La búsqueda de que el grito sea colectivo

Se cayó el sistema, disculpe las molestias es una obra de creación colectiva que se pregunta por la esencia de la humanidad. Un peludo y un zorro, emblemas de la resistencia del modelo agropecuario, que viven las peripecias de los cambios productivos de la llanura pampeana. A través de las famosas leyendas populares de aparecidos recorren los nuevos mitos y las nuevas problemáticas rurales…El desplazamiento de la vaca por la soja, el cierre de las escuelas rurales, la falta de empleo. Personajes que, desplazados a la ciudad, son testigos de las consecuencias de los cambios culturales: hacinamiento, tecnología, consumo y basura.
Integrantes de la Cooperativa La Comunitaria vivieron días atrás una rica experiencia, y transformadora a la vez. Compartieron junto a más de 2000 productores y productoras rurales del denominado sur cebollero bonaerense el primer aniversario de una lucha que se mantiene: la de las economías regionales. La conmemoración de un corte de ruta y cebollazo que hizo visibles las injusticias del sector, y a los invisibles de las políticas agrarias de este país, quienes tomaron la voz a través de la organización en el MTE Rural.
“El día 21 de julio llegamos a Hilario Ascasubi, en el sur de la provincia de Buenos Aires. Los cebolleros iban llegando de diferentes localidades de la zona: Pedro Luro, Buratovich, Ascasubi, Villalonga, San Javier, General Conesa. El club donde se realizaba la jornada se iba poblando. Un total de 60 vecinos de todas la edades de La Comunitaria fuimos al encuentro, y dimos la obra Se cayó el sistema, disculpe las molestias ante 2000 personas que jamás habían visto una obra de teatro en su vida. Rompimos la primer frontera, la que impone este sistema injusto y desigual que encasilla a los de abajo para trabajar de sol a sol pero no para tener derecho a la cultura. Fueron indescriptibles las caras de felicidad de los niños y niñas que se sacaban fotos con el peludo y el zorro de la obra. Y nuestra emoción ante el abrazo de cada compañero que agradecía nuestra visita”, señalaron desde la Cooperativa.
Teatro de la comunidad para la comunidad. Expresiones autogestivas y colectivas fecundando una nueva época. El arte de todos y para todos. Romper las estructuras y salir a la calle, al camino, al campo. Removiendo sensaciones, ejercitando la memoria, forma de expresión para decir lo que se siente, lo que sucede. Sentirse identificados, donde es fundamental el sentido de pertenencia. “Los productores no solo dijeron “acá estamos”, ahora le demostraron a los poderosos de siempre, que ellos no solo tienen capacidad para trabajar sino también tienen organización, y pueden hacer un evento cultural de gran magnitud, de manera autogestiva, con lazos solidarios y fuertes, porque no están solos, porque somos muchos tejiendo estas redes que construyen dignidad. No solo se vio la obra de teatro sino que también estuvieron presentes artistas de la región con música y bailes típicos, porque entre los productores hay muchos artistas, que no salen en los grandes medios, pero que encantan con su música y sus bailes. Rompimos la segunda frontera: no solo tenemos derecho a acceder a la cultura sino que el pueblo hace cultura”, reflejó otra parte del comunicado de La Comunitaria.
Concluyeron señalando que “carnearon tres vaquillonas, hicieron una mesa de dulces memorable, prepararon souvenirs para todos. Con amor nos dieron todas las comidas, con amor nos brindaron sus mantas para no tener frío. Con respeto y amor discutieron los pasos a seguir de su sector y las formas de hacerse escuchar. Eso es lo más poderoso: la unidad y la organización con afecto. Dos mil almas corearon con el feliz cumpleaños un año de lucha y organización. También coordinamos un taller con 150 jóvenes. Potentes pibes que están hablando de la discriminación que sufren por ser hijos de migrantes bolivianos, la desigualdad en el acceso a la educación, la explotación laboral, quiénes pueden seguir estudiando y quiénes no, los niños que muchas veces tienen que ayudar en sus casas debido a las terribles condiciones en las que la familia tiene que vender su producción. Y también hablamos de los sueños, y le pusieron el cuerpo, y nos vimos juntos, avanzando en una organización juvenil que pueda dar respuesta a todas estas necesidades. Este Cebollazo Cultural va a quedar en la memoria, para nosotros que hacemos cultura comunitaria nos demuestra que no hemos equivocado el rumbo y que estuvimos donde teníamos que estar, junto a los que luchan por una vida digna, sin excluidos, con tierra, techo y trabajo para todos”.
Así se suceden relatos que sirven para echar luz a diferentes temas postergados, relegados. Esa pertenencia al lugar, y a los distintos contratiempos. Este grupo importante de personas que viene instalando en la zona la idea de recuperar el espíritu de los orígenes del teatro, cuando pertenecía a la calle y al pueblo. Pero, además, con un objetivo ampliamente superador del de concebir un producto estético solamente. Lo hace articulando y estimulando los vínculos sociales. Qué contar, para qué y cómo. Esa es la cuestión. La búsqueda de que el grito sea colectivo.

Compartir

Autor

Raúl Bertone