«Las horas pasan según el reloj, pero en mi sentir el tiempo se detiene»

«Transitar por la cuarentena es un desafío constante para la convivencia, el amor y el equilibrio mental, me lleva por distintas sensaciones, Sentimientos y reflexiones. Vivo en un departamento junto a mi marido e hijos adolescentes, cuidándonos, repartiendo dentro de lo posible las tareas y respetando las normas a las que estamos sujetos. Preocupados por nuestros padres y mayores. Disfrutando las pequeñas cosas como un día soleado, la risa de mis hijos, el abrazo de mi marido, hablar todos los días con mis padres por teléfono o videollamadas cuando no apagan la cámara  tratando de poner el altavoz, escuchar música, bailar, cantar…Los horarios están flexibilizados, especialmente el horario de conciliar el sueño. Muchas series y películas para distraer la mente de las preocupaciones, para finalmente caer en los brazos de Orfeo. La CASA, así llamo a todas las tareas constantes que se repiten día a día, es un ancla, a la cual retraigo cuando dispongo de tiempo para ir a mi rincón, donde tengo un pequeño taller para poder crear desde casa también, el que adquirió mayor valor desde la cuarentena. Tengo algunos bastidores vírgenes esperándome, pinturas, pinceles, y una vista amplia y verde a una bella plaza. Agradezco tener este espacio, es mi pulmón, el arte ha sido siempre mi refugio desde que tengo memoria. Mientras estoy creando, escucho música, bailo y también disfruto de un gran silencio mental, que me brinda una inmensa paz interior; las horas pasan según el reloj, pero en mi sentir el tiempo se detiene…Comencé una obra de gran formato desde el comienzo de la cuarentena, a la que aterrizo casi diariamente por la tarde, como testimonio de esta etapa que estamos padeciendo. Así como las obras anteriores, amalgama el dibujo y la pintura en una representación abstracta, llena de grafismos y códigos que son parte de mi propio lenguaje. Originalmente sería una obra aireada, de paleta reducida y suave, pero ya tiene sus propias ideas. Hay días en los que me cuesta concentrarme, en los que la realidad, la ansiedad, el exceso de información me agobian; entonces busco regresar a mi centro, haciendo yoga y escuchando mantras. Ser artista es ser un poco ermitaño, reflexivo y también ser ambivalente. Si bien percibimos con mayor sensibilidad el mundo que nos rodea, nos abstraemos de él, lo denunciamos comprometiéndonos con nuestra obra, por medio de un trabajo de introspección. El soporte de nuestra obra es un espejo que no siempre muestra lo que queremos ver, pero aprendemos a aceptar y madurar juntos. La necesidad de aislamiento a puesto en jaque las relaciones (humanas, laborales, comerciales, sociales, culturales, etc), a movido el orden de las prioridades esenciales, nos dio una nueva oportunidad de re-conectarnos con nuestro ser, afectos,y amistades, dejando lo superficial apartado. Nos ha obligado a bajar las revoluciones aceleradas a las que estábamos acostumbrados a movernos, hemos quedado en pausa con muchas incertidumbres… Creó la necesidad de aprender nuevas herramientas para comunicarnos, nos obligó a actualizarnos con la tecnología, descubrir aplicaciones para ayudarnos y retomar los postergados. Esta disponibilidad de tiempo nos permite tomar cursos y clases diversas para capacitarnos; recorrer museos virtualmente, viajar a través de los ojos ajenos, aprender nuevas recetas, experimentar, ver entrevistas, investigar, ordenar, navegar. ¿Cómo será el futuro? No lo sé, siempre elijo ser optimista, pero no puedo ser crédula. Va a requerir mucha buena voluntad y ESFUERZO, cambios rotundos. Espero que nos ayude a ser más conscientes de nuestra espiritualidad, más sinceros, solidarios y responsables con nuestros pares, sociedad, humanidad y naturaleza. Ya está más que claro, el accionar de cada uno nos afecta a todos y solo somos huéspedes en este planeta. De hecho, este es un tema recurrente en la fundamentación de mi obra».

Gabriela Winicki

Nació en Buenos Aires. Ha sido distinguida con premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Seleccionada en el Premio Fundación Fortabat 2019, 1° Premio Condesa Anna Rosa Lugiato, en Venecia; 2º Premio de Dibujo en el III Concurso Internacional de Artes EACM; medallas en los Concursos de Manchas del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori; 1º Premio en el Concurso de Expertos en Artes Fd Internacional; Seleccionada en la 2º Biennale Internazionale Arte di Palermo, en Italia; diploma de Honor del Jurado en II Salón Nacional Diálogo entre la Abstracción y la Figuración, Buenos Aires 2010. Expuso en más de 95 muestras colectivas e individuales en ciudades como Buenos Aires y Ushuaia (Argentina), París, Niza y Saint-Laurent-du-Var (Francia), Venecia, Pagazzano y Spoleto (Italia), Málaga (España) y México DF, entre otras. En la capital azteca participa como invitada en el Centro Cultural Donceles 66, representando a Argentina, de las muestras Juguemos en el mundo (en homenaje a la escritora argentina María Elena Walsh), 25 Artistas/25 Cuentos/25 Ilustraciones (homenaje a la escritora mexicana Pascuala Corona) y El cascanueces y el rey de los ratones, donde ha ilustrado un capítulo, exhibido primero en nuestro país y luego en México. Sus obras forman parte de colecciones públicas y privadas en Francia, Italia, España, Estados Unidos, Canadá, México, Uruguay, Chile y Argentina. Es organizadora y curadora de la Feria de Arte Solidaria ArteDorJa de Dor Jadash. Ha colaborado en eventos solidarios junto a instituciones como Fundación Dr. Enrique Rossi, Fundación Cimientos, Fundación La Salle, Apoyo San Francisco-Soñarte, Misión Quinientos Argentina. Es representada por las galerías de arte MarisolArt NYC en Nueva York y Eclettica en Italia. Además es diseñadora gráfica.

«La verdad revelada» (2019). Acrílico y látex.
«Dancing» (2019). Látex y acrílico.
«Colectivo social» (2019). Acrílico.
«Una intrusión de cielo» (2019). Acrílico y látex.
«Sean eternos los colores» (2018). Acrílico y látex.
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Autor

Raúl Bertone