La experiencia de mirar

El Museo Nacional de Bellas Artes presenta desde el 25 de Octubre pasado la muestra “Miró: la experiencia de mirar”, perteneciente al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de España, compuesta por cincuenta obras entre esculturas, pinturas y dibujos pertenecientes a la etapa tardía de Miró, precisamente a los últimos veinte años.

Dicen las curadoras de la muestra “Reitera en esta etapa final la representación de la mujer, imagen ritual de ascendencia milenaria, así como otros motivos relacionados con el firmamento y el paisaje“.

Con toda la expectativa a cuestas me acerco al museo y me propongo ser paciente en vista de la larga fila que me espera y que avanza lenta bajo el sol dominguero. Entraban en grupos de cuarenta personas, obvio mi puesto era el cuarenta y uno, pero la espera fue ventajosa. En Plaza Francia, justo frente al museo, la Orquesta Sinfónica de la Universidad del Salvador cumpliendo con su ciclo de conciertos al aire libre nos regaló música ciudadana y algunos clásicos. Fue un momento placentero e inesperado.

Luego de ingresar por un pasillo iluminado de azul intenso se arriba a las salas de la muestra, entonces el panorama cambia bruscamente y ya no se sabe dónde mirar primero, la fuerza del pleno del color compite directamente con la potencia de las esculturas y hay que decidir cómo comenzar el recorrido. Es inevitable pensar que se está frente a la obra de alguien que la hizo entre sus 70 y 90 años de vida y que pintaba con la pureza de un niño.

Me alejo del grupo que intentaba imponer el ritmo de la visita, para poder detenerme a mi gusto y sin apuro.

Un señor preguntaba a viva voz: ¿Miró es argentino? ¿Vive?… Le pedí su opinión sobre lo que veía y respondió que parecía desprolijo, como que estaba apurado para pintar, hablamos de la gestualidad del trazo, de la libertad expresiva… pero creo que no lo convencí.

La reacción de los niños frente a las esculturas fue una delicia, no sólo jugaban a encontrar personajes sino que redoblaban la apuesta y descubrían los elementos usados por el artista, alguien dijo es una señora-tenedor y otro encontró un duende con panza de sartén.

En la sala contigua, dos señoras observaban estáticas y con la cabeza algo inclinada, una obra titulada Paisaje, un gran lienzo blanco con una estrella en la parte superior derecha, una línea delgada negra, dos puntos a los lados y una pequeña marca roja en el centro.
Creo que esperaban que los signos se movieran revelándoles el paisaje que no atinaban a ver. Juro que no me animé a preguntarles nada.

Un grupo de chicas adolescentes no quisieron hablar, estaban impacientes, como esperando que algo más pasara, no se detenían frente a las obras, sólo las miraban al pasar.

Un párrafo aparte merece la obra “Mujer, Pájaro, Estrella” óleo sobre lienzo, homenaje a Pablo Picasso, que estaba ubicada estratégicamente, como dominando la muestra y curiosamente fue la única que nadie miró, todos se sacaban fotos con ella, en grupos, en parejas, con niños, sin niños, pero nadie se detuvo a observarla. Una señorita manifestó que se tomaba fotos allí porque era “el cuadro más conocido” y rápidamente dejó de prestarme atención para chequear si sus selfies habían salido bonitas.

En una pequeña salita estaban proyectando un video del artista en pleno trabajo pero no pude acceder a verlo completo porque el lugar era pequeño y estaba abarrotado de gente. Avancé entonces para espiar el taller infantil y descubrí un mundo en plena ebullición creativa, en las paredes se exhibían trabajos de dibujo, en el piso habían muchas piezas desparramadas y otras ensambladas a modo de esculturas y en una pared, sobre un gran lienzo se proyectaba una obra de Miró para que los niños copiaran las imágenes y luego las intervinieran con pintura.

Final del recorrido, al que se llega sin aliento, donde se movilizan muchas sensaciones. Si quieren entonces hacer la experiencia de mirar les recomiendo que despierten a su niño interior y dejen que él los guíe, sólo así van a poder apreciar esta fantástica muestra en toda su dimensión.

Por Aicia Malerba (Especial para El lobo Estepario)

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