«La paciencia china, la madera disponible y el teletrabajo conformaron un muro donde ir colgando el excesivo tiempo disponible»

«Cuando Tano Bertone me invitó a participar, caí en cuenta de que no había analizado lo que esta cuarentena había preparado para mí. Hasta ahora, solo había reflexionado en: ¡lo hicieron finalmente!…¡hicieron cagar al mundo!, y daba gracias para mis adentros, que vivía en La Pampa, que cualquier cosa me rajaba para el campo… cuchillo, paquete de sal, soga, agua, una frazada y demás petates para la supervivencia, ya que suponía que por suerte esta pandemia no había atacado a los bichos de la zona y con un poco de suerte, si me las rebuscaba, hasta podía encontrarme con Gilgamesh el inmortal, a quien le pediría la receta para el aguante eterno. Pero no. Solo atiné a sumergirme en mi taller para comenzar a tallar un trabajo que con paciencia china (un chiste) me llevó unos 50 días, y suerte que me metí en el taller, porque el truco de sobrevivir en La Pampa es encontrar agua, y de eso bien sabemos que aquí no hay y que si hay, es salmuera pa’ un asau. Además, a poco de transcurridos los días, el teletrabajo me trajo a la realidad de un aislamiento social preventivo obligatorio. Por suerte la paciencia china, la madera disponible y el teletrabajo conformaron un muro donde ir colgando el excesivo tiempo disponible que se empeñaba en transcurrir como río de dulce de leche. ¡Y que no se te vaya a ocurrir meterte a escuchar radio, mirar televisión o revisar las redes sociales! porque te estaba esperando un pasticho de «quédate en tu casa», montón de “tutoriales” de cualquier boludez y las palabras Covid y cuarentena repetidas hasta el cansancio. Cuando estaba a punto de claudicar por la avasalladora fuerza de las paredes…ring!… la llamada de un amigo, luego la llamada de otro, luego algunes colegas y de pronto el gran secreto (al menos para mí): concentrarse en los afectos, rememorar los mejores momentos y con ese abrigo ponerme a laburar como lo había hecho toda la vida…solo. Porque un artista, finalmente, está creativamente solo, encuarentenado con la esperanza de la construcción de una nueva obra».

Gustavo Gaggero

Nació en Santa Rosa, en 1960. Estudió con los profesores Hugo De Marziani (Composición en pintura), Isabel López (Escultura en acrílico), Alberto Del Monte (Análisis de obra), Susana Ferreiro (Creatividad en el arte), Gustavo Greguoli y Héctor Destefanis (Estructura del color). Dedicado a la escultura, la cerámica y la pintura, participó en importantes salones y recibió menciones especiales y premios a lo largo de su carrera, como el 1° Premio de Escultura del Salón Pampeano de Artes Plásticas (1987, 1991 y 1993); 1° Premio en la Sección Mural del Salón Pampeano de Cerámica (1999 y 2002); 1° Premio Salón de Pequeño Formato de General Pico (2005); 1° Premio de Escultura en el Salón Nacional Bancario (1989); Mención de Honor Senador Domingo Faustino Sarmiento del Senado de la Nación (2017). Además participó en más de 40 exposiciones colectivas e individuales con pinturas, dibujos y esculturas, en nuestro país y en el exterior, como Suecia y Polonia. Intervino en el 1° Concurso de Escultura en Nieve, realizado en Ushuaia (1996). Hizo emplazamientos de obra sobre Avenida San Martín y en la plazoleta Día Internacional de la Mujer, de Santa Rosa, en 1995 y 2001, respectivamente; de escultura en Av.San Martín Oeste y J.González (2011); en Av.San Martín Oeste y Villegas (2013); y en el Jardín Botánico de Toay (2014). Presidió el Centro Pampeano de Artistas Plásticos y fue Instructor de diseño de artesanos en piedra, en Río Negro (2003/2005).

Obra realizada en el 1° Concurso de Escultura en Nieve, en Ushuaia (1996).

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Autor

Raúl Bertone