La Fundación Dalí calificó de “violenta” la exhumación del cuerpo del pintor y amenazó con acciones legales

Del cadáver de Salvador Dalí, el pintor surrealista español, tomaron muestras de ADN para resolver la demanda de paternidad presentada por una mujer de 62 años que asegura ser su hija.

Tras concluir la exhumación del cadáver de Salvador Dalí, los representantes de la fundación que gestiona el legado del pintor catalán amenazaron con emprender acciones legales si la prueba de paternidad que originó la polémica medida no le da la razón a la demandante.

“La resolución judicial que acordó la exhumación no está motivada y ni tiene ningún fundamento”, remarcó el gerente de la Fundación Gala Salvador Dalí, Joan Manuel Sevillano, en conferencia de prensa apenas unas horas después de que los restos del artista fueran desenterrados y vueltos a sepultar el Teatro-Museo Dalí, en Figueras, Girona.
La Fundación Gala-Dalí dejó claro su malestar por la exhumación, al calificarla de “acto de violencia” e “invasivo”, y advirtió que se reserva el derecho a emprender acciones legales tanto contra la demandante, Pilar Abel Martínez, quien dice ser hija del pintor, como contra el juzgado de Instrucción número 11 de Madrid, que ordenó la prueba de ADN.
“No hay ningún indicio de que la pretensión de la demandante tenga algún fundamento, ya que lo único que ha aportado es una manifestación notarial de una señora que dice ser amiga de la madre, afirmando que ésta le dijo que el padre de su hija era Salvador Dalí”, indicó Sevillano.
Por su parte, el abogado de la fundación, Albert Segura, apuntó que al tratarse de “un acto tan agresivo contra la memoria de un difunto sin que haya indicios suficientes”, reclamarán “un error judicial para ver si hay posibilidad de obtener una compensación patrimonial por parte del Ministerio de Justicia”.

Dalí 2
A pesar del rechazo a todo el procedimiento y su total “disconformidad”, el secretario de la fundación, Lluís Peñuelas, explicó algunos detalles de la exhumación como que la apertura de la ataúd se produjo a las 22.20 horas y cerró a las 23.40 horas (5 horas menos en Argentina), debido a la dificultad que supuso la extracción de la capa de zinc que cubre el féretro.
“La losa fue levantada con dos vigas y poleas. Así se accedió al interior de la tumba. El ataúd estaba en perfectas condiciones. Se levantó a superficie sin incidentes y se movió a la zona de forenses”, indicó.
Los expertos forenses sacaron “uñas, pelos, varios dientes y dos huesos del pintor”, que después de realizarse el test de comparación con el ADN de Pilar Abel, se exige que se devuelvan para preservar la “integridad” del cadáver de Dalí, lo que supondría volver a abrir la tumba.
“El bigote de Dalí preservaba su clásica postura de las diez y diez, en la posición de las agujas del reloj”, detalló Lluís Peñuelas, consultado sobre esta cuestión característica del pintor.
Todo el proceso de exhumación llevado a cabo en el interior del Teatro-Museo de Figueras duró en total cuatro horas, algo menos de lo previsto, y estuvieron presentes las personas que asistieron al entierro de Dalí en 1989, entre ellos su embalsamador, Narcís Bardalet.
Los responsables de la Fundación Gala-Dalí insistieron en que la exhumación fue un proceso “incómodo” y supuso un “daño moral” para el legado del pintor y una “falta de respeto”.
De ahí que la fundación “se reserva las acciones que puedan corresponderle para exigir las responsabilidades que se hayan generado como consecuencia de los importantes perjuicios y costes que esta exhumación le ha ocasionado”.
Ante esta amenaza, el abogado de Pilar Abel, Enrique Blanquez, quien también estuvo presente en la exhumación, admitió que las muestras extraídas pueden no ser válidas pero confía en que sí lo sean.
“Los forenses toman las muestras pero no llegan a valorar si es suficiente. Me dijeron que hoy en día los laboratorios hacen maravillas, pero no se puede garantizar”, dijo en declaraciones a la prensa tras abandonar el museo.

La inédita prueba de ADN a Salvador Dalí fue autorizada por la jueza madrileña María del Mar Crespo, la primera que escuchó y dio lugar al reclamo de Pilar Abel, quien desde hace una década batalla en la Justicia para demostrar que es hija biológica del genio del surrealismo.
Tanto el Estado español, heredero legal del patrimonio de Dalí, como la Fundación Gala-Dalí, que gestiona su obra universal, se opusieron en todo momento a la exhumación y propusieron, como recordaron hoy, que antes de proceder a una acción de este tipo, se comprara el ADN de Abel con el de su padre legal, ya fallecido, o el de su hermano.
Sin embargo, la jueza no admitió el recurso presentado, con lo que la exhumación se concretó.
Los resultados del test de paternidad se esperan para principios de septiembre, antes de la fecha fijada para el juicio de paternidad, el 18 de ese mismo mes.
Pilar Abel insiste en que lo único que pretende con su demanda es saber la verdad y demostrar su filiación con Dalí, pero de confirmarse que es hija del pintor podría reclamar el 25% de su herencia, indicó el abogado de la fundación.
La mujer asegura que es fruto de una relación romántica que su madre Antonia mantuvo con Dalí cuando tenía 25 años y trabajaba en Cadaqués como empleada de una familia adinerada amiga del pintor, quien se instaló allí en los años 50 junto con su pareja, Gala.
Cuando era una niña de ocho años, su abuela paterna le confesó que no era hija de su propio hijo si no de un “pintor muy importante, Salvador Dalí”, relató Pilar.
Su madre, que está muy enferma, le confirmó esta historia, al igual que otras personas de su entorno. Además, ella está convencida de que Dalí sabía de su existencia y la quería. Según contó, cuando era muy joven ambos solían caminar juntos e intercambiaban miradas, sin hablarse, por las ramblas de Figueras.

Dalí 3
La cripta del pintor se abrió por primera vez desde su muerte, hace 28 años, luego de que la justicia española rechazó el recurso de la fundación y museo Gala-Salvador Dalí, de la ciudad de Figueres, por el cual pidieron retrasar la exhumación por considerar “prácticamente imposible” cumplir el plazo.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña indicó que los expertos forenses iniciaron sus labores a partir de las 20, hora local (las 15 en la Argentina), una vez que cerró el Teatro-Museo Dalí, en la localidad de Figueres, Girona, donde reposan los restos embalsamados del pintor.

Los trabajos se hicieron a puerta cerrada y los médicos forenses se limitaron a tomar una muestra de material biológico en el mismo sitio donde está enterrado.

La fundación Dalí obliga a guardar silencio a los operarios y expertos sobre el estado del cuerpo.

La cripta, situada bajo la cúpula del Teatro-Museo Dalí, está catalogada como Bien Cultural de Interés Nacional y cualquier acción sobre ella requiere un procedimiento especial.

La exhumación, ordenada el 26 de junio por una jueza de Madrid a raíz de una demanda presentada hace dos años por Pilar Abel, una astróloga y tarotista que sostiene desde 2007 que es fruto de una relación secreta mantenida por su madre con el pintor, al que habría conocido cuando ella, que por entonces tenía 25 años, trabajaba como sirvienta en Cadaqués, el idílico pueblo catalán que frecuentaba el artista.

Pilar Abel
La prueba de ADN -necesaria ante la falta de otros restos biológicos o personales- podría ser clave en el juicio sobre la supuesta paternidad de Dalí, previsto para el 18 de septiembre.

La exhumación la llevaron a cabo dos peritos forenses y un técnico del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Cataluña (IMLCFC), cuya directora, Aina Estarellas, explicó que en este tipo de casos en los que el cadáver está embalsamado, el proceso de obtención de ADN puede ser más complicado a causa del formol que se utiliza, afecta el estado de los dientes.

“Se extraen muestras de médula ósea procedente de huesos largos, como tibia y fémur, para que el ADN se mantenga estable”, dijo la médica forense en declaraciones a la prensa local.

Pilar Abel, la mujer de 62 años que asegura ser la hija de Salvador Dalí, interpuso la demanda de paternidad que motivó la polémica exhumación.

“Tengo sentimientos, imagínate cómo estaría si estuviese allí si ahora ya estoy derrumbada”, manifestó Abel.

El pasado 11 de julio, Abel se sometió a una prueba de ADN en el marco del proceso que determinará si es hija biológica del artista catalán, como intenta probar ante la Justicia desde hace una década.

Su caso dio un vuelco impensable cuando la jueza madrileña María del Mar Crespo ordenó la exhumación del cadáver de Dalí para extraer una prueba de ADN.
“Esta vez se sabrá la verdad, estoy segura”, confió Abel a Télam tras extraerse su propia muestra de ADN en Madrid.

“Es necesaria la prueba biológica de investigación de la paternidad de Maria Pilar Abel Martínez respecto de D. Salvador Dalí Domenech”, al “no existir restos biológicos ni objetos personales sobre los cuales practicar la prueba por el Instituto Nacional de Toxicología”, explicó la magistrada que lleva el procedimiento.

La Fundación Gala-Dalí, que gestiona el patrimonio universal del artista, se opuso a la decisión y solicitó por medio de un recurso que las muestras de ADN de Pilar sean contrastadas con las de su propio hermano para evitar la exhumación.

Sin embargo, el abogado de Abel, Enrique Blánquez, argumentó que esa medida “no sería concluyente”.

Dalí 4
Por más “surrealista” que resulte ahora todo el proceso, tal como lo calificó el forense que embalsamó a Dalí, la prueba de ADN, cuyos resultados previsiblemente se conocerán dentro de un plazo de dos meses, será lo único concluyente respecto al proceso iniciado por Pilar, quien aportó indicios convincentes a la jueza madrileña.

De acuerdo con su propio relato, Pilar es fruto de una relación romántica que su madre Antonia mantuvo con Dalí cuando tenía 25 años y trabajaba en Cadaqués como empleada de una familia adinerada amiga del pintor, quien se instaló allí en los años 50 junto con su pareja, Gala.

Fue su abuela la que un día le contó a Pilar el secreto que, según dijo, “guarda en el corazón desde los ocho años”.

La mujer, conocida por haber trabajado durante algunos años como vidente en un canal de televisión de Girona, asegura tener muchas cosas en común con Dalí, como algunos rasgos físicos, el amor por la pintura, una excéntrica personalidad y el esoterismo.

Pilar asegura que el excéntrico y narcisista pintor catalán, quien públicamente siempre dijo que no tenía ninguna intención en dejar descendencia, sabía de su existencia y la quería “a su manera”, a pesar de que nunca cruzaron palabra.

“Creo que él sabía que yo existía porque cuando era joven trabajaba con un procurador y al salir me lo encontraba en la rambla de Figueras, y los dos caminábamos hacia el mismo lado, nunca cruzábamos palabras, pero sí miradas”, sostuvo, recordando los momentos de complicidad que mantuvo con el gran artista que presuntamente era su padre.

La mujer remarcó que su demanda judicial está motivada exclusivamente por los sentimientos, por la necesidad de poder demostrar que dice la verdad.

No obstante, en el caso de que se demuestre que es hija de Dalí, a Pilar le corresponde una cuarta parte del total de su herencia, dijo su abogado.

Por decisión del propio Dalí, el Estado español se hizo con su legado, cuyo valor se desconoce, aunque en 2011 una obra suya fue vendida en 15.9 millones de euros.

El polifacético Dalí es considerado uno de los artistas más importantes del siglo XX.

Entre sus obras más destacadas figuran “El gran masturbador” (1929), “La persistencia de la memoria” (1931), “La metamorfosis de Narciso” (1937), “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar “(1944), “Cristo de San Juan de la Cruz” (1951), entre otras.

Nota Diario de cultura

Compartir

Autor