La voz de Los Chalchaleros

El folclore argentino perdió el viernes a una referencia ineludible. El fallecimiento de Juan Carlos Saravia, histórico líder de Los Chalchaleros, produjo lógica tristeza en la escena de la música nacional. Había nacido en Salta el 14 de mayo de 1930 y con el conjunto creado en 1948 junto a su primo Aldo Saravia, Víctor Zambrano y Carlos Franco Sosa, forjaron un sonido y un estilo que en ese momento resultó novedoso y original. El debut del cuarteto tuvo lugar el 16 de junio, en el Teatro Alberdi, y la primera canción cantada en público fue Zamba del grillo. Un formato musical que no existía hasta entonces: tres guitarras y un bombo.

El primer éxito de Los Chalchaleros fue Lloraré, incorporando con el paso del tiempo temas que se transformarían en clásicos como El cocherito, El arriero, La López Pereyra, Yo vendo unos ojos negros o la Zamba de Vargas. El grupo se disolvió en 2002 y a lo largo de 54 años de trayectoria tuvo diez integrantes: Juan Carlos Saravia, Aldo Saravia, Víctor Zambrano, Pelusa Sosa, José Antonio Chango Saravia Toledo, Ricardo Dicky Dávalos, Ernesto Cabeza, Eduardo Polo Román, Francisco Pancho Figueroa y Facundo Saravia.

«Cuando tuvimos éxito muchos vieron el filón comercial y todos los grupos aparecían con tres guitarras y un bombo, pensando que era la fórmula mágica. Pero lo que no sabían es que nosotros aparecimos con esa formación porque ninguno sabía tocar bien ningún instrumento. Zambrano vio un bombo por ahí y dijo: «Yo toco el bombo». Yo sabía dos tonos con la guitarra y el Cuchi Leguizamón me empezó a enseñar dos tonos más, Do mayor y dominante. En ese contexto apareció el grupo, y nunca nadie pensó que iba a pasar lo que pasó», expresó Saravia en una entrevista.

El nombre chalchalero proviene de la denominación que en el norte argentino se da al zorzal, pájaro que se alimenta del chalchal, arbusto nativo de esa región. A lo largo de su carrera, Los Chalchaleros editaron cerca de 50 discos, popularizando estilos folclóricos argentinos como la zamba, la cueca, la chacarera, el gato o el chamamé. Su despedida de los escenarios fue un periplo de conciertos por todo el país. Saravia, el único que empezó con el grupo y fue parte del último, tenía 89 años.

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