. Sus integrantes son Rosario Brunengo, Karen Rinaudo y Nicoleta Gaspari, acompañadas por Pablo Bonetto (batería) y Daniel Alvarado (guitarra).

"Ruido Blanco" (Foto Adriana Colombo).

“Ruido Blanco” (Foto Adriana Colombo).

“Fueron un montón de sensaciones juntas, sentir que estos jóvenes son el futuro musical de nuestra ciudad. Es como descubrir tesoros. Realmente es increíble la cantidad de niños y adolescentes que están llenos de talento. En mi modo de ver las cosas, todos ellos salen de aquí y se instruyen musicalmente para demostrarle a nuestra ciudad lo que se puede lograr con mucho trabajo y esfuerzo. No hay nada que se trae de afuera, nada se compra ni se vende, y creo que por ese motivo el mérito es doble. En lo que respecta a Ruido Blanco, sus integrantes pasaron por varias etapas, evolucionaron a pasos agigantados. Este proyecto partió de un simple taller vocal que se dicta en Maracó. El grupo está preocupado no sólo por lo musical, sino por la puesta en escena también, en la estética. En ese sentido nos encontramos trabajando con firmeza en un espectáculo que estaremos presentando el 25 de octubre, también en MEDANO”, señaló Díaz.
Integrantes de la Dirección de Cultura local hicieron entrega de certificados y presentes, realizados por el taller de vitraux del Centro Cultural Maracó, que dirige la profesora Adriana Laporta. Tiempo atrás leí declaraciones del maestro Daniel Baremboin, quien señalaba que “la música nos enseña a expresarnos, tratando de decir nosotros todo lo que tenemos para decir, escuchando al mismo tiempo, totalmente, al otro”. Algo esencial en la música. Pero también en toda verdadera relación humana. En todo verdadero diálogo.

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Autor

Raúl Bertone