La actriz y directora Bárbara Risso se mueve en la cuarta pared

Madrid: teatro y danza: La actriz y directora Bárbara Risso se mueve en la cuarta pared.

Bárbara Risso

El turista que pretende pasar dos días por Madrid para agregar una ciudad más a su itinerario por Europa, posiblemente se pierda de lo que es Madrid. Porque una ciudad no solamente es un punto geográfico con determinados íconos arquitectónicos, es sobre todo la gente y lo que hace la gente en ese lugar. Este conocimiento o encuentro con las ciudades, seguramente depende de lo que las personas estén buscando con sus viajes.

Pero luego de tan sólo una semana en esta capital multicultural, uno puede percatarse de que el arte inquieta a los pobladores, los tiene de acá para allá, los desarraiga del sofá y el control remoto, los lleva a meterse en un subsuelo donde canta un holandés o en el Teatro Calderón, o en el de la Comedia, o en el de la Zarzuela… innumerables posibilidades. Yo vi que los madrileños son candorosos en la danza y el teatro, que lo viven, y no implica ello que anden haciéndose ‘el personaje’ por la calle.

Las salas alternativas de teatro, sobre todo en el barrio Lavapiés o La Latina, no se sienten amenazadas por los “grandes teatros” ni se cruzan de brazos a quejarse, simplemente abren y ofrecen todo lo que hay, nada menos que todo lo que hace la gente que se instruye en ese arte y el resultado es grandioso. Entre estas personas se destaca Bárbara, que ronda los 30 y hace 14 que empezó con la actuación. Lejos está de jactarse de lo que ha logrado, pero dirige, tiene su compañía, tiene proyectos en conjunto con directores de otros países… en fin, la dejo hablar, suelta y dispuesta, atrevida y espontánea:

“Empecé como actriz, y poco a poco me fueron llevando las circunstancias, la vida, los encuentros a la dirección. Actualmente llevo ya 15 espectáculos estrenados con mi compañía SphotaTeatro, que fundamos en el 2008 con compañeras de la Escuela de Interpretación, con las ganas de investigar y de invitar a la gente a hacerse las mismas preguntas o a vivir las mismas experiencias. Con el tiempo mis compañeras viajaron, una está en Francia y otra en Latinoamérica, y yo me quedé sola frente al barco, pero luego fue llegando más gente y he intentado seguir la misma línea: la de un teatro contemporáneo o rescatar obras clásicas, darles una vuelta de tuerca y llevarlas a nuestra mirada, encontrándoles nuevos lenguajes escénicos”.
“Cuando uno dice ‘nuevos lenguajes’ es un eufemismo porque está todo inventado, pero a nivel de la composición, cuando uno mezcla esos lenguajes, ahí sí te puedes encontrar con algo único, sobre todo porque siempre la mirada de un creador debe acercarse a la mirada de un público, entonces, inevitablemente en cada función hay una mirada única”.

Bárbara Risso 1

La búsqueda de contemporaneidad en los clásicos
“Cuando me pasa que tengo entre manos un texto escrito hace 500 años, intento acercarme como lectora, y después de varias lecturas de las que extraigo fragmentos que me llaman la atención, me intento acercar al contexto del escritor: uno se da cuenta que en ese momento el escritor se preguntó cosas, y estudiando un poco el por qué escribió eso y cómo lo hizo, empiezo a establecer puentes con mis propias circunstancias o dudas que, al mismo tiempo, son universales, porque yo creo que todo el teatro de la historia de la literatura habla de los temas básicos, sobre todo en aquella etapa del Siglo de Oro: el amor, la venganza, la muerte y la vida, luego la presencia de Dios, o del Estado, la jerarquía de poderes”.

“Hoy en día mucha gente se confunde y cree que todo el teatro contemporáneo debe tener esa ruptura de la cuarta pared, la creencia de que más moderno eres si más invades al público… yo creo que no, puedes jugar a que construyes esa cuarta pared, dejar claro que está. Y no olvidemos que el teatro es convención, que tiene sus reglas… entonces, estableciendo esas reglas desde la honestidad, creo que lo participativo viene de que si bien la gente sabe que está viendo teatro, sin estar en escena activamente, debe generar algo… porque la escena requiere eso: lo energético, el punto de vista, la opinión… Normalmente, al mismo tiempo que yo me lanzo un reto, y se lo lanzo a mi equipo, lanzo un reto también al público. Ese reto puede venir con la envoltura del entretenimiento, desde lo conmovedor, desde el rechazo… No es mi idea entender el teatro contemporáneo como algo rompedor, donde voy al público y le digo lo malo que es, porque vivimos en una sociedad contaminada y listo. Pienso que se puede decir lo mismo de mil formas, ahí estamos intentándolo…”.

Bárbara Risso 2

El valor de las primeras experiencias
Casi al final de la charla Bárbara cuenta sus inicios: “Hay muchos artistas que dicen las típicas frases ‘de niña me disfrazaba’… bueno… yo lo hacía. Yo era hija única y me tenía que inventar juegos conmigo misma, y siempre me acuerdo de mí jugando, inventando personajes… La primera experiencia que tuve de subirme a un escenario fue en Marbella, donde me apunté a un taller de teatro con un director argentino, Freddy Virgolini, y ahí él me propuso que fuera asistente de dirección: para mí fue un mundo… yo era una niña que no sabía bien qué estaba haciendo pero sí que me fascinaba”.

“Estuve trabajando en eso seis meses y participé en la obra final. Al mismo tiempo, hice un gran entrenamiento con máscaras y me quedé trabajando con él dos años más, hicimos una pequeña gira por el sur de España y casi nos echan de Marbella luego del estreno. Eran textos de Antonin Artaud que hablaban sobre el tratamiento de la locura, temas muy fuertes de ver. Con 18 años recién cumplidos esperas que lo que vas a hacer sea aplaudido, querido… y yo me encontré con esto, lo que hizo que me preguntara ¿qué ha pasado?”.
Respecto a sus trabajos, el año pasado estrenó ‘Uz, el pueblo’ del dramaturgo uruguayo Gabriel Calderón mientras no deja de moverse en otros proyectos que hacen a Madrid.

Por Yamila Juan (Especial para El Lobo Estepario)

Compartir

Autor