La cuñada de Van Gogh, clave fundamental para la fama y éxito del artista

El célebre pintor holandés fue ayudado por su hermano Theo para desarrollarse como artista, pero fue su cuñada, Johanna Bonger, quien dedicó su vida a convertirlo en una auténtica leyenda universal

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Vincent Van Gogh posiblemente sea el artista más famoso del mundo. Su vida es mito y leyenda, vivió solo 37 años, nació en 1853 y se ¿suicidó? un 29 de julio de 1890. Realizó aproximadamente 1000 dibujos y 900 pinturas y en los últimos mil días de su vida, generó 500 obras, una cada dos días.

Su hermano Theo fue el soporte y ayuda en su vida y es emocionante leer su correspondencia (más de 800 cartas) con su hermano artista. Theo era marchand y trabajaba en una de las mejores galerías del mundo, pero solamente pudo vender una obra de su hermano a una amiga de la familia en pobrísimos 400 francos.

En abril de 1889 Theo se casa con una joven holandesa llamada Johanna Bonger (1862-1925). El 31 de enero nace su primogénito a quien llaman Vincent. Pero al año muere Theo y Johanna queda viuda. Su marido le deja 2 mil francos y un departamento en París con pinturas de Monticelli (el favorito de los hermanos Van Gogh), algún Gauguin y pinturas de Vincent que nadie quería.

La cuñada y viuda se muda a un pueblito a 25 kilómetros de Ámsterdam y pone una posada o casa de huéspedes para mantenerse. Era aficionada al piano y buena traductora al inglés, alemán y francés, tarea a la que se dedica con afán, también reúne unas 600 cartas entre los hermanos que pasa años ordenando y en 1914 logra publicarlas en holandés y ahí empieza la fama de Vincent Van Gogh.

Comienza a hacer conocer la obra de su cuñado con una exposición de dibujos, pero el principal museo de Holanda solo aceptaría dos de ellos y en donación. Recién en 1936 un museo alemán compra por primera vez una obra de Vincent!!!

En 1905 Johanna logra hacer una exposición retrospectiva en el Museo Municipal de Ámsterdam (Stedelijk). En dos meses es visitada por dos mil personas y ella lo considera un gran éxito. Algunos se burlan del artista y también de la cuñada por la pasión que tiene por la obra de su pariente político. Algunos artistas, como Paul Sérusier y Jan Toorop, que admiran al holandés, la ayudan a realizar una muestra en Londres en 1910 y otra en Nueva York en 1913, donde Johanna vive 4 años traduciendo al inglés la correspondencia fraternal.

Es una coleccionista la que compra la mayor cantidad de las obras: Helene Kröller-Müller. Con su maravillosa colección hay un estupendo museo en Otterlo, a una hora de Ámsterdam, que hay que visitar, no solo por los 90 Van Gogh que atesora, sino por una estupenda colección de grandes artistas y un maravilloso parque con grandiosas esculturas.

Johanna se conecto con los mayores marchands alemanes de la época y logró vender en una fortuna una de las seis pinturas de Girasoles. Fueron 15 mil florines, que son 7 millones de dólares de hoy, aunque tasada en la actualidad, creo que esta más cerca de u$s 300 millones.

Su hijo Vincent continuó el legado y en 1960 crea la Fundación y el Museo Van Gogh en Ámsterdam tiene unas 200 pinturas de Vincent y más de 400 dibujos y es visita obligada.

Esta mujer admirable ha sido la responsable que la obra del genio sea conocida, solo su pasión y amor lo lograron.

Fuente: El Cronista

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