La vinculación de lo divino y lo humano

La religiosidad popular tiene su máxima representación en las creencias, los ritos y una serie de expresiones, parte de un sistema de valores simbólicos. El ruso Máximo Gorki escribió desde el momento en que un hombre se presta a dar su libertad y su vida por su creencia es que sus sentimientos son sinceros. Las imágenes y figuras juegan un papel importante en el devocionario de un pueblo. En su honor se realizan las más diversas manifestaciones, convirtiéndose en el espejo a través del cual los creyentes expresan su fe.
De eso trata la muestra de la artista plástica piquense María José Pérez, quien expone en MEdANo Cuestión de fe, una serie de pinturas, objetos y un video instalación que interrogan y plantean diferentes miradas de la fe, procurando de esa manera respuestas. En todo tipo de creencia converge una fuente de valores producto de la sabiduría popular y la vinculación de lo divino y lo humano. Es como la respuesta a la sobrevivencia que el propio ser humano recrea y crea, no sólo es un proceso de espiritualidad sino también una respuesta de identidad, de resistencia. El proceso creador del propio pueblo en un sincretismo que implica ancestros y raíces. Quienes respetuosamente ante sus diferentes altares transforman ese momento en una instancia sagrada, cargada de simbolismos y significados.
La propia artista dejó expresado su pensamiento en un sector de la sala. “Pinturas y objetos que representan algunas de las tantas miradas que las personas tenemos de la fe. La idea surgió hace tiempo, cuando comenzaron a llamarme la atención las diferentes manifestaciones de la creencia popular en los paisajes más disímiles: una cruz en medio de la nada, una virgen en la entrada de un campo, un altar en el camino, una ofrenda en una calle alejada, una procesión, etc. Desde entonces me interesé y algunas veces fui parte, intentando al mismo tiempo preguntarme e imaginarme qué es lo que provoca en cada una de esas personas la necesidad de expresarse de ese modo. ¿Qué se quiere conseguir? ¿Hay algo que demostrar? ¿Todos están convencidos? ¿Cuántos participan por simple curiosidad? Mi obra parte de la procura de respuestas. Así comencé a trabajar en distintos formatos mi percepción de la fe, inspirándome en las diferentes manifestaciones de otras personas. Para completar esta obra, invité a diez personas con distintas miradas, que expresaron su idea, su creencia enriqueciendo el concepto FE. Será el espectador quien tendrá que descubrir esas miradas. La de un niño, de un adolescente, de un adulto, de un mayor, un religioso, un agnóstico, un ateo…Y porque no la de uno mismo”.
Neco Pérez nació en General Pico, y aquí cursó sus estudios primarios y secundarios. Hizo la carrera de Bellas Artes en Santa Rosa, y una vez concretado el regreso a nuestra ciudad, continuó con el Profesorado en Artes Visuales. Ha trabajado siempre en escuelas y brindado clases particulares de arte a chicos de diferentes edades. Actualmente dicta sus conocimientos en Ruido y Nueces, espacio que lleva adelante junto a Estela Pacheco y Alicia Datri. Y mientras formaliza todos los días su pasión en el taller que posee en su casa, cada tanto expone sus trabajos, como sucedió en el Centro Cultural Borges, Galería Cinco Artes o en la Galeria Decastelli -situada en el barrio de San Telmo-, todas de Buenos Aires, o en el Museo Verde de Santa Rosa. Participó en varios salones de pintura, y en la última edición del Ciudad de General Pico su obra mereció el tercer premio Artistas Piquenses.

Cuestión de fe: “Reúne el trabajo de hace un tiempo, siempre me motivó el paisaje, la inmensidad de los cielos y de los campos, el descubrir los colores que tenemos, y de repente empecé a hacer foco en estas manifestaciones de fe que la gente hace, estas intervenciones en el paisaje. Un pequeño altar, una cruz, una botella de agua, una mesa con alimentos, o simplemente ver a un grupo de personas que camina por una calle. Me llamó la atención y tomé registro con fotografías. Así empiezo a trabajar, a pintar estos paisajes desde la abstracción pero aparecían elementos que irrumpían, que tenían que ver con la ofrenda. Mi intención era dejar eso plasmado y a la vez tuve la necesidad de empezar a hacer caras, sentía que las caras transmitían este testimonio de emociones, sentimientos, sensaciones. Y después de estas caras surgieron objetos o esculturas que representan un poco el común de la gente, de un pueblo, que tiene sus preocupaciones, sus objetivos, su creencia. Me jugué un poco con esa idea. Sentía que tenia que enriquecer esta mirada de la fe, tenía las fotografías y quería saber un poco más, qué le pasaba al resto. Yo decía “todos tenemos fe” pero algunos tienen fe religiosa, otros en uno mismo, o en la naturaleza, me quedaba eso en el aire. Fue entonces que junté testimonios, grabando a personas que me contaron el significado de la fe para ellos y qué pasaba a la hora de aferrarse a algo. Con las fotografías y los testimonios realicé el audiovisual. A la vez hice hacer diez cajitas iguales pintadas de blanco y diez personas de diferentes edades y creencias representaron ahí su concepto de fe. Estas diez personas no tenían nada que ver con el arte entonces fue como que les asustaba un poco la idea, entonces les di la libertad de que rayaran pegaran, pintaran, rompieran. Y salieron cosas muy buenas. Otra cosa que me movilizó con esta segunda versión de Cuestion de fe, fue que tenía ganas de que la muestra tuviera su música, un amigo me dijo que la haría junto a Daniel Sosa y entre los dos armaron un tema muy lindo. Fue así que Daniel estuvo con nosotros desde su música, generando un clima especial en la inauguración de la muestra”.

La escena actual: “Existe una movida artística interesante en la ciudad, hay mucha gente que hace cosas que atraen. Por ahí cada uno está metido en su trabajo y en ese sentido considero que nos tendríamos que agrupar más para hacer proyectos un poco más grandes, estaría bueno. Todo es cuestión de proponerlo. Y no solo ocurre desde el ámbito de las artes visuales o plásticas, sino también sucede con el teatro, la música o la literatura. En Ruido y Nueces generamos un espacio que es utilizado casi todos los fines de semana para realizar alguna obra de teatro o exposiciones de pintura. En Santa Rosa existen más espacios para mostrar y me parece que eso también está genial, como que se tienen otras opciones. Pienso que acá nos está faltando tener el hábito de concurrir a las muestras, visitarlas y recorrerlas”.

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Autor

Raúl Bertone