La música satisfaciendo necesidades

Aristóteles enseñó que la música afecta el alma y la describe como una fuerza que purifica las emociones. A él se debe la teoría del Ethos, una palabra griega que puede ser traducida como la música que provoca los diferentes estados de ánimo. Pero también promueve el aprendizaje, facilita las relaciones, las expresiones. Y lo hace a través de un método denominado musicoterapia, que satisface las necesidades tanto emocionales como físicas, abriendo la puerta a un beneficioso desarrollo cognitivo. La terapia musical se remonta a los tiempos bíblicos, cuando David tocaba el arpa para librar al rey Saúl de un mal espíritu. Y existe a su vez la concepción filosófica nacida de los hindúes y los persas sobre el origen del cosmos, que refiere que el universo fue creado por una sustancia acústica.
Por estos días comenzó a circular por las diferentes redes sociales un video protagonizado por alumnos asistentes al Centro Educativo y Terapéutico Fundación De tu mano, como parte de un proyecto pensado por la musicoterapeuta Fabiana Silva, y elaborado conjuntamente con los restantes docentes que trabajan en el CET. Editado por Rodrigo Ayora, se hizo hincapié en esa búsqueda permanente de sentirse realizados, uniendo diferentes expresiones artísticas para conjugar sensaciones a través de la canción Sube, sube, sube, perteneciente a Víctor Heredia. La celebración del Día de la Bandera significó un motivo más que valedero para emprender el desafío.
“No solamente se habló de música sino que se transportó a la historia, qué pasó un 20 de junio, quién fue el creador de la bandera, por qué se la creó…Luego salimos y miramos el cielo, conocimos los colores, hablamos de ellos, los llevamos al papel, al pincel, a la témpera o a los acrílicos, llevamos el movimiento a la parte plástica. Y comenzamos a tratar también sobre el lenguaje de señas, que hay otras personas que no pueden escuchar o no pueden hablar, que pueden leer los labios, que hay distintas formas de comunicarnos”, contó Silva, encargada del área de musicoterapia en el establecimiento que dirige Andrea Alvarez.
Los protagonistas del video fueron Michela Castro, Facundo Cupa, Mateo Funes, Mauricio Bajo, Alejandro Bello, Soledad Becerra, Vanina Pellegrino, Camila Ruiz, Nicolás Gale, Giuliana Rekofski, Leonela Conte, Victoria Zapata, Agustín Clavero, Guadalupe Gaitán, Evelín Miranda, Cristina Fogel, Juan Acevedo, Carmelo Pacheco, Rocío Cirica, Elizabeth Cisneros, Romina Bajo, Nahuel Cazenave y Gastón Tkachuk. Todos ellos interrelacionando con la música desde técnicas de instrumentos, movimientos, creatividad o danza, abriendo así la puerta a movilizar energía emocional estancada.
“Hay una interacción de todas las actividades, tenemos historia, música, plástica, comunicación. Cuando Andrea (Alvarez) lanzó la idea del video, fue muy lindo porque a ellos les generó esa expectativa del poder hacer. Fue maravilloso, algo que los incentivó. Recordaron, sin necesidad de escribirlo en un papelito para que lo llevaran a sus casas, que tenían que traer la camiseta, que íbamos a pintarnos, que íbamos a filmar y ver todos juntos el trabajo terminado. Fuimos disfrutando el proceso hasta llegar al resultado, que lo celebramos publicándolo en Youtube. La intención fue que ellos se sintieran realizados y el hecho de subirlo a Youtube provocó que también se hablara de tecnología, de cómo se puede utilizar para editar y demás. El poder maravilloso del arte en todas sus formas, arte que expande y no se fija en las limitaciones, todo lo contrario, te lleva a las posibilidades infinitas”, agregó Silva durante la charla con El Lobo Estepario.

– ¿Cómo se articula una actividad que tiene la posibilidad de contar con tantos beneficios, desde aumentar la expresión, mejorar la percepción o favorecer el desarrollo emocional?
– La intencionalidad principal no es enseñar música a las personas con las que uno trata, sino a través de los elementos sonoros y de los componentes de la música ir creando una interacción con el otro, primeramente afectiva, para luego poder abrir canales de comunicación, que generalmente son no verbales y pasan luego a ser verbales a través del ritmo, de la melodía, de los silencios o las pausas. A través de las sonoridades diversas con elementos e instrumentos, con la propia percusión corporal. Se logra primeramente generar en el otro una idea de algo de intencionalidad, de querer hacer, y entonces desde eso va provocando y va produciendo en el otro abrir conmigo una forma de interacción comunicativa, con su entorno, con sus pares, ampliando el ámbito. En esta especialidad que te menciono es específicamente la de discapacidad, pero con un menor nivel de trabajo también la musicoterapia es muy efectiva para las personas mayores que padecen depresión, ansiedad, miedos, elevada presión arterial. Los efectos que tiene son maravillosos y por mas mínimo que sea lo que provoca en el otro, ya hay una punta para tomar de un hilo que comienza a transitar luego por todo el interior del individuo. Por ejemplo, es un ordenador rítmico muy importante para personas con autismo.

– Y donde seguramente una mirada o un gesto pueden dar muchas claves al profesional que trabaja para crear nuevos lazos…
– Exactamente, se busca mucho el contacto afectivo, la mirada, la sonrisa, la expresión corporal. Algo que hablamos siempre con los chicos, y ellos lo tienen muy claro, es que todos tienen los mismos derechos y las mismas responsabilidades, que soy diferente en mi aspecto físico pero que no soy diferente en mi ser. Hay personas que tal vez no pueden mover una mano, sus dedos están rígidos, pero cuando empieza el trabajo en la música, el trabajo rítmico, tal vez la persona movió solamente una falange del dedo y desde eso va a comenzar a ser transportado, con sus posibilidades, el movimiento por todo su ser. Hace dos años que estoy trabajando con ellos, un proceso donde primeramente la persona logra tener la percepción corporal, saber donde está parada, donde está su entorno, lo que es como persona, y a partir de eso empieza un trabajo intenso y muy lindo. Soy una agradecida del espacio que me dio Andrea y la confianza que tiene en mi tarea afrontada junto al grupo de adolescentes adultos con discapacidad que se fue armando. Actualmente viajo a Buenos Aires para una formación que se llama danzaterapia, asisto a las clases que dicta María Fux, y también concurro a seminarios de pedagogía en danza integradora para personas con discapacidad que se dictan en el IUNA. La música, la danza, la plástica, todos son elementos fundamentales que generan en el otro una intencionalidad de hacer.

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Autor

Raúl Bertone