La madera cobrando una segunda vida

Tallando desde el corazón. La madera es un material muy noble y mayormente nos conecta con nuestra infancia. El escritor inglés John Ruskin señaló que “la escultura no consiste en el simple labrado de la forma de una cosa, sino el labrado de su efecto”. Y es así como la artista piquense Gabriela López plasma en cualquier material lo que previamente pasa por su corazón. Una obra suya, titulada Celadores, fue seleccionada para la edición número 106 del Salón Nacional de Artes Visuales, repitiendo lo sucedido en 2015, luego de que uno de sus trabajos perteneciente a la serie Las niñas resultara elegido.
La madera cobrando una segunda vida. En esta obra de López está encarnada la más pura humanidad que denota una profunda observación del ser. “Puedo decir que si bien es un trabajo figurativo, no es, en este caso, la figura humana la protagonista. Es posiblemente “lo humano” el tema. Y si tengo que “ayudarlos” a mirar mi trabajo, lo que puedo contar es que una de las cosas que más me conmueve es ver que los humanos pasamos de la más profunda ternura a la más temible bestialidad y que ambas cosas son parte de nuestro ser. Conviven momentos de extrema generosidad, de clara esperanza, con momentos de un pesimismo desmedido, de un egoísmo tan inmenso que nos lleva al abandono o a la autosatisfacción inmediata y a cualquier precio. Hace poco escuché a una amiga decir (haciendo referencia a nuestros problemas en la escuela): “Los chicos necesitan historias que terminen bien, no historias lindas, historias difíciles, de esfuerzo, pero con final feliz. ¿Quién les cuida la esperanza a los niños?”, señaló López, entrevistada por Lobo Estepario.
La disciplina escultura será inaugurada el 22 de agosto y la muestra permanecerá abierta en el Palais de Glace hasta el 24 de septiembre. La artista plástica piquense será uno de los dos exponentes pampeanos en esta edición, compartiendo la experiencia con el santarroseño Lihué Pumilla. Las dos obras fueron seleccionadas para el Salón que nació en 1911 y desde 1932 viene realizándose en el famoso palacio ubicado en la calle Posadas 1725, en el barrio de Recoleta. Pintura, dibujo, escultura, fotografía, grabado, cerámica, arte textil y nuevos soportes e instalaciones son las disciplinas que integran el concurso.
El jurado en Escultura estuvo integrado por Mónica Canzio, Patricia Hakim, Ricardo Longhini, Oscar Stáffora y Mariana Del Val. El Gran Premio Adquisición fue para Juan Pablo Marturano por su obra S/T de la serie Pliegues y plegarias, 2017 (talla directa en granito rojo), y el Primer Premio Adquisición correspondió a Fabián Bercic, autor de Meteora de la serie Meteora Nº 3 de 3+1AP, 2016 (carpintería, ensamble, madera, resina poliester, fibra de vidrio, bronce). El Segundo Premio lo recibió Pablo Dompé por Butucai, 2017 (talla directa en mármol calacatta) y el Tercer Premio lo mereció Miguel Harte, por De un lado al otro, 2016 (técnica mixta).
La vitalidad de la madera como material orgánico. Con su encanto. El Ídolo de Shigir, por ejemplo, un objeto de culto del Mesolítico, fue hallado en 1890 en una turbera de Shigir, a unos 100 kilómetros al norte de Ekaterimburgo, en la periferia de Siberia. De boca redonda y rostro inquietante, medía unos 5,3 metros de altura cuando fue hallado, pero se fragmentó debido a su pobre estado de conservación y en la actualidad mide unos 2,5 metros de altura. Hace poco tiempo, un equipo de investigadores rusos y alemanes realizó una datación por radiocarbono que permitió fechar el ídolo con métodos fiables. El resultado fue extraordinario: la datación reveló que la escultura tiene unos 11.000 años de antigüedad y que fue hecha justo al comienzo del Holoceno. Probando que el Ídolo de Shigir es la escultura de madera más antigua del mundo y la clave para comprender el arte temprano de Eurasia.
En su faceta de artista vinculada con desafíos, el reto aceptado por López de mantenerla viva a través de un hábil manejo de la superficie. Como en cada obra que ha venido exponiendo en los últimos tiempos, posee una gran carga de sensaciones y expresividades que vuelven vulnerable el material rígido y firme con que fue realizado. Sensibilidad hecha escultura. “En esta edición me presento con un grupo escultórico. Consta de cuatro partes y técnicamente podemos decir que es una talla y ensamble en madera de caldén. Con respecto al Salón en sí puedo decir es que es una instancia de participación que me interesa mucho. Es una muestra colectiva en la que se pueden ver alrededor de cuarenta esculturas de diferentes personas. Todas han sido hechas en los dos últimos años y son de los más variados estilos, técnicas y materiales. Es una de esas muestras a las que a mí me gusta ir como espectadora, así que en este caso estoy feliz de poder participar”, concluyó López.

Fotografía: Pablo Rivero Maldonado.

Compartir

Autor

Raúl Bertone