La pulsión de lo prohibido

El teatro hechiza con todo ese ritual en un reducto donde se sociabilizan las relaciones humanas. Donde una puesta en escena puede transportar a lugares y personajes haciendo pensar, reflexionar, imaginar y soñar. Basada en los textos de la canadiense Carole Fréchette y bajo la dirección de Estela Pacheco, este fin de semana volvió a escena La pequeña habitación al final de la escalera, cuyo estreno aquí se produjo en el mes de mayo pasado y se mantuvo en cartelera hasta septiembre. Anoche hubo función y hoy se repetirá desde las 21:30 horas en Ruido y Nueces, espacio cultural ubicado en calles 14 y 17.
La pequeña habitación al final de la escalera es una obra cuya protagonista inicia su propia búsqueda a partir de su boda, momento en que los clichés parecen cumplirse: una madre que no alcanzó lo que quería y proyecta sus deseos en la hija. Un novio mayor, adinerado, y una hermana que en apariencia le envidia la suerte. De alguna forma nos habla de esa necesidad que en algún momento de la existencia tenemos los seres humanos de trascender el área de confort para buscar algo que no tiene una explicación racional.
Producida por el Grupo Casiopea, actúan Paula Gette, Analía Serna, Lorena Allemandi, Alicia Datri y Juan Penna. La iluminación y el sonido está a cargo de Sebastián Pereyra Viola, la escenografía pertenece a María Celia Verlini y el vestuario es de Ana Pechín. Las reservas se pueden realizar llamando a los números telefónicos 2302-638439 y 576787. Habrá 2×1 para estudiantes y jubilados.

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Autor

Raúl Bertone